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UNESCO apoya la Reserva de Biosfera de la Estación Biológica del Beni, en Bolivia, para responder a una emergencia social, ambiental y sanitaria

19/11/2020
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La Reserva de Biosfera trabajó en conjunto con comunitarios indígenas, médicos, voluntarios y brigadas comunitarias para capacitarlas en la gestión y prevención de incendios, preparar planes de monitoreo comunitario y realizar controles médicos por el sitio

Bolivia se ha visto profundamente afectada por la COVID-19, al igual que otros países de América Latina, pero, particularmente, los pueblos indígenas de ese territorio han sufrido de manera desproporcionada los efectos sanitarios, sociales y económicos directos e indirectos que provoca la pandemia. Frente a esta desigual realidad, UNESCO se propuso contribuir con una actividad de contingencia prevista para capacitar y fortalecer a los pobladores locales frente a las amenazas naturales y sanitarias a las que están expuestos.

A través de la experiencia de las comunidades indígenas de Tsimane y Movima de la Reserva de la Biosfera de la Estación Biológica del Beni (RB EBB), es posible visualizar el desigual impacto que ha ocasionado el virus. Ambos pueblos dependen en gran parte de sus conocimientos indígenas y sobreviven de la agricultura, combinado con la pesca, caza y complementado con la cría de animales a pequeña escala, la venta de algunos cultivos y artesanías. En este contexto, el impacto que produce una crisis multidimensional, es complejo.

En esta región, menos de la mitad de las comunidades cuentan con clínicas de salud, no tienen carreteras ni caminos de fácil acceso a muchas de ellas y, además, las personas están expuestas a altas tasas de enfermedades transmisibles como, por ejemplo, la tuberculosis y otras dificultades respiratorias graves. Frente a este panorama, los efectos de la COVID-19 y las consecuencias sociales y económicas del confinamiento son categóricamente graves. Además, trastornos sociales y políticos, en forma de protestas generalizadas e inestabilidad gubernamental, han interrumpido las cadenas de suministro de productos básicos, como alimentos, medicamentos y combustible.

En 2020 se ha producido, asimismo, una de las sequías más extendidas y duraderas en gran parte de América del Sur. En RB EBB esto ha contribuido a varios brotes de incendios forestales que amenazan no sólo el área protegida de la reserva de biosfera, sino también el suministro de alimentos y los hogares de las comunidades indígenas de dicho territorio.

Sin embargo, entre los recursos limitados para combatir la COVID-19, los límites en el transporte causados por los cierres y el malestar social, la necesidad de aislar a las comunidades indígenas para su propia protección y una alta tasa de infección por COVID-19 entre los funcionarios de las zonas protegidas y otros funcionarios gubernamentales, no ha sido posible gestionar los incendios utilizando los protocolos normales.

Colaboración internacional

Con el apoyo de la UNESCO y de la ONG Senda Verde, RB EBB respondió a esta emergencia compleja con una actividad de contingencia, que consiste en la creación de capacidad comunitaria en el manejo y la prevención de incendios, junto con un chequeo médico y una visita de seguimiento a las comunidades que no han tenido un acceso fácil a los servicios de salud.

En septiembre de 2020 se celebraron cuatro cursos prácticos de fomento de la capacidad comunitaria en los que participaron 155 miembros de la comunidad y guardabosques, voluntarios y brigadas, así como actividades preventivas fundamentales como el establecimiento de protocolos de alerta temprana y actividades de mantenimiento rutinario comunitario.

Esas actividades de mantenimiento comunitario son especialmente importantes en las comunidades remotas que dependen del fuego como herramienta para la agricultura de subsistencia y de pequeña escala, pero que deben adaptar sus prácticas para hacer frente a las condiciones cambiantes.

Los equipos de capacitación de gestión y prevención de incendios que visitaron este territorio estuvieron acompañados por equipos médicos voluntarios, lo que permitió realizar controles sanitarios, incluido las pruebas del COVID-19.

Información complementaria

La Estación Biológica de Beni fue admitida en la Red Mundial de Reservas de Biosfera en 1987. Está situada en la provincia de Beni, en el noreste de Bolivia, y consta de aproximadamente 135.000 hectáreas de bosques amazónicos y sabana inundada estacionalmente.

En el plan de manejo provisional, la RB EBB ha dado prioridad a la conservación de nueve especies, entre las que se encuentran el mono titi del Beni y el jaguar, que están en peligro de extinción. En 2020, la RB EBB también fue reconocida como un área de importancia para la conservación de murciélagos por la Red Latinoamericana de Conservación de Murciélagos.

La población humana total de la Reserva de la Biosfera es de aproximadamente 4000 personas, de las cuales aproximadamente el 80% son indígenas Tsimane o Movima