Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Un proyecto que dota a las niñas de competencias digitales gana el Premio de educación de las niñas y las mujeres

28 noviembre 2019

Un proyecto costarricense que empodera a niñas de medios vulnerables de América Central mediante la tecnología digital ha recibido el Premio UNESCO de educación de las niñas y las mujeres de 2019.

El proyecto galardonado, La Voz de las Chicas del Centro de América, fue organizado por Sulá Batsú, una cooperativa de Costa Rica que trata de estimular y fortalecer el desarrollo local.

La entrega del premio se realizó durante una ceremonia oficial celebrada en la Sede de la UNESCO en el Día Internacional de la Niña, el 11 de octubre de 2019. La ceremonia formó parte de un evento especial, La educación de las niñas: una fuerza para la igualdad de género y el cambio duradero, que atrajo a más de 600 participantes y en el cual se leyeron mensajes de la Enviada Especial de la UNESCO para la promoción de la educación de las niñas y las mujeres, Peng Liyuan, y de la Directora General de la Organización, Audrey Azoulay.

Amplificar la voz de las jóvenes de América Central

El proyecto proporciona talleres extracurriculares y cursillos de capacitación en materia de tecnología digital a jóvenes centroamericanas de edades comprendidas entre 12 y 18 años, procedentes de medios sociales vulnerables.

“Muchas de las jóvenes con las que trabajamos viven en condiciones muy difíciles”, afirmó Kemly Camacho, coordinadora general de Sulá Batsú. “Algunas proceden de zonas de extrema pobreza, sufren desnutrición y abandono familiar, y la mayoría están sujetas a acoso sexual”. Los gastos vinculados a la asistencia al programa están cubiertos y a las madres que acuden con sus hijos se les garantiza un alojamiento adecuado.

“La mayoría de las jóvenes que capacitamos han pasado por la enseñanza primaria, pero muchas de ellas no logran acceder a la escuela secundaria porque tienen que trabajar en casa o en el exterior. Sus expectativas tienen que ver con casarse y tener hijos, más que con cursar una carrera”.

Mediante las herramientas informáticas, las jóvenes aumentan su autoestima, amplifican sus voces y adquieren competencias que las empoderan para contribuir a sus comunidades y ganarse la vida.

El proyecto, que ya se ha extendido a otros cinco países de la región, se centra en la música digital, el periodismo comunitario y la elaboración de prototipos y códigos tecnológicos, que abarcan un programa concebido específicamente para las madres. Cada tipo de capacitación puede ajustarse a distintos grupos etarios y se centra en empoderar a las jóvenes para crear soluciones a los problemas o las necesidades que han definido en sus propias comunidades.

Crear soluciones para las comunidades

Desde su inicio en 2016, más de 4.000 jóvenes se han beneficiado de los cursos de capacitación y han elaborado más de 300 prototipos tecnológicos, además de otras soluciones digitales y audiovisuales.

Por ejemplo, un grupo de diez jóvenes de comunidades costarricenses elaboró un prototipo de dispositivo digital en miniatura. El dispositivo puede insertarse en un pendiente o un collar, y se conecta al teléfono móvil de la persona que lo lleva puesto, a fin de grabar cualquier incidente de acoso sexual, al tiempo que envía una señal de auxilio a cinco contactos preseleccionados en el directorio del teléfono.

“Después de que las chicas crearon ese prototipo, las pusimos en contacto con ingenieras especializadas en informática que se ofrecieron voluntariamente a elaborar un programa informático con ellas”, declaró Kemly.

Entre otras innovaciones de las estudiantes figuran la creación de un mercado en línea para que las jóvenes vendan sus obras de arte y un diccionario feminista titulado Palabras que transforman.

Kemly alberga la esperanza de ampliar la red del proyecto para aumentar las oportunidades de las jóvenes en la región.

“El premio es importante porque pone de relieve no solo las difíciles condiciones que estas jóvenes han superado para alcanzar logros tan increíbles, sino también el potencial y el dinamismo de la región de América Central”.

Creado en 2015 con el generoso apoyo del Gobierno de la República Popular China, el  Premio UNESCO de educación de las niñas y las mujeres se otorga cada año a dos proyectos ganadores y consiste en un cheque de 50.000 dólares estadounidenses para cada uno, con el fin de promover su labor en el ámbito de la educación de niñas y mujeres.

El premio contribuye directamente a la consecución de las metas de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y, en particular, al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 sobre educación y el ODS 5, relativo a la igualdad de género. El galardón es excepcional porque da gran notoriedad a proyectos que han obtenido buenos resultados en la mejora y el fomento de las perspectivas educativas de niñas y mujeres, y asimismo de su calidad de vida.

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