Qué necesita saber acerca de la Convención contra las Discriminaciones en la Enseñanza

30/11/2020

El año 2020 marca el sexagésimo aniversario de la adopción por la Conferencia General de la UNESCO de la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza, un instrumento a la vanguardia entre los instrumentos normativos de la Organización en el ámbito de la educación. Hoy más que nunca, esta Convención es particularmente pertinente para poder superar los obstáculos que impiden alcanzar plenamente el derecho a la educación. Únase a la campaña #DerechoalaEducación de la UNESCO: ¡No a la discriminación en la educación!

Elementos clave sobre la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Enseñanza:

  • Se trata del primer instrumento internacional legalmente vinculante que desarrolla plenamente al derecho a la educación.
  • Se considera que la Convención es un pilar esencial de la Agenda mundial de Educación 2030 y que representa una herramienta poderosa para promover una educación inclusiva y equitativa para todos.
  • Contrariamente a muchos otros tratados relativos a los derechos humanos, la Convención no admite reservas, lo que significa que los Estados que la han ratificado no pueden excluir ciertos aspectos o disposiciones del efecto legal de la Convención. En consecuencia, una vez ratificada, la Convención debe ser aplicada plenamente por los Estados Partes que deben respetar todos los derechos y todas las obligaciones que prevé este instrumento.
  • ¡Hasta la fecha 106 países han ratificado esta Convención!

¿Qué garantiza la Convención?

La Convención reafirma que la educación no es un lujo, sino un derecho humano fundamental. Asimismo, pone de relieve la obligación de los Estados de garantizar una enseñanza gratuita y obligatoria, de prohibir toda forma de discriminación y de trabajar en favor de la igualdad en términos de oportunidades de educación. Los Estados que han ratificado la Convención tienen la obligación de aplicar el derecho a la educación tal y como figura en el texto.

Las principales disposiciones del tratado incluyen:

  • Enseñanza primaria gratuita y obligatoria
  • Enseñanza secundaria en sus diferentes formas, generalizadas y accesibles a todos
  • Enseñanza superior también accesible a todos en función de las capacidades de cada cual
  • Normas educativas equivalentes en todos los establecimientos de enseñanza pública en cuanto se refiere al nivel y condiciones de calidad
  • Oportunidades para quienes no han recibido instrucción primaria o que no la hayan recibido en su totalidad, y permitirles que continúen sus estudios
  • Oportunidades de formación para la profesión docente, sin que existan discriminaciones

La Convención también garantiza:

  • Una educación que vela por el pleno desenvolvimiento de la personalidad humana y el reforzamiento del respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales
  • La libertad de los padres de elegir para sus hijos la educación moral o religiosa conforme a sus propias convicciones
  • El derecho de los miembros de las minorías nacionales a ejercer las actividades docentes que les sean propias

¿Qué es la “discriminación”?

Desde 1960, la Convención ha definido claramente los motivos de discriminación al precisar que “se entiende por ‘discriminación’ toda distinción, exclusión, limitación o preferencia, fundada en la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, las opiniones políticas o de cualquier índole, el origen nacional o social, la posición económica o el nacimiento, que tenga por finalidad o efecto destruir o alterar la igualdad de trato en la esfera de la enseñanza”. Hoy en días, estas discriminaciones siguen permeando nuestra sociedad a pesar de los esfuerzos de los gobiernos para erradicar estos tratamientos.

¿Por qué es particularmente importante celebrar este aniversario?

En un momento en que el mundo no iba por el buen camino en lo relativo al respeto de los compromisos internacionales en materia de educación antes de la pandemia de COVID-19, esta crisis no ha hecho más que exacerbar particularmente las desigualdades en el planeta. Los estudiantes vulnerables, que son, en general, los más propensos a convertirse en víctimas de la discriminación, son los que más riesgo corren de quedar rezagados.

Al quedar el suministro de educación masivamente desplazado hacia las soluciones de enseñanza a distancia debido al cierre repentino y generalizado de las escuelas para tratar de limitar la propagación del virus, los sistemas educativos de todo el mundo han tenido que hacer frente a desafíos sin precedentes. Estas soluciones de enseñanza a distancia, que a menudo dependen mucho de la conectividad, incrementan la marginación de las personas más vulnerables.

Ha llegado el momento de garantizar la consecución del derecho a la educación en todos los contextos. Al renovar la atención que se presta a las obligaciones y los derechos enunciados en la Convención, los Estados deben tomar las medidas legales y políticas para poner fin efectivamente a todas las formas de discriminación y garantizar la igualdad de oportunidades en la educación.

Por otra parte, si la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza fue aprobada en 1960, desde hace 60 años, los métodos de enseñanza y aprendizaje han evolucionado mucho y han surgido nuevos desafíos. A diez años de los objetivos de la Agenda de Educación 2030, y en particular, del objetivo que consiste en “no dejar que nadie quede rezagado”, la comunidad internacional pudiera prever una renovación de su compromiso para acabar con la discriminación en la esfera de la enseñanza proporcionando un nuevo aliento a la Convención, para reflejar los nuevos desafíos del siglo XXI. ¡Este 60° aniversario coincide también con la Décima Consulta de los Estados Miembros sobre la aplicación de la Convención!