Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

El poder de la educación. Historias desde cuatro continentes - Guatemala

Margarita pertenece a una familia de nueve personas que viven en la aldea de Los Cipreses, una región rural de Totonicapán (Guatemala), en donde la mayoría de los hombres se ocupan de los cultivos, mientras que las mujeres tejen. De niña, no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela, pero la perseverancia y su confianza en la educación hicieron que Margarita se convirtiera en jefe de su propia empresa en su comunidad indígena.

La UNESCO ayuda a los diferentes gobiernos a establecer programas de enseñanza y formación técnica y profesional que resulten atractivos para las adolescentes y las mujeres, y que se adapten a las necesidades del mercado laboral y permitan la obtención de empleos decentes.

De niña, Margarita vivía justo al lado de la escuela local y deseaba ir detrás de los niños cuando veía que ingresaban en sus aulas. Fue necesario convencer a sus padres, que no estaban realmente convencidos de la necesidad de educar a una niña. La escuela de Margarita cerró, y antes de que volviera a abrir, ya ella había quedado muy rezagada. A los 13 años de edad descubrió un programa educativo gratuito y flexible por correspondencia para adultos pensado para niñas de más edad que no habían asistido a la escuela. Aprendió a sumar y restar yendo al mercado con su maestra, y a calcular mientras cosían. Determinada a continuar sus estudios, pudo ir a la escuela secundaria y a la universidad.
 

Margarita inició con éxito dos talleres de tejido y bordado.
 

También se dedica a formar a otras mujeres para que utilicen los oficios relacionados con el tejido y la confección de canastas y puedan satisfacer sus propias necesidades.
 

A Margarita le da mucho placer llevar a Luis, su hijo de cinco años, a la escuela que está al lado de donde vivía antes.
 

El hijo más pequeño de Margarita seguirá el mismo camino que su hermano mayor.

Las escolarización constituye para las mujeres un pasaporte hacia empleos de mejor remuneración. Después del éxito que ella misma alcanzó al abrir dos talleres de tejido y bordado, Margarita decidió formar a otras mujeres en el oficio de tejer y la confección de canastas para que puedan satisfacer sus propias necesidades.

Fotos: James Rodríguez

Esta historia forma parte de la exposición #LaEducaciónTransformaVidas organizada por la UNESCO y presentada en la Sede de las Naciones Unidas de Nueva York durante los meses de julio y agosto de 2019.

La exposición ha sido organizada en colaboración con Education Above All, la Fundación du Qatar, la Representación Permanente del Estado de Qatar ante las Naciones Unidas, así como con los copresidentes del Grupo de Amigos de la Educación y el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida (Argentina, Chequia, Japón, Kenya y Noruega)