Posibilitar que los docentes puedan impartir una educación de calidad a las adolescentes marginadas

11/01/2021

El papel desempeñado por los docentes con miras a incitar a las niñas para que continúen en la escuela, a ayudar a las más marginadas a que recuperen el retraso al regresar a la escuela y a crear un entorno seguro e inclusivo, es más importante que nunca.

También es importante hacer hincapié en el apoyo a los docentes y su desarrollo profesional, teniendo en cuenta los factores vinculados con el estrés al que se pueden ver confrontados en el contexto de la COVID-19 y la reapertura de las escuelas.

Uno de los asociados de la Coalición Mundial para la Educación, el programa Girl’s Education Challenge (GEC) de la Oficina de Relaciones Exteriores, del Commonwealth y del Desarrollo del Reino Unido, ha presentado recientemente un Marco para una educación de calidad que describe los factores determinantes que permiten impartir una educación de calidad a las adolescentes marginadas, apoyándose en la experiencia adquirida por los profesionales en los proyectos del programa GEC.

El Marco se centra en la adolescencia, un periodo decisivo en el que las niñas marginadas pueden verse confrontadas a dificultades crecientes en el plano social, así como en materia de salud y protección, y durante el cual su educación corre peligro.

El Marco es un instrumento destinado a ayudar a los profesionales y encargados de formular políticas que trabajan con las niñas marginadas para que analicen y adapten sus estrategias de desarrollo profesional de los docentes. Debe servir de punto de partida para guiar y generar una reflexión acerca de los elementos que hacen que este desarrollo profesional sea eficaz, fundamentalmente en lo relativo a la organización y la ejecución, los contenidos y los mecanismos de apoyo.

La pandemia de COVID-19 aumenta las desigualdades en el ámbito de la educación, incrementa los riesgos a los que las niñas se exponen y afecta la salud y el bienestar. La UNESCO estima que 11 millones de niñas y mujeres jóvenes corren el riesgo de no regresar a la escuela, y las adolescentes a las que es más difícil llegar son las primeras en verse afectadas.

Debido a las dificultades económicas generadas por la pandemia, la función doméstica y económica de las niñas ha adquirido mayor importancia en los hogares afectados. Las familias toman decisiones difíciles para satisfacer sus necesidades inmediatas y urgentes, y por esto pueden pedirles que trabajen en la compra y venta a pequeña escala, que brinden atención y que se ocupen de los quehaceres domésticos, o incluso que se casen de manera precoz. 

El Marco para la Educación de Calidad puede ser utilizado en diferentes contextos. Aun cuando ha sido elaborado antes de la pandemia, las informaciones que contiene sobre los elementos que garantizan la eficacia de la enseñanza impartida a los niños marginados y las competencias que describe, proporcionan indicaciones útiles para los sistemas educativos del mundo entero.

Por ejemplo, cada vez son más las niñas que viven en situaciones de crisis o conflicto. En este tipo de contexto, es más importante que nunca que la educación permita la resiliencia emocional y el bienestar.

La violencia vinculada a las cuestiones de género es una realidad cotidiana para numerosas niñas, algo que se ha agravado durante la pandemia. La capacidad para garantizar un entorno seguro es una competencia pedagógica esencial. En los proyectos del GEC, estas aptitudes se consideran indispensables para poder proporcionar una enseñanza de calidad a las niñas más marginadas – algo que da lugar necesariamente a una educación de mejor calidad para todos.

Desde el comienzo de la pandemia, los proyectos del GEC observan la resistencia y el compromiso extraordinario de los docentes. Muchos de ellos han hecho lo máximo para encontrar soluciones originales para llegar a las niñas y ayudarlas durante el cierre de las escuelas. Por ejemplo, hay docentes que han dado clases en casa o en grupos pequeños en su comunidad, otros han creado grupos de WhatsApp para orientar las tareas que deben hacer e incitarlos a aprender, han hablado con las niñas directamente por teléfono, o incluso han elaborado nuevos instrumentos pedagógicos que se pueden utilizar en casa.

Esta dedicación ha sido esencial para garantizar no solamente la continuidad del aprendizaje, sino también el acceso a Internet, la seguridad y el bienestar de numerosas niñas -y, algo muy importante, mantener su identidad como estudiantes.

Las actitudes y los comportamientos de los docentes, el contenido de los planes pedagógicos y las posibilidades de participación y de liderazgo en los establecimientos pueden influir en la visión que las niñas tienen de sí mismas y de su futuro.

De la misma manera que los docentes apoyan a las niñas y los niños en este periodo difícil, el Marco pretende reforzar y perfeccionar las competencias de los docentes más allá de esta pandemia con miras a impartir una educación de calidad a todas las niñas.

La Oficina de Relaciones Exteriores, del Commonwealth y del Desarrollo del Reino Unido inició el programa Girls’ Education Challenge en 2012. De una duración de 12 años, este programa tiene como objetivo ayudar a más de un millón de niñas marginadas para que puedan acceder a una educación de calidad. En 2020, los 41 proyectos del GEC implementados en 17 países han afrontado los efectos devastadores de la pandemia de COVID-19 en los sistemas educativos y los resultados del aprendizaje, en particular para las niñas más marginadas.

En el momento de mayor auge de la pandemia, la educación de 1 500 millones de estudiantes en el mundo se ha visto afectada por el cierre de los centros escolares debido a la COVID-19. Bajo la dirección de la Coalición Mundial para la Educación de la UNESCO, se estableció un programa emblemático dedicado a la igualdad de género para proteger los logros alcanzados en materia de igualdad de géneros en la educación y en favor del empoderamiento de las niñas y las mujeres en la educación y mediante esta.

 

Foto: Impact(Ed) International