¿Qué determina el buen desempeño de un docente?

09 abril 2018

¿De qué modo los países que encabezan la lista en materia de educación obtienen rendimientos escolares notables? ¿A qué se debe el rendimiento creciente de sus escuelas? Éste fue el tema de los debates que tuvieron lugar durante una conferencia organizada en marzo por la Delegación Permanente de Argentina ante la UNESCO. Por ser los docentes uno de los factores clave para el éxito de los educandos y las escuelas, se hizo mucho énfasis en analizar qué determina el buen desempeño de un docente. Expertos provenientes de todo el mundo se congregaron para intercambiar sus puntos de vista en lo tocante a sus respectivos países en cuanto a la manera de capacitar a los docentes, analizar el rendimiento de éstos y motivarlos.

La capacitación de los docentes. ¿Qué tipo de formación y por cuánto tiempo?

Según la definición del Instituto de Estadística de la UNESCO, un docente cualificado es un “docente que posee la cualificación académica mínima requerida en la formación de docentes (previa al ejercicio o durante su desempeño) para enseñar en un nivel de educación determinado, de conformidad con las políticas o Ias leyes nacionales al respecto”. No obstante, no existe ningún convenio internacional sobre el significado del término “docente cualificado” o sobre las cualificaciones mínimas que permiten que el docente se convierta en un docente cualificado.

La experiencia de los sistemas educativos que encabezan la lista revela, sin embargo, que existen patrones en lo relativo a la educación y capacitación de los docentes. Estos sistemas han creado un formato uniforme de capacitación inicial en forma de carrera universitaria acreditada por un título, y algunos requieren incluso alguna experiencia práctica previa en las aulas. La Dra. Huihua He, profesora asociada y vicedirectora de la Facultad de Educación de la Universidad Normal de Shanghai, señaló que se debe completar un programa de cuatro años, seguido por una formación práctica de un año, para llegar a convertirse en docente cualificado. En Shanghai no es posible ejercer el oficio de docente sin este título.

También destacó la importancia de brindar a los estudiantes informaciones y orientaciones sobre el desarrollo profesional. Para ello, la universidad ha integrado un cursillo de “desarrollo profesional de los docentes” a otros cursos con el objetivo de ayudar a los estudiantes a comprender los diferentes niveles de la carrera.

¿Deben ser evaluados los docentes?

La evaluación es otro aspecto que garantiza que los docentes impartan una enseñanza de calidad. La Sra. Sonia Guerriero, especialista principal del programa de la UNESCO, señaló que la evaluación de los docentes es necesaria ya que éstos deben perfeccionar sus conocimientos teóricos y prácticos, además de desarrollar el dominio de las nuevas competencias requeridas. De este modo, las evaluaciones del rendimiento pueden ser de utilidad para identificar los diferentes ámbitos en los que el docente necesitaría una capacitación complementaria.

No obstante, en lo relativo a los medios que deben utilizarse para determinar el desempeño de un docente los debates no han concluido. ¿Debe basarse la evaluación en los resultados de aprendizaje de los educandos o en la evaluación del docente?

Varios argumentos se oponen a que se utilicen los resultados de aprendizaje de los educandos como único modo de evaluación de un docente. Además del desempeño de los docentes, las notas obtenidas por los educandos en las pruebas dependen de varios factores, tales como el apoyo de los padres, los recursos, el contenido de los planes pedagógicos y los materiales de aprendizaje. Los contextos económico y social de los niños también desempeñan un papel en el rendimiento escolar.

El Sr. Hong Joon Chae, director de la División del Presupuesto de la Educación del Ministerio de Educación de la República de Corea, indicó que en su país los docentes de la enseñanza primaria y secundaria son objeto de una evaluación anual que incluye la evaluación de sus rendimientos, así como de sus conocimientos, con miras a determinar hasta qué punto dominan la materia que enseñan. Esto incluye también una evaluación del ambiente en las aulas y de la actitud del docente.

La Sra. Guerreiro indicó que para evaluar el desempeño docente resultaba más eficaz combinar una observación en el aula con un asesoramiento y la opinión de los homólogos. La observación permite hacer hincapié en la práctica pedagógica, tomar decisiones inmediatamente, mantener aulas eficaces y adecuadas, hacer énfasis en el contenido y en la profundidad de la instrucción. De ese modo, las evaluaciones pueden incluir exámenes de la práctica pedagógica entre homólogos, mediante entrevistas y análisis de una grabación de vídeo. De hecho, al docente no sólo le corresponde compartir sus conocimientos con sus alumnos, sino también desarrollar sus capacidades.

La evaluación, fundamentalmente en el caso del examen por parte de homólogos, también puede influir en las prácticas en clases y convertirse de este modo en una formación continua informal. En Japón, por ejemplo, donde la cultura da mucha importancia a los mayores, los jóvenes docentes de las escuelas son objeto de una tutoría que incluye la evaluación de sus capacidades por parte de docentes más experimentados, algo que permite a los docentes aprender y apoyarse mutuamente.

Repercusión de los incentivos en el desempeño de los docentes

El Sr. Chae subrayó que en Corea los docentes están muy bien remunerados. En efecto, sus salarios son superiores a los de la media calculada en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El salario no es, por lo tanto, una variable crucial en los esfuerzos para mejorar el desempeño de los docentes. El Sr. Chae añadió que los docentes que interrogaron reconocían que la autonomía en clases y las posibilidades de desarrollo profesional repercutían en el desempeño de los docentes. 

Es también el caso de Finlandia, en donde se hace mucho hincapié en la autonomía de los docentes. La Sra. Jaana Palorjävi, directora de relaciones internacionales del Ministerio de Educación y de Cultura de Finlandia, explicó que los docentes disponen de un amplio margen de maniobra en la manera en que organizan la jornada escolar, basada en un marco reducido al mínimo indispensable de lo que se les propone.

Asimismo, se señaló que es necesario que los programas de desarrollo personal de los docentes se concentren en otros aspectos más allá de la simple transmisión de conocimientos. El Dr. Makito Yurita, investigador principal del Instituto Nacional para el Desarrollo de los Docentes y del Personal Escolar de Japón, describió al docente como un alumno, un pensador, un investigador. También explicó que en la medida en que los docentes preparan a los educandos no sólo para el mercado laboral, sino también para que se conviertan en ciudadanos del futuro, deberían ser alentados para que participen en los debates sobre la finalidad de la educación.

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