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Opinión: ¿Qué viene primero: el acceso o la conservación?

01/10/2020
Montevideo, Uruguay
16 - Peace, Justice and Strong Institutions

Lygia Guimaraes

Presentación: Historiadora, Conservadora-Restauradora y Profesora de Gestión de Preservación de Patrimonio Cultural y Miembro del MoWLAC, como representante de Brasil.

El 28 de setiembre de 2020 la UNESCO celebró el Día Internacional del Acceso Universal a la Información. Debido a que nos sorprendió la pandemia de COVID-19 este año, la importancia de brindar acceso a la información de forma remota se ha convertido en un desafío para la mayoría de los archivos y bibliotecas de todo el mundo, un desafío que han logrado. ¡El acceso virtual ha salido de debajo de las sombras! ¿Quién hizo el trabajo difícil para hacer esto posible?

Principalmente archiveros y bibliotecarios, que durante muchos años han intentado digitalizar sus colecciones, luchando con presupuestos bajos y tomando decisiones de selección sobre qué material es lo suficientemente especial como para ser destacado en las páginas web de su institución. Recientemente escuché a Rick Prelinger (Catedrático y Profesor de Cine y Medios Digitales, de la Universidad de California, Santa Cruz) decir que “el acceso es como una montaña lejana, está ahí pero no puedes tocarlo”. Por supuesto, si puedes escalar la montaña y tocarla, puedes estar cerca de tu fuente, si la montaña en si está bien conservada.

Si pensamos en la información que se proporciona de forma virtual, tenemos que recordar que solo está ahí porque hubo una estrategia de gestión de la preservación, tanto en términos analógicos como digitales. Desafortunadamente, en este momento no puede tocar el documento original, pero de alguna manera aún puede ver los archivos que fueron subidos por los curadores, si se conservaron. La primera pregunta que se debe hacer es: ¿quién decidió preservar esa información en forma analógica para que esté disponible en línea? ¿Cuáles son los estándares de selección? Pero más importante es tener los documentos, en diferentes soportes y categorías, así como libros, bien conservados.

Durante muchos años, la discusión ha sido que los archiveros a veces priorizan el acceso remoto sobre la preservación. Muchos piensan que están resolviendo el problema de la conservación simplemente haciendo que las copias digitales sean accesibles de forma remota. La mayor parte de nuestro patrimonio cultural tangible aún no se ha digitalizado. Uno de los requisitos para estar en la lista de Memoria del Mundo (nacional, regional e internacional), es dar acceso a las colecciones que fueron seleccionadas por los comités.

Pero MoW va más allá del acceso; las colecciones nombradas en la lista también deben explicar cómo planean preservar la colección. En el proceso de preservación y acceso, las instituciones deben responder primero a algunas de estas importantes preguntas: ¿Por qué preservar? ¿Qué conservar? ¿Cómo vamos a conservar? Y cómo afrontar el gran desafío de cómo dar acceso a nuestro patrimonio cultural.

Es importante señalar que la selección para la preservación es difícil y compleja, debiendo tomar en consideración varios valores al momento de la toma de decisiones. Por lo tanto, tener las colecciones disponibles para todos puede ser un compromiso importante de muchos niveles de la administración de la institución. La pregunta sigue siendo: ¿quién tiene la responsabilidad de definir lo que se conservará y estará disponible para el futuro?

Los términos empleados en esta publicación y la presentación de los datos que en ella aparecen no implican toma alguna de posición de parte de la UNESCO en cuanto al estatuto jurídico de los países, territorios, ciudades o regiones ni respecto de sus autoridades, fronteras o límites. Las ideas y opiniones expresadas en esta columna de opinión son las de los autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de la UNESCO ni comprometen a la Organización.