Las niñas y jóvenes marginadas en Nepal hacen realidad su derecho a la educación

04 enero 2018

Bhawana Bhatta fue madre a la tierna edad de 14 años, después de que su familia la casara cuando todavía cursaba el octavo grado de primaria. Aunque la edad mínima legal para contraer matrimonio en Nepal es de 20 años, el UNICEF calcula que una de cada 10 niñas ya está casada antes de cumplir los 15 años. Cuando a las niñas como Bhawana se les obliga a contraer matrimonio, suelen abandonar los estudios y muchas de ellas no vuelven nunca a frecuentar la escuela.

Por suerte para Bhawana, su caso fue diferente.

Hace dos años, Bhawana se matriculó en cursos de capacitación que ofrecía el Centro de Aprendizaje Comunitario (CLC, por sus siglas en inglés) de Baitadi. Alentada por sus tutores y consciente de la importancia y el poder del aprendizaje a lo largo de toda la vida, Bhawana decidió volver a la escuela. En la actualidad, la joven está orgullosa de haber superado las limitaciones de su pasado y aspira a convertirse en abogada para luchar por los derechos y la igualdad de las mujeres.

La UNESCO cree en la capacidad de la educación para hacer realidad la igualdad entre los sexos y empoderar a las adolescentes y mujeres jóvenes. Mediante medidas específicas que cuentan con el apoyo del Fondo Malala de la UNESCO para el derecho de las niñas a recibir educación, las muchachas nepalíes como Bhawana tienen acceso ahora a programas de enseñanza formal y no formal que las dotan de conocimientos y competencias sobre salud sexual y reproductiva, labores remuneradas y la manera de defender sus derechos en la comunidad y mejorar su condición social.

La UNESCO ha puesto en marcha ocho series de capacitación de tres días de duración que han dotado a 236 jóvenes de conocimientos y competencias relativas a la menstruación, la planificación familiar, la maternidad segura, la inmunización y la nutrición. Una evaluación independiente del proyecto pone de relieve hasta qué punto esas iniciativas están cambiando vidas. “Al principio, yo sabía muy poco acerca de mi propia salud; pero mediante la capacitación aprendí muchas cosas que influyen en una vida saludable. Estos conocimientos no sólo mejoraron mi conducta y la de mi familia, sino que también nos abrieron la mente para discutir acerca de los problemas sexuales y no ocultarlos. Quisiera continuar con mi formación y tanto mi marido como yo hemos decidido que no tendremos un segundo hijo”, afirma Bhawana.

La Oficina de la UNESCO en Katmandú seguirá participando en los esfuerzos que se llevan a cabo para mejorar la pertinencia y la calidad de la educación que se imparte a las adolescentes y las mujeres jóvenes, tanto mediante la educación formal como la no formal, y a través de iniciativas conjuntas con los CLC y otros interesados locales.

Foto: Niñas y jóvenes nepalíes reciben enseñanza formal y no formal que se imparte con la ayuda del Fondo Malala de la UNESCO para el derecho de las niñas a recibir educación.