Niñas egipcias aptas para elegir su educación

23 octubre 2018

“Ahora tengo la capacidad de leer, escribir, e incluso de contar mis ovejas”, afirma Eida Mahmoud Ahmed, una niña que vive en la provincia de Luxor.

Encuentro con Eida

Eida no tuvo oportunidad de ir a la escuela. La más cercana quedaba a unos 7 kilómetros, de modo que se quedó ayudando a su padre en los quehaceres de la casa. Nacida en el seno de una familia analfabeta, soñaba con asistir a la escuela y ejercer su derecho a la educación.   

La Fundación Misr El Kheir, galardonada con la edición 2018 del Premio UNESCO de educación de las niñas y las mujeres, fundó una escuela comunitaria en la aldea de Eida. Aunque su familia no consideraba la educación como una prioridad, pudo convencer a su padre para que le permitiera asistir a la escuela comunitaria, a la que podía ir andando desde su casa. Eida comenzó su escolaridad a los 9 años de edad y hace cinco años que estudia en la escuela comunitaria. Le gustaría realizar estudios universitarios y hacer realidad su sueño de convertirse en docente. 

El Sr. Hanan El-Rihany, jefe del sector educativo en el seno de la Fundación, explicó el contexto cultural complejo en que las niñas pueden representar un freno económico. “Las niñas y las mujeres jóvenes se ven afectadas por la situación económica. Las normas y los códigos culturales hacen que se considere a las niñas como una carga para sus padres. A menudo se casarán entre los 10 o 12 años de edad, ya que al marcharse a la casa de su esposo dejarán de ser una carga financiera para sus hogares.”

“Los matrimonios precoces traen consigo sus propios lastres, entre los que figuran los problemas de salud cuando los bebés nacen de madres débiles, y la carencia de acceso a la escuela”, explicó Hanan. “Como las familias no permiten que una niña recorra sola 6 ó 7 kilómetros hasta la escuela, entonces debe quedarse en la casa ayudando a su madre o trabajando en el campo.”

Ventajas de la escuela comunitaria

Con miras a contrarrestar esta situación, la Fundación ha creado escuelas comunitarias en las regiones y aldeas que las necesitaban. “En una escuela comunitaria en donde las docentes provienen de la propia comunidad, las familias no temen enviar a las niñas a estudiar, algo que contribuye a disminuir las tasas de matrimonios precoces”, afirmó Hanan. Las escuelas comunitarias se encuentran a menudo mejor adaptadas para las necesidades y circunstancias de las niñas y los niños en la misma situación que Eida.

“Trabajamos en las regiones en donde los servicios públicos resultan insuficientes y cada vez más debido a la presión que ejerce el crecimiento demográfico”, indica Mohamed Abdulrahman, director general adjunto de la Fundación. La Fundación trabaja con una lista de niños sin escolarizar proporcionada por el Ministerio de Educación y lleva a cabo investigaciones en el terreno. “Vamos de aldea en aldea y hablamos con cada familia a fin de identificar sus necesidades y tratar de encontrar soluciones. Este tipo de enfoque personalizado tiene un efecto muy considerable.”

Desde 2010, 27 747 niños (62% de niñas) entre 4 y 16 años de edad, se han matriculado en 1 002 escuelas comunitarias en Egipto. En total, de los 7 000 niños que han terminado sus estudios el 50% son niñas. La Fundación tiene previsto brindar mayor apoyo a la educación de las niñas mediante la creación de tres escuelas preparatorias y la incorporación de la tecnología en las escuelas comunitarias para que las niñas y las mujeres jóvenes puedan desarrollar capacidades digitales.   

El Premio UNESCO de educación de las niñas y las mujeres le permite a la Fundación ampliar sus actividades y desarrollar su programa de estudios y su labor de promoción. La Fundación propone también actividades fueras de programa con miras a sensibilizar a las personas sobre las cuestiones vinculadas con los matrimonios precoces, y prestar ayuda financiera y sanitaria para que las familias puedan garantizar la permanencia de las niñas en la escuela. “Esto es algo increíble”, afirma Mohamed, “al principio pensábamos presentar un programa de premios para estimular a las pequeñas ONG y en su lugar hemos sido nosotros los recompensados con este prestigioso galardón. Es realmente un honor más allá de lo que podíamos imaginar.”

Con motivo del Día Internacional de la Niña de este año, la Fundación Misr El Kheir fue recompensada con el Premio UNESCO de educación de las niñas y las mujeres por su labor en la promoción del acceso a la educación de las niñas en algunas de las aldeas más pobres de Egipto. Con el apoyo financiero del gobierno de la República Popular China, el Premio, dotado de 50 000 dólares estadounidenses, se otorga anualmente a cada uno de los dos galardonados por sus contribuciones sobresalientes en favor de la educación de las niñas y las mujeres.

La Fundación Misr El Kheir fue fundada en 2007 para promover el desarrollo humano al mejorar las condiciones sanitarias y luchar contra la pobreza, el analfabetismo y el desempleo para beneficio de todos. La labor de la Fundación abarca numerosos ámbitos, entre los que figuran la educación, la salud, la solidaridad social y la investigación e innovación científicas.