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Reunión mundial de ministros y responsables universitarios abre la vía para más inclusión y movilidad en la enseñanza superior

14 noviembre 2019

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© UNESCO

Por primera vez en la historia de la UNESCO, los ministros de educación y responsables universitarios se han reunido para debatir acerca de la inclusión y la movilidad en la enseñanza superior.

“En el ámbito de la educación superior, el multilateralismo en general –y la UNESCO, en particular— deben desempeñar una función esencial”, declaró la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, al inaugurar la reunión.

Más de 100 ministros y 100 representantes universitarios que participan en el programa de Cátedras UNESCO se reunieron el 13 de noviembre de 2019 durante la Conferencia General de la UNESCO que tiene lugar actualmente en París. Los asistentes examinaron la manera en que los gobiernos y las instituciones de educación superior pueden colaborar para solucionar el urgente problema de crear un contexto universitario mundial más inclusivo, capaz de manejar el rápido incremento de la matriculación y la mayor movilidad de los estudiantes de tercer ciclo. Los participantes también analizaron los métodos que el sector de la educación superior podría usar para luchar contra las desigualdades crecientes y trabajar en favor de la inclusión de los grupos marginados. 

“Debemos tomar medidas para mejorar la cooperación internacional en el sector de la enseñanza superior, reforzar la difusión de conocimientos, el intercambio académico y la movilidad, y crear un contexto universitario equitativo, transparente e integrador, que ofrezca a todos oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida”, afirmó la Subdirectora General de Educación de la UNESCO, Stefania Giannini.

“Uno de los desafíos que afrontamos en este sector es la democratización del proceso de acreditación”, dijo Tina Beaudry-Mellor, Ministra de Educación Superior de Saskatchewan y miembro del Consejo de Ministros de Educación de Canadá.

Un panorama que cambia rápidamente

El panorama mundial de la enseñanza superior está cambiando rápidamente por el incremento de la internacionalización, la diversificación de los proveedores y los nuevos métodos de aprendizaje. Actualmente hay en el mundo unos 220 millones de estudiantes matriculados en la educación superior, el doble que hace diez años, y se espera que esa cifra vaya en aumento, especialmente en África.  

Pero el crecimiento de la matriculación no es un indicador fiable de progreso en la consecución del objetivo de la Agenda 2030 relativo a que los sistemas educativos “no dejen a nadie rezagado” y proporcionen una enseñanza superior equitativa, asequible y de buena calidad. Las instituciones afrontan el reto de impartir una educación de calidad a un conjunto de estudiantes cada vez más diverso, compuesto, entre otros, por alumnos no tradicionales y miembros de grupos desfavorecidos, tales como migrantes, refugiados y pueblos indígenas. 

“Para mí, el ‘pasaporte de cualificaciones’ fue una llave que abrió varias puertas. Huí de la guerra de Siria y llegué a Grecia, donde mis cualificaciones fueron homologadas y así pude reanudar los estudios en Noruega”,  explicó Anwar Horani, un refugiado sirio que ahora reside en Noruega.

Aumenta la movilidad de los estudiantes

El incremento sin precedentes de la matriculación en la enseñanza superior registrado en las últimas décadas ha ido acompañado de un aumento en la movilidad de los estudiantes, lo que ha determinado la paulatina creación de contextos universitarios mundiales integrados por alumnos, miembros del cuerpo docente e investigadores. En el decenio comprendido entre 2001 y 2011, el número de alumnos que decidieron cursar estudios en el extranjero se duplicó con creces, hasta alcanzar los 4,3 millones, cifra que, según cálculos conservadores, se duplicará nuevamente de aquí a 2025.

“La movilidad del alumnado debería ser la norma, no la excepción. Nuestro deber consiste en facilitar la homologación de cualificaciones por encima de las fronteras”, afirmó la Ministra de Investigación y Educación Superior de Noruega, Iselin Nybø.

Sin embargo, muchos estudiantes todavía encuentran obstáculos para lograr el reconocimiento de sus cualificaciones cuando regresan a su país de origen o cuando se mudan al extranjero. Esa falta de reconocimiento constituye una barrera importante que les impide proseguir los estudios o encontrar un empleo. En la actualidad, más de la mitad de los alumnos que cursan estudios en el extranjero lo hacen en países de otra región o de otro continente.  

“Son demasiadas las instituciones de enseñanza superior en las que las barreras estructurales hacen que la educación universitaria solo esté disponible para las personas oriundas de los grupos más privilegiados de la sociedad”, declaró Fernando Reimers, profesor de Educación Internacional en la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y miembro de la comisión que elabora el informe de la UNESCO Futuros de la educación. “Para abordar el reto de la inclusión será preciso ampliar el acceso a la enseñanza superior en muchos lugares”.

Como respuesta a estos nuevos retos, la UNESCO prepara la aprobación del Convenio mundial sobre reconocimiento de cualificaciones relativas a la Educación Superior, que se llevará a cabo durante la reunión de la Conferencia General que concluirá el próximo 27 de noviembre. El nuevo Convenio tiene como objetivo facilitar la movilidad de los estudiantes y mejorar el acceso a la educación superior en todas las regiones y en todos los continentes.

“El Convenio mundial sobre reconocimiento de cualificaciones relativas a la Educación Superior será una prueba inequívoca de que el multilateralismo, a pesar de las críticas que recibe, es el sistema más adecuado para el mundo interconectado en el que vivimos”, dijo la Directora General de la UNESCO.

La UNESCO presentó también un pasaporte de cualificaciones para facilitar la movilidad de los refugiados que poseen cualificaciones. Este pasaporte se encuentra actualmente en fase de prueba en Zambia.

“Este pasaporte puede desempeñar una función esencial de apoyo a la integración de los refugiados, al reconocer los estudios que han completado en sus países de origen”, declaró Azoulay.

Por su parte, el Ministro de Educación Superior de Zambia señaló que su país “está orgulloso de acoger la fase de prueba del pasaporte de cualificaciones para refugiados. Colaboramos con la UNESCO en la tarea de garantizar que los estudiantes refugiados dispongan de una nueva oportunidad para proseguir su educación y sus carreras”.

Al convocar a los responsables políticos y a las universidades a esta reunión sin precedentes, la UNESCO busca reforzar la voluntad política, la cooperación internacional y las capacidades en la educación superior para contribuir a la consecución de la Agenda 2030 y hacer que se entienda cómo el Convenio Mundial puede colaborar con este proceso.