Los periodistas, más que la tecnología, son la clave para abordar el discurso del odio

22/01/2020
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En tiempos de mensajes sociales que permiten que la expresión de odio se difunda fuera del foco de atención del público, los periodistas son necesarios para decirle a la sociedad lo que está sucediendo.

Este fue el mensaje del Sr. Guy Berger de la UNESCO, que habló en la Conferencia sobre la Libertad de Prensa organizada por la Asociación Europea de Editores en Gdansk, Polonia, esta semana.

Berger es director de estrategia y política del Sector de Comunicación e Información de la UNESCO. Asistió a la conferencia "Todo comienza con las palabras", celebrada en el histórico edificio del movimiento sindical polaco Solidarnosci.

El director de la UNESCO señaló que los mensajes sociales cifrados y privados entre pequeños grupos están alcanzando cada vez más a los medios sociales públicos como un importante vector de discurso de odio, lo que plantea nuevos desafíos a la sociedad y a los medios de comunicación.

Berger se refirió al plan de acción del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los discursos de incitación al odio y destacó que los periodistas son a menudo víctimas de los traficantes de odio que, como muestra un estudio de la UNESCO, también se encuentran cada vez más entre los que atacan a los reporteros.

La tecnología puede ayudar a llamar la atención sobre los presuntos discursos de odio que aparecen especialmente en el lado público de los medios sociales, y también cuando aparecen en las secciones de comentarios de los sitios de noticias, reconoció Berger.

Pero advirtió sobre la moderación automática de este contenido.

"Si bien se puede hacer que los actores de la tecnología actúen sobre contenidos potencialmente problemáticos, especialmente en la esfera pública, esto también puede suponer un gran riesgo para la libertad de prensa y para la expresión y el debate legítimos", observó.

El director advirtió especialmente contra el uso de algoritmos para reducir o eliminar la voz y cancelar ciertas cuentas. Incluso el uso de la Inteligencia Artificial no es capaz de identificar los matices clave en la evaluación de lo que es la expresión del odio, declaró.

"Por ejemplo, la tecnología no es capaz de utilizar la orientación del Plan de Acción de Rabat de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en lo que respecta a la evaluación de posibles restricciones en términos de cuestiones contextuales importantes como la importancia del orador, el alcance del mensaje y su probable impacto", dijo Berger.

Otros problemas de la acción automatizada contra el contenido sospechoso, especialmente en ausencia de remedios efectivos para los errores, dijo, fueron: el daño colateral a las noticias legítimas que informan sobre el odio; la delegación de la censura a empresas privadas con sus propios intereses; y el precedente de la censura previa.

Los medios de comunicación deben contribuir a poner de relieve esos riesgos, evitando al mismo tiempo la trampa de que sus propios reportajes sirvan para normalizar o incluso avivar el odio social.

Dirigiéndose a los periodistas presentes, Berger dijo: "Su influencia directa en las actitudes de odio es menos poderosa que su papel en el establecimiento de la agenda política y en el catalizador de la acción política".

Este papel podría ayudar a estimular a los gobiernos a hablar en contra del odio, a tratar de manera práctica los temas de inmigración e integración, y a promover la alfabetización mediática e informativa para asegurar la resistencia del público a la incitación a la violencia, la hostilidad y la discriminación.

Y, si las soluciones tecnológicas pueden tratar de identificar la expresión del odio en el espacio público, "el papel del periodismo es investigar el odio orquestado en los mensajes sociales privados", dijo Berger.

Para proteger ese papel, los periodistas deben observar el Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo) y el Día Internacional para poner fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas (2 de noviembre), alentó.