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Wilma Alba Cal: El intercambio con otras culturas es una de las experiencias más enriquecedoras que un artista pudiera tener

03/11/2020

© Cortesía Wilma Alba Cal      

 

El nombre de la joven compositora cubana Wilma Alba Cal figura en cinco producciones discográficas, su catálogo incluye obras de cámara, piezas corales, música para el cine y el teatro, entre otras. Fue becaria de la Academia de Música y Drama de la Universidad de Gotemburgo y es ganadora de numerosos de premios de composición del Instituto Cubano de la Música, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y la Asociación Hermanos Saiz.

 

Wilma estudió en el conservatorio de música Guillermo Tomás del municipio de Guanabacoa. Al terminar el nivel medio decidió emprender un viaje que la llevaría al otro extremo de la ciudad, hasta la Universidad de las Artes, ISA.  Esa institución académica conformará, junto a otros centros de Cuba y el Caribe, el Polo Regional de Formación Cultural del Programa Transcultura: integrando a Cuba, el Caribe y la Unión Europea mediante la cultura y la creatividad. El Programa es implementado por la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe, con el financiamiento de la Unión Europea.

 

Hoy, Wilma recuerda esos viajes de ida y vuelta (como resume en una de sus piezas) durante sus años del ISA.

 

Cuando llegaste al ISA, ya habías pasado por todos los niveles anteriores de la enseñanza artística. ¿Por qué, como músico, era importante para ti llegar hasta ahí?

 

Importante e imprescindible en la culminación de mi formación musical. Entrar al nivel superior de la enseñanza artística implicaba un reto como estudiante y daba la posibilidad de conocer a algunos de los mejores alumnos de música del país. Los que decidían continuar su formación académica iban a superarse a sí mismos y a aprovechar todo el saber de profesores de la especialidad, con muchos años de experiencia en el medio artístico. Desde que comencé en Nivel Medio esta fue una de mis metas, y fue la razón por la que realicé las pruebas de ingreso por dos líneas: Dirección Coral y Composición.

 

De los éxitos que has obtenido en tu vida profesional ¿qué destacarías de todo cuanto salió de ahí?

 

Sin dudas, la beca de intercambio en la Academia de Música y Drama de la Universidad de Gotemburgo, Suecia. En enero de 2012, el año de mi graduación, me avisan sorpresivamente que había sido seleccionada como estudiante de la cátedra de Composición para ir un período de tres meses a estudiar Composición y Dirección Coral a Suecia.

 

Hoy, a la distancia, puedo ver cuánto aquella cultura le cambió el sonido a mi música. Muchas obras nuevas cantadas, desafíos impensados como el de dar una charla en otro idioma, estar bajo la batuta de estelares directores/compositores -algunos de ellos jurados en concursos internacionales de coros-, hacer música en un software de programación. Sin dudas, el intercambio profesional con otras culturas es una de las experiencias más enriquecedoras que un artista pudiera tener.

 

En la enseñanza artística, los profesores se vuelven referentes para toda la vida. ¿Qué te dejaron los tuyos?

 

En general, el autoapredizaje. Tuve maestros muy distintos. Ahí vi que las maneras de aprender pueden ser muchas. Una de ellas fue el intercambio con mis compañeros de clase. Cada uno de nosotros tenía algo distinto que aportar. El deseo de hacerme preguntas y salir a buscar respuestas, conocerme e intercambiar con el medio ha sido muy valioso.

 

En lo particular, un excepcional profesor, mi maestro de composición Juan Piñera, me mostró con su ejemplo que debemos trabajar intensamente a pesar de cualquier circunstancia.

  

¿Cómo recuerdas un día de esos años entre 2007 y 2012?

 

Guanabacoa-Playa es un largo trayecto que atraviesa muchos de los municipios de La Habana. ¡Lo primero es la “ida y vuelta”, las clases algunas veces espaciadas y la biblioteca!

 

Me encantaba ver estudiando a los instrumentistas en los pasillos y en las áreas que rodean a las facultades. En el horario de almuerzo en el comedor, veía a mucha gente nueva y distinta. Puedo decir que cada día buscaba algo provechoso para hacer valer el largo recorrido hasta la Facultad de Música del ISA  

 

Si tuvieras que dar un mensaje a jóvenes que no conocen el ISA, de otros países, ¿qué le dirías?

 

El Instituto Superior de Arte reúne parte de lo más relevante de la música académica en mi país. Si vemos los niveles de enseñanza del arte en Cuba como una pirámide dividida en tres, estaría esta institución en la parte superior, como culminación de estudios que redondea una formación completa de varios años en la música.