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Reconstruir una “nueva normalidad” para la educación de las niñas durante la crisis generada por el COVID-19

26/05/2020

Un diálogo intergeneracional tuvo lugar entre los jóvenes militantes y la presidenta de Plan Internacional para abordar las cuestiones relativas a la “nueva normalidad” en la educación de las niñas. Organizado por la Iniciativa de las Naciones Unidas en favor de la Educación de las Niñas (UNGEI), asociada del programa emblemático Igualdad de géneros, el evento forma porta de un conjunto de diálogos que tienen el objetivo de facilitar la incorporación de las opiniones de las jóvenes en las respuestas educativas al COVD-19.

La pandemia de COVID-19 obligó a la mayoría de los gobiernos a través del mundo a cerrar temporalmente los centros educativos para detener la propagación del virus. AL tope de la pandemia, más de 1.500 millones de alumnos, o sea, el 90% de la población escolar del mundo, de preescolar a la educación superior, se vieron afectados en su educación al quedar interrumpida en determinados momentos.

Soluciones digitales vs. realidad

“Tenemos tendencia a creer que todo el mundo puede pasar al aprendizaje en línea”, afirma Anne-Brigitte Albrectsen, presidenta de Plan Internacional.

Mientras todas las miradas se dirigen hacia las tecnologías digitales para garantizar la continuidad pedagógica, la brecha digital ya existente entre los hombres y las mujeres ha aumentado, y constituye una amenaza que puede marginar aún más a las niñas. Gracias a los datos de los que disponemos y a la experiencia, sabemos que millones de niñas en todo el mundo no tienen acceso a Internet, y, en consecuencia, a la enseñanza que se lleva a cabo en los espacios digitales.

“¿Cómo podrían las niñas que tratan de subsistir, pagar los planes costosos de los dispositivos digitales necesarios para poder acceder a Internet?, se pregunta Maryjacob, de Activista Nigeria. “El mundo ha pasado a ser digital, pero las niñas han quedado excluidas de este.”

“Incluso cuando un hogar tiene acceso a Internet, las niñas no pueden utilizarlo. ¿Por qué? Porque están ocupadas en los quehaceres domésticos mientras que sus hermanos están conectados”, afirma Maryjacob.

Para hacer frente a estos desafíos, las redes juveniles tratan de evitar los problemas relacionados con la conectividad y han optado por soluciones de tecnología básica como la difusión de programas pedagógicos a través de las radios locales para llegar a las niñas independientemente del lugar en que se encuentren. Estas jóvenes militantes también proporcionan asistencia a las niñas que tienen acceso a Internet, ofreciéndoles una formación en materia de dispositivos digitales para navegar en las redes, utilizar las redes sociales y señalar los casos de acoso por ese medio.

Escuchar a las niñas

En un momento en que las escuelas empiezan a abrir progresivamente es hora de detenerse y escuchar. “Planificamos el regreso de las niñas a la escuela, pero nadie se ha tomado el tiempo de escucharlas para saber cuáles son sus necesidades, sus experiencias y sus traumas”, afirma la Sra. Albrectsen.

Escuchar los testimonios de las niñas sobre la pandemia puede ayudar a garantizar que se tomen en cuenta sus problemas y necesidades en el marco de las acciones que se llevan a cabo para que las niñas regresen a la escuela después del COVID-19.

Las jóvenes militantes han hecho hincapié en que medidas tales como la concesión de becas, la entrega de materiales escolares, entre otras iniciativas, pueden favorecer la educación de las niñas y su regreso a la escuela. “La mayoría de las familias han perdido sus medios de subsistencia durante la pandemia”, declaró Tolani, de VSO Nigeria. “Las becas pueden estimular a los padres para que vuelvan a enviar a sus hijas a la escuela.”

