Press release

Un nuevo informe de la UNESCO llama a mejorar los datos sobre educación y a tomar medidas para incluir a niños, niñas y adolescentes del Caribe que se han quedado atrás en medio de la pandemia

28/01/2021
04 - Quality Education

El informe regional elaborado por la UNESCO en colaboración con SUMMA y presentado en el Caribe este jueves, muestra que la Covid-19 ha aumentado las brechas educativas. Señala la necesidad de desarrollar medidas urgentes para llegar a los niños, niñas y adolescentes que se están quedando  atrás, y denuncia la falta crítica de datos sobre las y los más marginados. Sus recomendaciones muestran los pasos que los legisladores deben priorizar en sus planes de respuesta para que la emergencia educativa no se convierta en un desastre.

El Informe, Todos y todas, sin excepción, elaborado por el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM) y la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago), junto con el Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina y el Caribe - SUMMA, muestra la falta de datos de buena calidad sobre las personas más marginadas en educación. En el Caribe, sólo 4 de 21 países han puesto públicamente a disposición desde 2015 una encuesta de hogares para desagregar los indicadores de educación por características individuales. Seis países no recopilan datos sobre discapacidades en sus sistemas de gestión educativa.

Manos Antoninis, director del Informe GEM, señaló que “el aprendizaje a distancia durante la Covid-19 es un pobre substituto de la enseñanza en el aula y ha conllevado a que las y los  estudiantes más marginados hayan quedado aún más rezagados. Los programas de recuperación serán vitales para ayudar a estos estudiantes a ponerse al día. Pero para saber dónde invertir los esfuerzos, a medida que nos recuperamos de esta crisis, necesitamos saber a quién apuntar, y eso requiere mejores datos. Los gobiernos deben priorizar esto mientras hacen planes para el año que viene".

Muchos estudiantes están marginados de la educación en el Caribe, y la exclusión existía mucho antes de la pandemia. En Surinam, el 41% de los niños, en comparación con el 58% de las niñas, completan la escuela secundaria inferior. En Belice, sólo el 19% de los más pobres en comparación con el 74% de los más ricos terminaron la escuela secundaria en 2016. Los niños y las niñas con discapacidad también se ven afectados. En promedio, las personas jóvenes de 12 a 17 años con discapacidades tenían 10 puntos porcentuales menos de probabilidades de asistir a la escuela que aquellas sin discapacidades en Trinidad y Tobago.

La mayoría de los países del Caribe aún no han adoptado un concepto amplio de inclusión en sus leyes y políticas. Sólo el 32% de los países definen la educación inclusiva y sólo el 29% de esas definiciones cubren múltiples grupos marginados.

Además, los países de América Latina y el Caribe se han convertido en receptores de desplazamiento forzado masivo a gran escala en los últimos años, con más de 5,2 millones de venezolanos desplazados como resultado de la implosión económica masiva y las tensiones políticas. De ellos, alrededor de 80.000 se encuentran en países caribeños de habla no hispana como Aruba, Curazao, Guyana y Trinidad y Tobago. Si bien la mayoría de los países de la región han puesto a disposición de las personas migrantes la educación primaria y secundaria, independientemente de su estatus legal, los sistemas de educación pública de los países afectados enfrentan desafíos de capacidad generalizados, como el hacinamiento escolar, las limitaciones de recursos y las barreras del idioma.

En Trinidad y Tobago aún no se ha establecido una normativa que garantice el derecho a la educación de las personas migrantes y refugiadas de Venezuela, lo que ha llevado a los actores de la sociedad civil nacionales e internacionales a trabajar juntos para satisfacer sus necesidades.

Junto con la pandemia de la Covid-19, y entre otros factores, esto ha provocado interrupciones masivas en la educación y ha complicado aún más los resultados del aprendizaje de las personas más vulnerables y marginadas..

Saadia Sánchez-Vegas, directora y representante de la Oficina de la UNESCO para el Caribe reiteró que "esta es una tarea compleja que requiere coaliciones de múltiples partes interesadas y acciones deliberadas por parte de los gobiernos - ministerios de educación, sociedad civil, sector privado y socios para el desarrollo. En el contexto de la pandemia, es imperativo invertir en los sistemas educativos para volver a encaminarse hacia el logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 para 2030".

Según Javier González, director de SUMMA: “La inclusión en las escuelas del Caribe también se ve desafiada cuando los niños se desvinculan de la educación. Muchos estudiantes en situación de pobreza suelen verse atrapados por nociones falsas de que el trabajo duro es un rasgo femenino, presiones para unirse a pandillas, al mismo tiempo que necesitan con frecuencia apoyar económicamente a sus familias. Esto da como resultado que los niños que asisten a la escuela a menudo terminen siendo estigmatizados y penalizados”.

Los sistemas educativos deben adaptarse al alumnado y no al revés. Reflexionando sobre el hecho de que la formación docente tiende a no estar en el marco de la educación inclusiva en el Caribe, Claudia Uribe, directora de la OREALC/UNESCO Santiago, indicó que “existe la expectativa de que el personal docente utilice estrategias para compensar estas desventajas, pero es difícil si no tienen las herramientas y la capacitación para hacerlo”.

En algunos países de la región, la adaptación al idioma materno del estudiantado ha sido insuficiente, constituyendo una barrera para la educación. En Anguila, los niños y niñas de la creciente comunidad de habla hispana representan hasta el 25% de la matrícula en algunas escuelas primarias. Existen iniciativas para apoyar el aprendizaje del inglés como segundo idioma en las escuelas primarias, pero no están disponibles en la escuela secundaria.                                                                                                  

Los países de la región han tomado medidas para eliminar las barreras físicas en la educación, pero las instalaciones siguen siendo inadecuadas en muchos lugares. En Jamaica, una encuesta de 41 escuelas primarias y 43 secundarias, que representan el 10% de las escuelas del país, concluyó que el 24% tenía rampas y solo el 11% tenía baños accesibles.

Contactos de prensa:

Catherina Schönhammer, c.schonhammer@unesco.org

Kate Redman, GEM REPORT, k.redman@unesco.org

Carolina Jerez, OREALC/UNESCO SANTIAGO, c.jerez@unesco.org