Unidos contra el acoso escolar

04/11/2020

Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación, UNESCO

Se llaman Monica, Yamin, Jimmy y Colette, y no son más que cuatro alumnas víctimas del acoso escolar, entre millones en todo el mundo. En Zambia, a Monica la acosan sus compañeros de aula por estar embarazada, y Yamin, en China, porque piensan que se comporta como un niño. En su escuela, en México, a Jimmy la acosa un compañero de clases simplemente porque es pobre, y Colette, en Francia, escucha a sus compañeros tan a menudo decirle que es fea que ha terminado por creerlo.

El acoso afecta a los alumnos de cualquier edad, en todos los países y en todas las regiones del mundo. Este jueves 5 de noviembre, primer Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso, debemos tomar conciencia con urgencia de la magnitud de esta lacra y reflexionar acerca de los medios para combatirla. Un estudio realizado por la UNESCO demuestra que cerca de uno de cada tres alumnos afirma haber sido víctima del acoso durante el último mes, algo que lo convierte en la forma de violencia más corriente en las escuelas. Uno de cada diez alumnos es víctima del ciberacoso, y se prevé que esta forma de violencia incremente aún más en el contexto de la pandemia de COVID-19, que hace que muchos jóvenes, en todo el mundo, permanezcan en línea cada vez más.

El acoso puede tener un efecto devastador en los educandos, sobre todo cuando no se toma ninguna medida para solucionarlo. Puede comprometer el aprendizaje y acarrear graves consecuencias en su salud mental.

Con frecuencia, los alumnos acosados corren un riesgo tres veces superior de sentirse apartados y dos veces superior de ausentarse de los cursos. Estos obtienen resultados escolares menos satisfactorios y tienen más probabilidades de abandonar la educación formal al final del ciclo de enseñanza secundaria. Asimismo, tienen dos veces más de probabilidades de sentirse solos, padecer de insomnios y tener ideas suicidas.

Es hora de dejar de pensar que el acoso en la escuela es un rito de iniciación inevitable hacia la edad adulta, que es relativamente inofensivo y que no se puede hacer mucho para acabar con él. Existen medios para que las escuelas lo puedan prevenir y combatir; medios para impedir que otros sean víctimas de lo mismo que padecen Monica, Yamin, Jimmy y Colette.

Numerosos sistemas escolares en el mundo han logrado, en el transcurso del tiempo, reducir la violencia en la escuela. Lo hacen porque saben que instaurar un entorno seguro, favorable y amistoso en el que los alumnos pueden aprender y desarrollar su potencial resulta beneficioso para todos.

Pero, ¿cuáles son los enfoques eficaces? El Comité científico de la Conferencia Internacional sobre el Acoso Escolar ha publicado un conjunto de recomendaciones con el objetivo de prevenir y de tomar en cuenta todas las formas de acoso en la escuela.

El Comité está integrado por especialistas de todo el mundo en materia de prevención del acoso escolar, y recomienda un enfoque global y holístico de la educación, basado en los datos disponibles y en los años de prácticas idóneas aplicadas en diferentes regiones del mundo. Es necesario, ante todo, crear un liderazgo y marcos sólidos en materia de políticas, seguido de un entorno escolar seguro y positivo desde el punto de vista físico y emocional, en el que el bienestar de los alumnos sea una prioridad y en el que se respete la diversidad. Los docentes deben tener acceso a las posibilidades de formación profesional, para ayudarlos a aplicar las medidas que propicien un entorno de aprendizaje seguro y puedan reaccionar de manera adecuada en lo relativo al acoso.

Los centros educativos pueden enseñar activamente a los alumnos comportamientos respetuosos y también a señalar los casos de acoso, así como a pedir ayuda, gracias a los enfoques basados en el plan de estudios. Esto implica que se imparta una enseñanza específica sobre la manera y el uso seguro y responsable de las tecnologías digitales. Los enfoques globales de la educación también deberían implicar a la comunidad local, al movilizar a padres y miembros de la comunidad en un sentido más amplio y crear vínculos entre la escuela y los servicios profesionales, en caso de que sea necesaria una orientación hacia estos servicios.

El novedoso Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela de la UNESCO nos permite unirnos de manera oportuna y necesaria con el objetivo de garantizar la existencia de escuelas libres de miedo y de violencia. Ya sea porque somos profesionales de la educación que ponen en marcha un enfoque global de la educación, o docentes o familias que garantizan la educación y el apoyo, o testigos que intervienen o, aún, víctimas que se manifiestan, todos tenemos un papel por desempeñar en este sentido.

Ningún alumno debe tener miedo de asistir a la escuela. Al contrario, las escuelas pueden y deben ser un lugar en el que todos los educandos sean aceptados, acogidos y apoyados por sus compañeros y docentes. Es a condición de esto que podrán desarrollar plenamente su potencial.