Oped

Porque todo siempre empieza con la Educación, Ciencia, Cultura e Información

26/11/2020
Montevideo, Uruguay
17 - Partnerships for the Goals

Tenemos entre manos la capacidad de aportar a los ciudadanos y ciudadanas herramientas para un mejor acceso a información de calidad, conocimiento científico y conciencia cultural importantes para la toma de decisiones con sustento y garantías. Y hacia eso nos dirigimos…

Hace 75 años, tras las graves consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, se firmaba en Reino Unido un acuerdo global para crear una nueva agencia de Naciones Unidas, con el cometido de devolverle la paz al mundo a través de dos pilares fundamentales: la educación y la cultura.

En sus primeros bocetos, la Ciencia no estaba explicitada. No hasta que un grupo de expertos y referentes mundiales se animaron a sugerir la necesidad imperiosa de contemplar, además, al proceso científico dentro de ese abordaje multidimensional, para poder construir paz en la mente de las personas. Y así fue que un 16 de noviembre de 1945, en Londres, se firmó el acuerdo que permitió el nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO.

El mundo se volvió un poquito más igualitario gracias al enfoque colaborativo de infinidad de actores y a la buena disposición de los gobiernos por incorporar una perspectiva de cooperación internacional a sus agendas, en pos del desarrollo sostenible de la región y el mundo. Pero en pleno siglo XXI, la aparente estabilidad que se habria logrado, dio un giro inesperado.

Una nueva crisis global nos está poniendo a prueba en la actualidad. El virus del COVID19 ha sacudido al planeta entero testeando, en muy poco tiempo, cuál es la real capacidad de colaboración y cooperación que tienen los estados cuando nos enfrentamos a una inesperada y cruel adversidad.

Desde la Oficina Regional de Ciencias de la UNESCO para América Latina y el Caribe, estamos convencidos que la respuesta viable a esta pandemia es muy similar a la que se implementó a mediados del siglo XX, pero reforzada. Solo podremos salir adelante si somos más solidarios de lo que siempre fuimos. Si tenemos la sensibilidad y la inteligencia con conocimiento científico para redoblar el enfoque colaborativo internacional, de forma conjunta, sin que nadie quede atrás.

En esta aventura la ciencia toma un rol central, acompañada, por su puesto, por el impulso de la educación y la defensa de la cultura. Pero, durante esta crisis, ha quedado demostrado el enorme valor que tiene la ciencia, particularmente, a la hora de transformar realidades. De transformar al mundo. Lo mejor ha sido que las personas, de diferentes regiones, cleros, clases sociales y etnias han tomado conciencia de ese potencial. Todos nos hemos empoderado de la ciencia. Ahora entendemos que nos pertenece, como cualquier otro derecho humano universal.

Por eso somos especialmente optimistas. Estamos convencidos que el derecho a la educación, a la ciencia y a la cultura son la vacuna que necesitamos contra la desigualdad. Son las bases de la sociedades del conocimiento, inclusivas y resilientes que aspiramos desarrollar. Y todos estos procesos comienzan siempre con la educación, la ciencia, la cultura y la información.

 

Lidia Brito

Directora de la Oficina Regional de Ciencias de la UNESCO
para América Latina y el Caribe - UNESCO Montevideo

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