Una red dinámica utiliza una simple aplicación digital para transformar los cursos fluviales en Indonesia

13/06/2018

“Lo más importante es abrir nuestros corazones a la naturaleza”, afirmó el Dr. Agus Maryono, experto en gestión de recursos hidráulicos y creador del “Indonesian River School Movement”, un movimiento exitoso e influyente.

“Estudiar es una cosa, pero bajar al río y descubrirlo por sí mismo, otra. En esto radica el cambio verdadero”.

Una de las claves del éxito del programa que utiliza la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) para recuperar los sistemas fluviales contaminados, es haber logrado sacar a los estudiantes universitarios de sus clases y manuales. La otra clave ha sido utilizar la aplicación digital WhatsApp para crear una red de intercambio de consejos e informaciones entre numerosos y diversos grupos.

El “River School Movement” es parte de un movimiento indonesio en favor de la recuperación de los cursos fluviales, que se inició en 2015 a partir de un estudio sobre la repercusión del desarrollo de actividades que se llevan a cabo a proximidad de los ríos en Indonesia.

“Se me ocurrió esta idea porque es necesario tener un enfoque global novedoso de la protección y recuperación de los cursos fluviales. Había muchas construcciones, pero se ponía muy poco cuidado en la población y en la ecología del río. Había que unir a todas las partes interesadas y a todas las personas vinculadas con el río, desde quienes se instalan en su orilla hasta las autoridades locales”, explicó el Sr. Maryono, administrador y coordinador del movimiento.

Entonces comenzó a invertir la tendencia de construir a orillas del río, de desviar el curso fluvial y construir canales, así como la eliminación irresponsable de desechos, factores todos que, en su conjunto, hacían que aumentara la contaminación a lo largo del río.

“Era nuestro deber desarrollar la zona del río y para ello tuvimos que dialogar directamente con las comunidades ribereñas”, dijo el Dr. Maryono. “Algunos estaban de acuerdo con nuestras proposiciones, otros no. Los que estaban de acuerdo – pequeños grupos dinámicos que amaban el río y recordaban hasta qué punto había sido bello y verde en el pasado – se convirtieron en la primera vanguardia. Nos dimos cuenta de que cerca de cada río habían personas como éstas, y comenzaron a crear un grupo comunitario de ribereños.”

El Sr. Maryono comenzó a ponerlos en relación, entre ellos y con su comunidad, por conducto de WhatsApp, a fin de reforzar el intercambio de información sobre las actividades de conservación que llevaban a cabo con miras a restablecer el equilibrio ecológico del río. Además de la memoria colectiva y de la tecnología digital, el Dr. Maryono hizo que los estudiantes de su propia Universidad, Gadiah Mada, en Yogyakarta, se implicaran en las actividades.

“Cada elemento quedaba vinculado mediante el teléfono, la comunidad, la universidad, la administración, las ONG locales y nacionales. La gente estaba entusiasmada y motivada, y el grupo digital y las comunidades ribereñas aumentaron rápidamente de 10 a 200 miembros, y enviaban hasta cien mensajes diarios. Se crearon nuevos grupos a 50 kilómetros de Yogyakarta, después a 500 kilómetros, que intercambiaban imágenes y actividades gracias a una simple herramienta no oficial”, afirmó.

No obstante, se dio cuenta muy rápido de la necesidad de aumentar la sostenibilidad de este movimiento de descontaminación, haciendo que las personas comprendieran por qué era tan importante la preservación de los cursos fluviales.

“Sabía que debíamos desarrollar un tipo de escuela. Parecía una idea exótica en ese entonces y la gente se mostraba curiosa”, afirmó.

Asimismo, explicó que entendía por “escuela” cualquier sitio en donde la gente pudiera aprender, ya fuera en un espacio al aire libre bajo un puente o en un edificio de hormigón.

A mediada que se fueron creando las escuelas, la gente se preguntaba cuál sería el programa, pero les respondimos que les correspondía a ellos escoger lo que deseaban aprender. El tamaño y la naturaleza de la escuela dependería del nivel de entusiasmo y de las ideas de quienes estaban implicados.

