Preparar el camino de la educación de las mujeres en las comunidades indígenas de Guatemala

16 abril 2018

Magdalena Cox Xum es un ejemplo y una heroína de los tiempos modernos. Es la primera coordinadora educativa del Centro UNESCO-Malala de San Andrés Xecul, Totonicapán, en Guatemala, creado en el marco del nuevo proyecto respaldado por el Fondo Malala de la UNESCO para el derecho de las niñas a recibir educación. Comenzó a trabajar en el Centro en marzo de 2018, pero su contribución a la educación de las mujeres empezó hace mucho tiempo en Nimasac, la aldea de donde es originaria.

Modelos a seguir

Magdalena es la más joven de un grupo de cuatro hermanas y cinco hermanos. Es también la única que, junto con su hermano menor, terminó la escuela y escogió convertirse en docente. No obstante, por ser mujer, Magdalena temía que su sueño de convertirse en docente no se realizara. Pensaba que no llegaría a terminar el 6° grado, como le había sucedido a sus ocho hermanos y hermanas, y también a muchas otras jóvenes de su municipio.

En San Andrés Xecul, Totonicapán, el Anuario de Estadísticas del Ministerio de Educación indicaba que en 2016 la tasa de escolarización de las niñas en edad escolar en la enseñanza primaria fue del 35%, y sólo el 10% de las alumnas entre 12 y 21 años de edad se habían inscrito en la enseñanza media para niños de 10 a 13 años, y sólo el 1% en el instituto de enseñanza secundaria. A pesar de la renuencia inicial de su padre, la madre de Magdalena comprendió su voluntad de estudiar y la apoyó hasta que obtuvo su título de docente intercultural bilingüe de enseñanza primaria. Su madre se convirtió en el primer ejemplo de aquello que ella deseaba ser para su comunidad, una mujer capaz de reconocer el potencial y el afán de superación de otras mujeres y que podía ayudarlas a alcanzarlos.

La educación es una prioridad

Desde que se convirtió en docente, Magdalena se ha comprometido en ayudar a las mujeres de su comunidad, incluso cuando en ésta la educación no se considera una prioridad. ¿Por qué deberían dejar que estudiaran? Es una de las preguntas que con más frecuencia le hacen. Magdalena contó su propia historia para que sirviera de ejemplo a los padres y miembros de la comunidad en cuanto a la importancia de la educación y los beneficios que se obtienen de los programas de educación no formal.

Su acción ha rebasado el papel que normalmente desempeña una docente. Ha tocado a muchas puertas y se ha encontrado con mujeres que desean realizar estudios, pero que no tienen la posibilidad de hacerlo por falta de flexibilidad en los programas de educación formal o debido al contexto cultural o económico en el que viven. Ha abierto las puertas de su propia casa para impartir clases a sus alumnas, invirtiendo sus propios recursos para comprar una pizarra blanca y bancos. Magdalena le dijo a una mujer “[por la] mañana podrás cuidar de tus animales y por la tarde vendrás [a estudiar] conmigo”. Esta mujer llegó hasta el final del 6° grado.

Los Centros UNESCO-Malala, apoyados por el Fondo Malala de la UNESCO para el derecho de las niñas a recibir educación, permiten que la educación ocupe el lugar que le corresponde en las comunidades. Gracias a la ayuda de coordinadores comprometidos como Magdalena, las niñas y las mujeres escogerán un programa de educación no formal adaptado, dispondrán de los materiales necesarios y buscarán la instalación y el programa para los grupos de estudio. Los coordinadores del centro que son originarios de la región, y que comunican mediante la lengua indígena pertinente y comprenden el contexto cultural, ayudarán también a que las comunidades hagan suyo el proyecto, algo que constituye uno de los factores fundamentales para su continuidad.  

Gracias al Centro y a su labor como coordinadora educativa de un Centro UNESCO-Malala, Magdalena tendrá las oportunidades y el espacio necesarios para ampliar sus denodados esfuerzos y para dar una educación a las niñas y mujeres jóvenes indígenas de San Andrés Xecul, Totonicapán y, esperamos que así sea, de forma más general, de toda Guatemala.