Tendencias en la libertad de los medios de comunicación

Las rápidas transformaciones políticas, tecnológicas y económicas ocurridas durante el periodo que abarca el presente estudio han traído nuevos problemas para la libertad de los medios de comunicación. El auge de nuevas formas de populismo político, así como lo que se ha considerado como políticas autoritarias, constituyen acontecimientos importantes. Esgrimiendo una serie de motivos, como la seguridad nacional, los gobiernos están vigilando y también exigiendo la supresión de información en línea, en muchos casos no solo relacionada con el discurso del odio y con contenido que se considera que fomenta el extremismo violento, sino también con lo que se entiende que son posicionamientos políticos legítimos. La función cada vez más importante que desempeña Internet en las comunicaciones, y la consiguiente función e influencia de las poderosas plataformas de Internet, cuya actividad es transfronteriza, han atraído la atención de los tribunales y los gobiernos, que buscan regular estos intermediarios, y que implican riesgos a la expresión en línea.
 
Al tiempo que se ha debatido mucho acerca de cómo los nuevos medios de comunicación expanden las libertades y las comunicaciones a otros actores distintos de los medios de comunicación, también hay cada vez más intrusión en la privacidad y una intensificación de la vigilancia masiva y arbitraria. Estas tendencias se ven como una amenaza para la protección de las fuentes periodísticas y para la confianza pública en la privacidad, reconocida por las Naciones Unidas como un  facilitador de la libertad de expresión. Además, han incrementado los bloqueos y las restricciones de contenido en línea, y cada vez se cierran más páginas enteras de redes sociales o redes móviles, o se corta el acceso nacional a Internet. El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas “condena inequívocamente” este tipo de prácticas, ya que representan restricciones desproporcionadas a la libertad de expresión y al derecho de acceso a la información, y tienen importantes repercusiones sociales, políticas y económicas (A/HRC/32).
 
En este contexto, la responsabilidad jurídica de las empresas de Internet respecto del contenido generado por sus usuarios, que tradicionalmente ha sido limitada, y que generalmente ha sido un factor positivo para el libre movimiento de información, está bajo presión. Si bien sigue siendo diferente de la de las empresas de medios de comunicación que sí producen la mayor parte de sus contenidos, la labor de guardián de las empresas de Internet está de actualidad. Muchos actores, por diversos motivos, están planteando cuestiones relativas a sus normas de privacidad, la libertad de expresión y a sus políticas sobre transparencia, también con procesamiento de algoritmos. En algunos casos, se critica a las empresas por considerarse que a veces limitan el contenido periodístico, y por cómo, mediante su lógica de “economía de la atención”, relegan ese contenido al mismo nivel de importancia que otra información, que no cumple las normas profesionales de  verificabilidad. En otros casos, se percibe que las empresas son objetivos oportunos de lo que puede verse como retórica politizada, que las culpa (a ellas y a  Internet) de manera simplista de ciertos problemas sociales, y pide un papel más activo a la hora de limitar contenidos. La proporcionalidad y la necesidad de tales límites, y los riesgos que acarrean para la expresión legítima, quedan al margen.
 
Unas encuestas realizadas recientemente por Gallup entre residentes de 131 países de todas las regiones sugieren que existe la idea general de que la libertad de los medios de comunicación está en declive en muchos países. Sin embargo, al mismo tiempo la libertad de los medios de comunicación sigue estando reconocida y valorada por personas de todo el mundo. Otro avance positivo es que el derecho al acceso a la información cobró reconocimiento con la inclusión de la meta 16.10, que apunta a “garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con la legislación nacional y los acuerdos internacionales”, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En la reunión de la Conferencia General de la UNESCO de 2015 se proclamó el 28 de septiembre Día Internacional del Acceso Universal a la Información (documento 38 C/70). El número de Estados Miembros que cuentan con legislación en materia de libertad de información ha aumentado hasta 112, y ha habido un incremento particularmente alto en las regiones de África y Asia y el Pacífico. Al mismo tiempo, queda mucho por hacer a nivel mundial para mejorar la concienciación acerca de dichas legislaciones y de su aplicación. También se ha reconocido que la accesibilidad (que abarca la asequibilidad, la diversidad lingüística, la atención prestada a las cuestiones de género y la adquisición de competencias en medios de comunicación e información) es un elemento fundamental de la “universalidad de Internet”, un concepto de la UNESCO adoptado en 2015 que promueve un Internet basado en los derechos humanos, abierto, accesible y en el que participen múltiples partes interesadas (los principios ROAM). En 2017, la UNESCO inició una amplia consulta a fin de crear indicadores para evaluar estos principios a nivel nacional. 

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