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Opinión: Las redes sociales, la información pública y la ciencia: asumir el reto es posible

29/09/2020
Montevideo, Uruguay
16 - Peace, Justice and Strong Institutions
17 - Partnerships for the Goals

Dra. Margoth Mena Young

Presentación: investigadora en Comunicación Pública de la Ciencia, Centro de Investigación en Comunicación de la Universidad de Costa RicaCICOM, Universidad de Costa Rica.

Desorden, ruido y saturación: ese es el panorama informativo que se ha creado con la multiplicación de voces en las redes sociales y la pérdida de legitimidad de las fuentes confiables del pasado. Hemos asistido en primera fila al surgimiento de nuevos agentes -individuales o grupales- que logran posicionarse en el mundo digital a partir de la necesidad social de contenidos que respalden los miedos, dudas, mitos y estereotipos de una parte de la población; y que desafían los postulados y las verdades científicas, que afectan la toma de decisiones personales y comunitarias, y que hacen cada vez más difícil diferenciar entre lo real y lo ficticio. Estos nuevos emisores construyen sus mensajes con estéticas de primer nivel, desarrollan habilidades retóricas que persuaden, y se ven como usted o como yo, nos hablan desde nuestra propia esfera.

Por otro lado, no debemos obviar que las redes sociales también ofrecen espacios para la construcción de un discurso público de base ciudadana; permiten cohesionar la lucha social y las reivindicaciones de sector vulnerables y tradicionalmente marginados; abren ventanas para la denuncia política, la participación y control ciudadano en asuntos públicos; posibilitan la visualización de esa pluralidad de opiniones y argumentos divergentes al discurso hegemónico; y nos permiten acceder al conocimiento científico: al que tiene años vigente, al que recién se descubre, al que se actualiza, al que busca innovación y al que lo rodea la controversia. Ese caudal de posibilidades implica una mayor responsabilidad de quienes elaboran esos contenidos y mensajes, de quienes los divulgan y de las personas usuarias que los consumen.

En ese sentido, la lucha contra la desinformación y el contenido pseudocientífico es prioritaria ante el aumento de sus emisores y seguidores en redes sociales; y las organizaciones del sector científico y tecnológico están llamadas a actuar para que la información veraz sea la que gane, no a partir de contrargumentaciones, sino de contenidos novedosos, atractivos, entretenidos y de beneficio. Estas organizaciones se han ido acostumbrando a no tener mediadores entre ellas y sus públicos, por lo que buscan producir contenidos -tradicionales o multimediales- que contribuyan a esa interacción directa, y han encontrado en las redes sociales el espacio que les permite estar más cerca de las personas.

La competencia por lograr la atención del público dentro del caos informativo digital implica abandonar las antiguas fórmulas descriptivas y explicativas de los mensajes y adoptar la narrativa: contar historias que tengan conocimiento científico en su desarrollo mediante personajes en una situación particular; que viven una secuencia de acciones que crean nuevos escenarios y cambian su mundo; y que transmiten las emociones durante todo el relato, echando mano a la curiosidad, la sorpresa y el suspenso. El reto para la ciencia no es fácil ni pequeño, pero es un deber asumirlo para beneficio de nuestras sociedades actuales y futuras.

Los términos empleados en esta publicación y la presentación de los datos que en ella aparecen no implican toma alguna de posición de parte de la UNESCO en cuanto al estatuto jurídico de los países, territorios, ciudades o regiones ni respecto de sus autoridades, fronteras o límites. Las ideas y opiniones expresadas en esta columna de opinión son las de los autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de la UNESCO ni comprometen a la Organización.