Interview

Voces docentes: “Ser lickanantay es trabajar para la recuperación del ckunza, nuestra lengua”

19/02/2021
04 - Quality Education

Marisol González Peña pertenece al pueblo originario lickanantay (también conocido como atacameño), cuyos miembros viven principalmente en la región de Antofagasta en el norte de Chile. Marisol, es educadora tradicional y desempeña su labor en la escuela D 48 Presidente Balmaceda en la ciudad de Calama.

Ella es una de la casi veintena de educadores tradicionales que realizan su labor en la árida provincia de El Loa, ubicada en medio del desierto de Atacama, el más seco del mundo.

En su provincia los docentes tradicionales se reparten entre la cuenca del salar de Atacama, en Calama -capital de la provincia-, en las áreas de Atacama La Baja, Alto el Loa, Ollagüe y otras localidades aledañas. Su labor es amplia y transversal, y permea las otras asignaturas con la cosmovisión y valores de este pueblo originario. En el caso de Marisol, ella trabaja el área de la educación artística.

Vea donde se ubica Calama en Chile

¿Qué significa para usted ser lickanantay?

Para mí significa tener el gran honor, el gran orgullo de ser hija de esta tierra. Por eso yo defiendo mucho la interculturalidad porque es nuestra esencia. Nosotros vivimos de tradiciones, de cultura, de costumbres. Ser lickanantay es trabajar para la recuperación del ckunza, nuestra lengua.

Ser lickanantay más que ser un privilegio es mi esencia como persona, como indígena.

 

¿A qué se dedica una educadora tradicional? ¿En qué se diferencia de un profesor de otras asignaturas?

Acompañamos a los profesores de diferentes asignaturas dependiendo del establecimiento escolar. En mi caso yo trabajo con artes visuales. Transformo todo lo que aparece en el currículo de artes visuales hacia el programa intercultural bilingüe.

Esta educadora tradicional relata que en el centro escolar donde se desempeña y gracias a la dirección de su escuela, ella tiene la facultad de poder impartir artes visuales, pero con una visión intercultural. Esta mirada la ha seguido impartiendo durante la pandemia, a través de la enseñanza remota, revisando con sus alumnos tradiciones, costumbres, artesanía y la cosmovisión de su pueblo a través del amor a la naturaleza y a su lengua, el ckunza. “Sensibilizar a mis alumnos a través del rescate del ckunza es fundamental”, subraya.

¿En qué estado está la lengua ckunza en este instante?

Nosotros todavía estamos en el proceso de sensibilizar la lengua. Actualmente nosotros tenemos un consejo lingüístico que está validando la lengua para tener un grafemario como corresponde. Lo que nos falta es bajar a las comunidades para definir y consensuar esta lengua con su diccionario y que sea aprobado portodo el pueblo Lickanantay, porque es solo uno

Usted participó en el proceso de diálogos y consulta indígena que construyó bases curriculares para una asignatura de lengua y cultura indígena ¿Cómo fue ese proceso?

Fuimos a cuatro diálogos macrozonales para poder trabajar mejor con todos los educadores tradicionales. Fue un proceso difícil de llevar a la práctica. Fue un poco frustrante porque no todos quedaron de acuerdo. Sin embargo, se llevaron a cabo consultas previas libres e informadas donde todas las personas pudieron opinar y tener la claridad de lo que se estaba haciendo.

Cuando llegó el momento de consensuar estas bases curriculares, los nueve pueblos originarios, tampoco fue fácil porque cada pueblo tiene su propia visión sobre la asignatura.

Lamentablemente ahora nos han puesto un nuevo obstáculo: se deberá preguntar a los papás y a las mamás si quieren que sus niños tengan la asignatura. Como pueblo lo tomamos como un revés y sentimos frustración, porque en este instante es cuando más necesitamos que esta política sea abierta y universal. Quedamos nuevamente en desamparo y a merced de las autoridades que estén en el momento, lo que no debiera ser así. Ha llegado el momento de hablar las cosas con seriedad, con responsabilidad y respeto porque hemos sido invisibilizados durante muchos años. Debiéramos tener la responsabilidad social de enseñar una asignatura con pertenencia indígena, pero para todo Chile.

Sin embargo, yo rescato de esta consulta indígena en relación a la asignatura de lengua, que la trabajaron los pueblos, la trabajaron los educadores tradicionales, fue hecha desde la misma base de los pueblos.

En este tipo de programas educativos ¿Cuáles son los acentos y los principales contenidos que se deberían transmitir?

Para mí, los contenidos de cultura son muy importantes, donde rescatamos tradiciones y costumbres; el eje de la lengua, la territorialidad, la memoria ancestral, son muy potentes y están presentes en estas bases. Yo creo que hay que transmitirlos desde cosas tan pequeñas como enseñar a hacer un pequeño tejido, cerámica, palabras… reconocer la memoria histórica, lo que tenían nuestros abuelos, nuestros ancestros. Ningún objetivo es más importante que el otro, todos son iguales.

¿Qué hace falta en Chile respecto a la educación intercultural bilingüe?

Que nos reconozcamos, que aprendamos a reconocer los pueblos originarios, el reconocimiento y el respeto. También falta que los educadores tradicionales puedan ser valorados, porque muchas veces nos sentimos en el desamparo, porque a menudo trabajamos bajo un proyecto puntual y tenemos que sortear las dudas de si nos aceptarán o no dentro de una sala de clases. También es necesario que sigamos estudiando, perfeccionarnos como los demás educadores.

¿Con qué educación para el futuro sueña una educadora tradicional?

El sueño de un educador tradicional es que las y los niños aprendan a valorarse y a sentirse orgullosos de que son indígenas y que pertenecemos a pueblos originarios. Ese es nuestro gran valor y ese es el sueño. Por que con todo el desarraigo y el desapego van perdiendo sus valores, sus tradiciones, las costumbres. Por lo tanto lo que queremos es que nada de eso se pierda, que se levante con más fuerza. Mi deseo es que nos respetemos todos los chilenos porque formamos todos parte de este mismo territorio.