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“La protección de la biodiversidad es tan vital como la lucha contra el cambio climático”, afirma la Directora General de la UNESCO con motivo de la presentación del Informe de Evaluación de la Biodiversidad Mundial

06 mayo 2019

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Polar bear survival in Arctic
© Zanskar/ iStock / Getty Images Plus

 El declive de la naturaleza no tiene precedentes: a nivel mundial hay un millón de especies amenazadas de extinción, tal y como refleja el Informe de Evaluación Mundial de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), publicado hoy en la sede de la UNESCO.

Para la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, el informe es una advertencia: “Después de la adopción de este informe histórico, nadie podrá decir que no lo sabía. No podemos seguir destruyendo la diversidad de los seres vivos. Es nuestra responsabilidad para con las generaciones futuras”, declaró. “Este informe nos recuerda la urgente necesidad de actuar en favor de la biodiversidad, nuestro patrimonio ambiental mundial. Es urgente y todavía posible que nos movilicemos todos para salvar nuestro planeta y, por lo tanto, a la humanidad. La protección de la biodiversidad es tan vital como la lucha contra el cambio climático”, afirmó.

Vídeo: Conferencia de prensa de la presentación del informe

La UNESCO es uno de los principales socios institucionales de la IPBES dentro del sistema de las Naciones Unidas, junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Ha brindado apoyo y participación desde el inicio de su creación. El programa sobre los Sistemas de Conocimiento Locales e Indígenas de la UNESCO (LINKS) alberga la unidad de apoyo técnico del Grupo de Trabajo de IPBES sobre sistemas de conocimiento indígenas y locales.

La UNESCO es la organización que custodia el conocimiento y el saber hacer respetuosos de la biodiversidad. A través de sus programas, la organización promueve la coproducción de conocimientos científicos, locales e indígenas, así como la educación para el desarrollo sostenible.

La Red Mundial de Reservas de Biosfera engloba lugares que albergan a más de 250 millones de personas y sirven de laboratorios de conciliación entre la vida humana y la naturaleza. Se trata de un ejemplo de la contribución única de la UNESCO a la búsqueda de la armonía entre las personas y la naturaleza. En total, la red de sitios de la UNESCO (que incluye sitios del Patrimonio Mundial, geoparques y reservas de la biosfera) protege más de 10 millones de km², una superficie equivalente al tamaño de China.

Estas redes conectan a los ciudadanos de todo el mundo con los problemas mundiales. Estas interacciones entre las personas y su entorno ofrecen soluciones e innovaciones en todas las áreas clave de nuestras vidas: energía renovable, economía verde, alimentación, salud, transporte, recreo y ecoturismo o gestión de residuos.

La UNESCO apoya la reflexión sobre los desafíos éticos, de paz y de seguridad relacionados con la erosión de la biodiversidad, promoviendo y compartiendo valores y culturas que respeten a los organismos vivos: solidaridad entre generaciones (sitios de cooperación transfronteriza, incluidas 20 reservas de biosfera transfronterizas), solidaridad con otras especies vivas (por ejemplo, la Alianza para la Supervivencia de los Grandes Simios del GRASP) y con las generaciones futuras (la juventud es una prioridad mundial de la Organización).

La UNESCO es un actor clave en la cooperación internacional y moviliza a ciudadanos, gobiernos, interlocutores privados y de la sociedad civil, comunidades locales y pueblos indígenas, científicos a través de sus programas y redes. 

A petición de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO invita a la comunidad oceanográfica mundial a elaborar una hoja de ruta científica y tecnológica para los próximos diez años a fin de movilizar a todas las partes interesadas y poner la ciencia al servicio de sus ecosistemas.

El Sistema Mundial de Observación de los Océanos (GOOS) de la COI-UNESCO supervisa la manera en que el cambio climático y el aumento de la explotación de los océanos están afectando a la biodiversidad, los recursos y los hábitats de los ecosistemas marinos, mientras que su Sistema de Información Biogeográfica sobre los Océanos (OBIS) desempeña un papel fundamental en el suministro de información de referencia para las evaluaciones marinas mundiales, las evaluaciones del impacto ambiental y los instrumentos de gestión por zonas.

El agua y la biodiversidad son indisociables, razón por la cual la UNESCO dirige más de 30 proyectos de demostración de ecohidrología encaminados a crear bases científicas para impulsar una gestión sostenible de los recursos de agua dulce.

Un ejemplo de estos proyectos es el llamado BIOPALT (Biosfera y Patrimonio del Lago Chad). La UNESCO pone todo su saber hacer al servicio de los países de la cuenca del Lago Chad para la salvaguardia y la gestión sostenible de los recursos hídricos, los ecosistemas sociales y los recursos culturales de la región.

La transformación de nuestro mundo, nuestros estilos de vida y nuestras economías exige compartir valores y culturas: la UNESCO aporta una contribución única a la articulación de las culturas, las ciencias y los conocimientos locales e indígenas para la ejecución del Programa de Desarrollo Sostenible de aquí a 2030.

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Contacto de prensa: Agnès Bardon: a.bardon@unesco.org / Tel: +33 1 45 68 17 64

Más información sobre la IPBES: https://www.ipbes.net/about