Nuevo documento de trabajo de la UNESCO sobre las consecuencias del cambio climático en el derecho a la educación

30/11/2020

En 2018, 17,2 millones de personas fueron desplazadas en el interior de sus propios países debido a desastres naturales (IDMC 2019). Apenas un año después, en 2019, 24,9 millones de personas fueron desplazadas debido a desastres naturales y a fenómenos meteorológicos extremos (IDMC 2020). Los efectos desastrosos del cambio climático han dejado de ser urgencias aisladas para convertirse en la nueva norma a escala mundial – una realidad que no cesa de agravarse cada año. Sin embargo, en la literatura disponible sobre el cambio climático se carece o se halla poca información sobre el vínculo específico entre desplazados climáticos y derecho a la educación.

Las personas desplazadas por los efectos del cambio climático hacen frente a dificultades significativas en lo relativo al acceso a la educación: capacidad escolar saturada, infraestructuras destruidas, barreras lingüísticas, dificultades para lograr que se reconozcan sus cualificaciones anteriores, discriminación, etc. Es por eso que la UNESCO ha presentado una nueva iniciativa, titulada: “Repercusión del desplazamiento climático en el derecho a la educación”, examinada en este novedoso documento de trabajo (en inglés).

¿En qué consiste el desplazamiento vinculado a los cambios climáticos?

Los efectos del cambio climático van más allá del calentamiento del planeta y del aumento de las temperaturas de los océanos. Estos efectos tienen como consecuencias fenómenos meteorológicos que evolucionan rápidamente como monzones de mayor intensidad, inundaciones, sequías e incendios forestales, así como cambios ambientales que evolucionan lentamente como el aumento del nivel del mar y la desertificación. Estos fenómenos climáticos obligan a las personas a migrar – ya sea hacia una nueva región dentro de sus propios países (desplazamiento interno), o más allá de las fronteras de sus países (desplazamiento internacional). Todo desplazamiento climático, ya sea porque las poblaciones tengan que desplazarse repentinamente debido a un fenómeno extremo o porque resulten afectadas por una nueva instalación planificada, provoca migraciones masivas de las poblaciones afectadas por el cambio climático y forzadas a abandonar sus hogares convertidos en inhabitables. 

¿Quiénes podrán verse afectados?

El cambio climático no afecta a todos de la misma manera; las poblaciones de determinadas regiones geográficas, y diferentes profesiones y situaciones socioeconómicas se verán más expuestas que otras a los desplazamientos climáticos. Algunas regiones geográficas, como la región de Asia y el Pacífico, se ven desde hace tiempo afectadas por amenazas naturales cada vez más frecuentes (inundaciones, monzones, islas que desaparecen lentamente). Por otra parte, las poblaciones cuyos medios de subsistencia dependen de la productividad agrícola corren mayores riesgos. Desde un punto de vista socioeconómico, los más pobres entre los pobres son los más vulnerables, ya que no poseen los recursos financieros necesarios para migrar legalmente hacia lugares más seguros, por lo que a veces se ven atrapados. 

¿Cuáles son los marcos internacionales que se pueden aplicar en materia de derechos humanos?

Las leyes internacionales de derechos humanos prevén un vasto conjunto de obligaciones por parte de los Estados para proteger y hacer efectivo el derecho a la educación, comenzando por el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece que “toda persona tiene derecho a la educación”. Otras convenciones internacionales, como la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Educación de 1960, de la que se conmemora el 60° aniversario el 14 de diciembre de 2020, abordan, entre otros, el derecho a la igualdad de oportunidades y de tratamiento en lo relativo a la educación, incluido de los ciudadanos extranjeros, así como la obligación de proporcionarles una educación primaria gratuita y obligatoria, y de hacer que la educación superior también sea accesible para todos, en condiciones de igualdad.

