Oped

Opinión: La información y el patrimonio documental ante la pandemia de la Covid-19

30/09/2020
Montevideo, Uruguay
16 - Peace, Justice and Strong Institutions

César Guerrero Arellano

Presentación: Relator del Comité Regional de la UNESCO para el Programa "Memoria del Mundo" en América Latina y El Caribe (MOWLAC). Profesor en la UNAM.

En memoria del bibliotecólogo Robert Endean Gamboa (México, 1962-2020)

 

El avance del conocimiento y la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos tienen algo en común: el acceso universal a la información. El derecho humano a la libertad de expresión es imposible de ejercer sin garantizar que las personas accedan a ella. La información pública es condición necesaria para la transparencia y la rendición de cuentas, para la verdad y la justicia. Sin información, la democracia y las sociedades del conocimiento se desmoronan. Gracias a ella se acotan el abuso del poder, la corrupción, el fraude y el error. Ocultar información de interés público puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para miles de personas. Por ejemplo, ¿qué pasaría si un gobierno decide ocultar o retrasar a los ciudadanos la información sobre la ocurrencia de un tsunami o de un desastre nuclear?, ¿qué puede pasar si una empresa identifica una falla en su producto, como por ejemplo en una vacuna, o si un gobierno y una empresa se coluden para ocultar un problema semejante? Estas preguntas no son retóricas, experiencias como ésas y otras semejantes han tenido lugar en muchas ocasiones.

La UNESCO proclamó el 28 de septiembre como el Día Internacional del Derecho del Acceso Universal a la Información y, en paralelo, la Recomendación relativa a la preservación del patrimonio documental, comprendido el patrimonio digital, y el acceso al mismo. No es una casualidad que esto sea así, puesto que la información no puede registrarse y transmitirse si no es mediante un soporte documental. Tan sólo cinco años después, la COVID-19 supone un severo reto para la humanidad, no sólo en términos sanitarios, educativos y socio-económicos, sino en términos de vulnerar las herramientas de que disponemos las sociedades para enfrentarla: información y los documentos que la registran y transmiten. Los gobiernos necesitan de ambos para tomar decisiones, los científicos para desarrollar vacunas, medicamentos y procesos sanitarios, las poblaciones para modificar hábitos y protegerse.

Sin embargo, la COVID-19 es un campo fértil para la desinformación por parte de gobiernos y de actores sociales que buscan acrecentar su poder, debilitando la rendición de cuentas. En ese sentido, resulta fundamental garantizar el acceso libre y universal a todos los registros públicos y privados relacionados con su gestión, tanto para enfrentarla en el día a día como para prevenir vulnerabilidades severas en el futuro. La pandemia supone además un reto mayúsculo para las instituciones de memoria, pues la preservación del patrimonio documental requiere recursos materiales y humanos que han sido severamente mermados por la reducción de presupuestos y por la enfermedad y fallecimiento de expertos que saben cómo preservarlos. Por todo ello, este 28 de septiembre de 2020 es un día muy importante para cobrar conciencia sobre el valor que tanto la información como las capacidades para su acceso y preservación documental merecen.

Los términos empleados en esta publicación y la presentación de los datos que en ella aparecen no implican toma alguna de posición de parte de la UNESCO en cuanto al estatuto jurídico de los países, territorios, ciudades o regiones ni respecto de sus autoridades, fronteras o límites. Las ideas y opiniones expresadas en esta columna de opinión son las de los autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de la UNESCO ni comprometen a la Organización.