Preguntas y respuestas con la Relatora Especial de la ONU sobre el derecho a la educación

07/12/2020

 La Dra. Koumbou Boly Barry, proveniente de Burkina Faso, es la Relatora especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la educación. En el marco de la campaña #DerechoALaEducación para conmemorar el 60° aniversario de la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza, la Relatora Especial de la ONU sobre el derecho a la educación habló con la UNESCO para compartir sus opiniones sobre la situación del derecho a la educación en el mundo actual. 

¿Qué papel desempeña el Relator especial de las Naciones Unidas en el ámbito del derecho a la educación?

Mi trabajo y responsabilidad consisten en garantizar que el derecho a la educación sea respetado y aplicado en todo el mundo, así como en informar sobre las violaciones. Escucho a quienes se ven privados de su derecho a la educación, ya sean individuos o personas representadas por la sociedad civil. Mi posición también me permite actuar como intermediario entre los diferentes interlocutores que desempeñan un papel clave con miras a garantizar este derecho, tanto en el plano gubernamental, como en el sistema jurídico, así como en las etapas de elaboración de los presupuestos y de planificación. Es algo fundamental para velar por este derecho y darle seguimiento con miras a garantizar que se aplique de forma efectiva. Mi función no solo consiste en hacer el seguimiento del progreso de la implementación del derecho a la educación, pero también ayudar a los gobiernos en los esfuerzos que llevan a cabo para mejorar, innovar y ampliar el acceso a una educación de calidad para todos.

60 años después de la aprobación de la Convención de la UNESCO relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza, ¿cómo han cambiado las cosas a nivel mundial en este aspecto? 

La crisis de la educación derivada de la pandemia de la COVID ha afectado de manera desproporcionada a los más vulnerables y marginados. Esta crisis nos ha demostrado que no hemos logrado abordar las desigualdades estructurales arraigadas, especialmente las que padecen las mujeres, las personas con discapacidad, las personas que viven en la pobreza, pero también las minorías, las personas que viven en zonas rurales y los nómadas. La cuestión de la interdependencia del derecho a la educación con otros derechos se ha puesto de relieve en relación con las cuestiones de discriminación contra esos grupos, y mi reciente informe a la Asamblea General ha mostrado los vínculos con el derecho al agua potable, el saneamiento y la higiene, incluida la higiene menstrual. 

 Además, el uso más reciente de la educación digital no ha hecho sino profundizar estas desigualdades. Uno de los principales desafíos que veo para el futuro se refiere precisamente al papel que vamos a dar de ahora en adelante a la educación digital, y de qué manera. En cualquier caso, nunca debe sustituir al aprendizaje en un aula física, en presencia de profesores y profesoras, que sigue siendo la mejor manera de garantizar la igualdad de oportunidades y la calidad de la educación para todos, ni debe socavar el principio del derecho a la educación pública para todos. Por ello he abogado por un debate internacional, nacional y también local para que los actores y las comunidades contemplen juntos un nuevo paradigma educativo para construir las sociedades justas, pacíficas y democráticas que queremos. 

 Además, las cuestiones relativas a las funciones de los agentes privados deben abordarse de conformidad con los principios de los derechos humanos. Por último, el enfoque de los derechos humanos debe ser propuesto por todas las partes interesadas, empezando por los Estados, que tienen la obligación de hacer efectivo el derecho a la educación de todos los ciudadanos. Ninguna crisis debe justificar la disminución de la financiación de la educación, sino todo lo contrario, ya que la educación tiene una función preventiva, de gestión y de corrección en la construcción de las sociedades que queremos ver, más justas, pacíficas y democráticas. 

¿Cuál es la situación actual del derecho a la educación?

La realidad es que aproximadamente mil millones de personas siguen sin beneficiarse de su derecho a la educación en todo el mundo, y que la mayoría son mujeres y personas jóvenes. A pesar de que el derecho a la educación mejora con rapidez en el mundo entero, la calidad de la educación sigue siendo uno de los mayores desafíos. ¿Los niños y las niñas de hoy están aprendiendo y adquiriendo competencias realmente? Es algo en lo que debemos centrarnos muy seriamente y seguir dándole seguimiento a fin de construir una sociedad equitativa. La brecha digital es otro de los grandes retos que debemos encarar. Existe un riesgo importante de que millones de personas queden excluidas. Necesitamos sacar provecho de las innovaciones y ampliarlas para llegar a todas las aulas y proporcionar igualdad de oportunidades para los educandos de todo el mundo. Por otra parte, necesitamos inculcar más valores mediante los planes de estudios. Enseñar la convivencia, la tolerancia, la paz, la confianza y el respeto de unos hacia otros es fundamental para combatir el miedo y el odio. 

¿Cuáles han sido los logros fundamentales?

Debemos tomar nota de los logros alcanzados con los años. Algunos países de África han obtenido más logros solo durante los últimos 10 años que en más de 60. Desde las infraestructuras escolares para la alfabetización y la educación de las niñas hasta la utilización de las tecnologías en el aprendizaje, podemos citar numerosos ejemplos de logros. Es indispensable que la sociedad civil se implique en la educación: el papel normativo desempeñado por la UNESCO en favor del derecho a la educación es esencial y la Organización ha contribuido de gran manera a este derecho fundamental.

¿Cuál es el mayor desafío?

La mala gobernanza de los sistemas educativos forma parte de los grandes retos a los que debemos hacer frente. Al definir y planificar el sector educativo de un país es importante que todos los interlocutores estén presentes para que participen y contribuyan al éxito de la educación en sus propias comunidades y crear una visión completa enfatizando en la educación de la primera infancia, en la educación y formación técnica y profesional y la búsqueda. La presupuestación y la toma de decisiones en el ámbito de la educación deben estar descentralizadas para que puedan adaptarse a las necesidades de las diferentes localidades y grupos vulnerables específicos como las personas desplazadas, los refugiados, las familias pobres y las personas con discapacidad. Las comunidades y las propias escuelas deben ser capaces de tomar decisiones que respondan a sus necesidades. Los agentes locales, tales como las asociaciones de padres y las ONG deben implicarse en estas cuestiones. Son estas las dinámicas que debemos aplicar en el ámbito escolar.

¿Cuál ha sido la peor violación del derecho a la educación de la que ha sido testigo?

Existen muchos  ejemplos. Los niños discapacitados privados de educación porque no pueden acceder a las instalaciones escolares. Los alumnos y los docentes presos e incluso asesinados por haber pedido el respeto de su derecho a la educación o mejores condiciones de trabajo. Jóvenes embarazadas expulsadas de la escuela. Existen aún muchos lugares en donde estas violaciones graves tienen lugar todos los días y es algo inaceptable. Hay mucho por hacer todavía.

¿Qué habría hecho de otro modo en su propia carrera?

Por haber sido Ministra de Educación y de Alfabetización en Burkina Faso sé que las decisiones clave que se toman a nivel político afectan a millones de personas y también el futuro de estas. Hubiera querido implicarme más en política a fin de aportar las reformas y los cambios necesarios al sistema educativo de mi país.

¿Quién o quiénes la han inspirado?

Mi abuela fue una fuente de inspiración importante para mí cuando era pequeña. Era una mujer de carácter fuerte, independiente y abierta. Me enseñó desde muy joven a tomar en serio mis responsabilidades. Alice Tiendrebeogo, autora y docente, ex Ministra de Educación de Burkina Faso, es también otra de las personas que ha inspirado mi carrera. Y, por supuesto, como millones de africanos y personas del mundo entero, admiro a Nelson Mandela. Su sabiduría y sus valores seguirán vigentes e iluminando el camino de las generaciones futuras.