Mantener una higiene menstrual adecuada en las escuelas (fundamentalmente agua en los servicios sanitarios, compresas sanitarias y analgésicos, así como espacios para relajarse) puede acelerar también el regreso y la permanencia de las niñas en la escuela. Las jóvenes militantes han hecho también un llamamiento para que se definan las políticas que orienten el proceso de regreso de las niñas, sobre todo cuando las políticas existentes obstaculizan la educación de las niñas embarazadas.

Por su parte, Faith, de Girl’s Advocacy Alliance Liberia, destaca la importancia de las escuelas como espacios seguros para la enseñanza. “Deberíamos concentrarnos en la toma de conciencia y en la movilización de las niñas como partes interesadas, para garantizar que puedan regresar a la escuela con seguridad, ahora y después de la pandemia.”

Una crisis y una oportunidad

La experiencia demuestra que, a menudo, las crisis afectan de manera desproporcionada a las niñas y a las mujeres jóvenes, exacerban la violencia sexista, los matrimonios precoces y los embarazos no deseados. Es particularmente el caso de las niñas que no están escolarizadas.

“Muchas niñas podrían estar embarazadas cuando regresen a la escuela”, afirma Maryjacob. “Y en determinadas sociedades, no se aceptan niñas embarazadas en las escuelas. Es el momento para que los gobiernos apliquen políticas que permitan que las niñas tengan un acceso libre y equitativo a la educación, independientemente de su situación. 

Los programas y las respuestas que se están elaborando deben “incluir a los jóvenes en la toma de decisiones, pero también a los padres, estima Beatrice, de Plan Internacional Kenya. Es también el momento de probar el funcionamiento de los sistemas de alerta y orientación en los casos de violencia basada en las cuestiones de género.”

También es el momento de hacer frente a los prejuicios sexistas y estereotipos peligrosos presentes en los manuales escolares y materiales pedagógicos. Los gobiernos están examinando y elaborando nuevos contenidos de aprendizaje para difundirlos mediante la radio, la televisión o el espacio digital. “El cambio nos ofrece una de las mejores oportunidades”, afirma la Sra. Albrectsen.

¿Cuál es su nueva normalidad?

En el marco de la Coalición Internacional para la Educación de la UNESCO, el programa emblemático de Igualdad de géneros pretende sacar provecho de este periodo para favorizar una “nueva normalidad” en la que la igualdad de sexos y la inclusión ocupen el centro de los sistemas educativos.

Al preguntarles su opinión acerca de una “nueva normalidad”, las jóvenes militantes que participaron en este diálogo respondieron con entusiasmo.

“Un mundo en que una niña no sea simplemente un miembro de la comunidad, sino un agente en el seno de esa comunidad”, en la opinión de Beatrice. Pero también, “un mundo en el que las niñas asistan a la escuela, reciban una educación adecuada, tengan acceso a las últimas tecnologías y las utilicen en igualdad de condiciones que los niños”, afirma Tolani, de VOSO Nigeria. Y “un mundo en el que las niñas puedan aprender en seguridad, sin temor a la violencia”, declara Pooja, de Plan Internacional Nepal.

Como lo precisa la Sra. Albrectsen, “la nueva normalidad debe ser aquella en que las necesidades expresadas por Beatrice, Maryjacob, Tolani, Pooja, Faith, Maryam y Nivaal se conviertan en realidades.” Estas militantes, así como las organizaciones que ellas representan, dirigidas para y por las jóvenes, son asociados esenciales de la respuesta educativa.

Un conjunto de recomendaciones inspiradas por este diálogo se encontrará pronto disponible en línea.

En el marco de la Coalición Mundoal para la Educación de la UNESCO, el programa emblemático Igualdad de género proporciona una plataforma de cooperación a los asociados comprometidos con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en y mediante la educación. La participación de los jóvenes y la inclusión de sus puntos de vista en los planes de respuesta educativa al COVID-19 forman parte de la acción de este programa emblemático. Si desea apoyar esta iniciativa, contacte el programa emblemático Igualdad de género escribiendo a: Gender.ed@unesco.org.

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