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Preparar a los docentes para el futuro que queremos

07 diciembre 2018

Durante su reunión anual en Montego Bay, Jamaica, entre el 5 y el 9 de noviembre, el Equipo Especial Internacional sobre Docentes para la Educación 2030 aprobó una declaración centrada en garantizar que las cuestiones vinculadas con los docentes continúen siendo el centro de interés de la agenda mundial de educación.

Mediante esta declaración, el Equipo Especial sobre Docentes refuerza su visión de que en el centro del derecho a la educación se halla la profesión docente altamente valorizada, cualificada y correctamente formada. De este modo, se formulan las siguientes recomendaciones:

  • Los socios internacionales deben intensificar sus esfuerzos para desarrollar definiciones robustas y clasificaciones sobre el significado de “docentes cualificados” y fortalecer la cooperación y los mecanismos de reporte con el fin de asegurar el monitoreo integral de la Meta 4.c del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4.
  • Los gobiernos deben procurar una adecuada financiación de todos los bienes públicos, incluida la fuerza de trabajo docente, a través, principalmente, de la movilización nacional de recursos a través de políticas fiscales que sean socialmente justas, de medidas rigurosas contra la corrupción y los flujos financieros ilegales, de políticas docentes y de asignación docente efectivas y eficientes desarrolladas con la participación de docentes y sus organizaciones, y de un énfasis continuo en la movilización externa de recursos para complementar los recursos nacionales en los países.

Por otra parte, la doble perspectiva de la Agenda 2030 de Educación sobre equidad y aprendizaje sitúa a los docentes en el centro de las respuestas políticas en aras de la igualdad participativa y del aprendizaje a escala mundial. Los docentes pueden constituir una fuerza potente que contribuye a la igualdad con miras a superar las desigualdades de oportunidades al nacer. La contratación masiva de nuevos docentes poco formados o sin ninguna formación, en particular en los países menos desarrollados, es un motivo real de preocupación.

El Equipo Especial sobre Docentes expresó también su preocupación en cuanto al hecho de que la formación de los docentes no ha crecido al ritmo deseado con miras a preparar a los nuevos docentes para que puedan hacer frente a los cambios rápidos debido a la globalización, la migración, el cambio demográfico y los avances tecnológicos que determinarán el futuro de la educación.

Además, la formación de los docentes en un mundo cada vez más complejo debe orientarse hacia el futuro y prepararlos, a su vez, para el aprendizaje continuo. La formación debe facilitar la reflexión por parte de los docentes sobre cuestiones vinculadas con el tipo de educación que resulta más pertinente y adecuada según las necesidades de los jóvenes en un entorno de aprendizaje diferente como el del siglo XXI.

El Equipo Especial sobre Docentes reconoce la importancia de las tecnologías de la información y la comunicación en la educación. No obstante, las tecnologías deben ser consideradas como una herramienta de apoyo para los docentes y no como instrumentos de sustitución. La formación de los docentes deberá entonces facilitar la utilización por parte de estos de las tecnologías como respaldo al aprendizaje en un marco educativo holístico y centrado en el ser humano.

Asimismo, el Equipo Especial recordó que la formación de los docentes debe considerarse como una formación a lo largo de toda la carrera y que resulta conveniente dar una atención particular a la naturaleza del desarrollo profesional de los docentes, a los marcos de competencias, al desarrollo de los planes pedagógicos y a las comunidades de aprendizaje/comunidades de práctica profesionales. Al ser la docencia una profesión basada en el conocimiento, se debe estimular a los docentes y formadores para que actualicen su base de conocimientos. 

A través de esta declaración, el Equipo Especial sobre Docentes estimula un tipo de formación para los docentes que les permite gestionar los cambios y hallarse en medida de forjar un futuro justo y equitable que no excluya a nadie.

Esta declaración refleja la convicción de la UNESCO de que el derecho a la educación no puede lograrse sin docentes formados y cualificados. Los docentes constituyen uno de los factores de mayor influencia con miras a mejorar los resultados del aprendizaje y, en este sentido, la UNESCO ha abogado desde hace mucho tiempo por formar mejor a los docentes a fin de garantizar una educación inclusiva y de calidad para todos.

Como miembro fundador del Equipo Especial Internacional sobre Docentes para la Educación 2030, la UNESCO ha apoyado sus actividades desde su creación en 2008 y da cabida a su Secretariado.

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