También existen cada vez más políticas a escala internacional que hacen un llamamiento a los Estados para que otorguen determinados derechos a las personas desplazadas, mediante: el reforzamiento de la resiliencia de los sistemas educativos en los países afectados por el cambio climático, haciendo un llamamiento a una preparación, solidaridad y responsabilidad cada vez mayores para hacer frente al desplazamiento climático y facilitando una migración ordenada, segura, regular y responsable.

No obstante, la interacción entre el desplazamiento climático y el derecho a la educación implica el siguiente reto: aunque las personas afectadas por el desplazamiento climático tengan el mismo derecho a la educación que las demás personas, el derecho internacional no prevé ningún derecho específico que les permita entrar o permanecer en otro Estado. En virtud de la Convención de 1951 sobre los refugiados, las personas desplazadas por cambios climáticos quedan fuera de la definición legal de “refugiado” y no tienen garantías para poder residir legalmente en el extranjero. Si la simple obtención del derecho a migrar hacia otro país parece incierta, la protección y la garantía del derecho a la educación en los países de destino lo son aún más. En este sentido, numerosos obstáculos para hacer efectivo el derecho a la educación de los desplazados climáticos constituyen una realidad. 

¿Cuáles son las diferentes dimensiones del desplazamiento climático y las repercusiones que se espera tengan en la educación?

Aunque los motivos para migrar pueden ser diferentes, los desplazados por razones climáticas deben afrontar obstáculos similares en lo relativo al derecho a la educación en su condición de refugiados. Las personas desplazadas dentro de sus propios países viven a menudo en condiciones de pobreza y ya son de por sí muy vulnerables. Cuando se ven forzadas a abandonar sus hogares, estas personas pueden verse sin los papeles oficiales que prueban su cualificación. Una vez que migran, el gobierno que las acoge las puede integrar en una formación fuera del sistema formal que carecen de docentes cualificados y de procedimientos de exámenes de reconocimiento de títulos. Además, en los casos de migraciones circulares (en los que se migra solamente durante determinados periodos debido a condiciones meteorológicas cíclicas anuales), los padres pueden titubear en el momento de matricular a sus hijos en el sistema escolar local, por considerar que el desplazamiento es solo temporal.

Los desplazados climáticos hacia el exterior deben hacer frente a los desafíos mencionados anteriormente, a los que se añaden dificultades suplementarias. Hay que recordar que estas personas no responden a la definición jurídica de “refugiado” según el derecho internacional, y por eso no se les garantiza el derecho de residencia en el país de destino, ni del derecho al sistema educativo nacional. Aunque puedan acceder al sistema escolar, las barreras lingüísticas hacen que los desplazados climáticos internacionales abandonen a menudo sus estudios, ya que la lengua nacional de la educación no es la misma que su lengua materna. En todos los casos, una migración repentina a escala internacional, expone a menudo a los educandos a la xenofobia, la violencia, la discriminación y los traumas vinculados al desplazamiento, algo que dificulta el acceso a una educación continua de calidad.     

El camino a seguir: ¿Qué pueden hacer los responsables nacionales y la comunidad nacional para solucionar estos problemas en un momento en que este desafío mundial se convierte en más apremiante?

La acción debe estar precedida de informaciones fidedignas. La comunidad internacional debe continuar sus investigaciones para colmar la carencia de datos en materia de conocimientos, mediante un seguimiento reforzado. En paralelo, los Estados pueden alinear sus legislaciones nacionales en materia de derecho internacional ratificando y aplicando las convenciones internacionales que garantizan el derecho a la educación para todos y tomando medidas para poner fin a los obstáculos financieros de la educación. Pueden utilizar métodos alternativos de aprendizaje (como el aprendizaje a distancia cuando no se disponga de infraestructuras físicas); integrar la educación plurilingüe con miras a reducir al mínimo las barreras lingüísticas, así como negociar acuerdos bilaterales o regionales para garantizar a los desplazados climáticos un derecho de residencia y un derecho a la educación, mientras dure esta crisis internacional.