Con miras a ayudar a proporcionar un modelo de plan de estudio, se organizó una reunión para congregar a los miembros de la comunidad y a los representantes de la Agencia para la Reducción de los Desastres.

Hoy día, existen más de 20 “river schools” (escuelas en favor de los ríos) y 58 redes del movimiento para la recuperación de los cursos fluviales, que cuentan con más de 150 comunidades asociadas en toda Indonesia, con la Secretaría General de la Universidad de Gadjah Mada. Cada escuela ha sido fundada bajo el principio de la democracia, la adaptabilidad y el libre acceso. Por otra parte, se han creado dos “River School Modules” y elaborado 10 manuales y más de treinta vídeos, así como otros materiales pedagógicos. Algunas comunidades ribereñas han empezado a desarrollar sus propios manuales contando la historia de sus ríos.

Entre las actividades llevadas a cabo por las escuelas figuran los debates y las lecturas, así como acciones específicas en el terreno sobre recuperación de los cursos fluviales. Las capacidades han sido reforzadas en materia de empoderamiento y de organización de las comunidades, de colaboración y creación de redes, de gestión de los desastres, de utilización y conservación de los recursos hidráulicos, de salud pública, espíritu empresarial, turismo, etc.

El movimiento fue galardonado con el Premio Okayama para la EDS de la ciudad japonesa de Okayama, en 2016, un premio internacional que recompensa cada año a tres prácticas excepcionales aplicadas por las comunidades locales en el ámbito de la EDS a lo largo del planeta. Con miras a garantizar su sostenibilidad, el movimiento incita a los jóvenes a que participen mediante la elaboración de materiales de aprendizaje, en particular digitales, y su decena de portales electrónicos ha registrado miles de visitantes.

El impacto del movimiento ha sido tal que algunos cursos fluviales han invertido completamente la tendencia, trasformando sus aguas turbias y contaminadas en oasis de verdor en los que se ha incrementado la fauna y la preservación de la cadena alimentaria. El proyecto, a la vez que mejora el medio físico, refuerza la cohesión social, la creación de redes, la participación de las mujeres y el empoderamiento económico.

“La gente ha cambiado su comportamiento: ya no echan sus desechos en el río, sino que se ocupan de limpiar el agua y la orilla. También entienden que los cursos fluviales verdes rehabilitados constituyen una ventaja, que bien administrada, puede generar actividades económicas tales como el turismo y la pesca, y tener efectos positivos para la salud”, afirmó el Dr. Maryono.

El Dr. Maryono ofrece un ejemplo patente de los beneficios de la recuperación en la aldea de Pandes, distrito de Klaten, en el centro de Java, en donde se registran numerosos casos de retraso en el crecimiento de los niños a pesar de que reciben una alimentación más que conveniente.

“Las autoridades y las comunidades locales fueron alertadas, y se comprobó que el agua sucia del río provocaba diarreas y trastornos estomacales que eran la causa del retraso del crecimiento. La descontaminación del río y las restantes medidas de saneamiento permitieron que las tasas de retraso en el crecimiento disminuyeran de forma significativa”, afirmó. Actualmente, la aldea posee un curso fluvial recuperado y el distrito cuenta con diez cursos fluviales limpios que se utilizan para actividades recreativas y turismo rural.

No obstante, queda mucho por hacer, pues el 75% de los cursos fluviales de Indonesia se consideran aún contaminados. El plan para el periodo 2017-2020 es disponer de al menos dos “river schools” en cada provincia del país, y entre 2020 y 2025 lograr que el 80% de la totalidad de los distritos haya creado una.

El Dr. Maryono tiene actualmente un objetivo mucho mayor.

“Queremos transmitir el mensaje a nuestros vecinos de Camboya, la República Democrática Popular Lao, Myanmar y Tailandia, e incluso de más lejos, de la India, Sri Lanka y África. Tenemos previsto colaborar con la UNESCO y con la Secretaría de la SEAMEO en Bangkok, Tailandia. No basta con que actuemos en Indonesia. Amamos los cursos fluviales en cualquier lugar en donde estén. Debemos sentirnos responsables del mundo entero”, afirmó.