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“Mejorar la vida de la gente en la comunidad indígena es nuestra mayor recompensa”

27/08/2020
Guajira, Colombia
01 - No Poverty
08 - Decent Work and Economic Growth
10 - Reduced Inequalities

Esta es la historia de Lemnec Tiller, el joven de 28 años que conectó el conocimiento ancestral de la comunidad indígena más antigua de Colombia con la ciencia, la innovación y la tecnología. Lemnec es uno de los participantes de la iniciativa juvenil Estamos Comprometidos, promovida por UNESCO

A orillas del mar Caribe, la Guajira es uno de los 32 departamentos de Colombia, sobre el norte del país, justo al lado de Venezuela. En el interior de esta particular región se encuentra uno de los desiertos más asombrosos de toda América Latina y en él descansa desde el año 400 a.C la comunidad indígena más antigua y grande del país, llamada Wayú en el idioma originario.

Lemnec Tiller es un joven de 28 años que desciende de ese mítico pueblo colombiano. Y aunque creció en la localidad de Bucaramanga, a unos 500 kilómetros de la Guajira, decidió permanecer en esa ciudad para estudiar ingeniería mecatrónica con un objetivo claro: volver a sus raíces y ayudar a mejorar las condiciones de vida de la comunidad.

“Siempre tuve claro que quería mejorarle la vida a esas personas, con las que siempre tuve contacto y pude ver de primera mano la cantidad de vulnerabilidades que les toca vivir. Pero no quería hacerlo de cualquier manera, sino manteniendo el sentido de pertenencia nata que siento por la preservación de su herencia cultural. Por eso pensamos en generar un tejido social entre los conocimientos ancestrales de nuestra comunidad indígena y la ciencia, la tecnología y la innovación, ligado siempre a los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, explicó Lemnec a Unesco Montevideo.

A la Guajira, se la conoce como la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo, bañada por un bosque tropical seco que dibuja una zona completamente desértica donde las altas temperaturas pueden superar los 45ºC.

La vida cotidiana está fuertemente castigada por el impacto del cambio climático, la falta de recursos, por profundas temporadas de sequía, inconvenientes con los desechos y problemas energéticos, además de la desnutrición infantil que supone una de las cuestiones más difíciles de abordar, según alertó la Defensoría del Pueblo de Colombia.

De acuerdo con el censo nacional de 2019, el 97% de esta comunidad habla la lengua originaria, el wayuunaiki, y 7 de cada 10 personas no han recibido educación formal en toda su vida.

“El primer intento que tuve por acercarme fue colaborar enviando ropa, alimentos, juguetes, un gesto bonito pero que también generaba mucha dependencia y eso no era el objetivo. Nos propusimos, posteriormente, comenzar a implementar proyectos universitarios de centros públicos y privados de Colombia, para que los estudiantes sintieran el arraigo por ayudar y puedan ver el impacto real y positivo que ofrecían sus investigaciones”,

detalló Lemnec, quien desde 2016 ha conformado un grupo de trabajo, la Fundación Wayuuda, compuesta de estudiantes, dos mujeres wayú, una psicóloga, abogada e ingenieros, que se esfuerzan por capitalizar sus conocimientos en generar valor para esta comunidad, desde un enfoque de respeto cultural y trabajo compartido.

Hacia la transformación

Lemnec ha desarrollado diferentes proyectos para mejorar la calidad de vida de varias poblaciones vulnerables en Colombia, especialmente focalizado en esta localidad de la Guajira. Durante los últimos años, implementó allí propuestas productivas desde la agricultura, tecnificación de procesos de manufactura, etnoturismo y la inauguración de la primera escuela que ofrece etnoeducación -un enfoque educativo que perpetúa los valores y conocimientos ancestrales de la comunidad- a más de 100 niñas y niños anualmente.

“Esa escuela la construimos nosotros mismos desde cero y con los pilares fundamentales: impulsar la cultura, conservar ese arraigo ancestral que tiene la comunidad que es gigante y valiosísimo, pero nosotros que vivimos en la ciudad, muchas veces no lo visualizamos. Es que ese arraigo, en definitiva, es lo que les ha permitido a ellos sobrevivir y ser la comunidad indígena más numerosa de Colombia, justamente, porque muchas otras se extinguieron en mi país por haber perdido su identidad, porque la occidentalización las absorbió”, se lamentó el joven.

Impulsado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, Lemnec lideró en 2017 uno de los proyectos más innovadores y de mayor impacto. Puso en marcha un sistema de bombeo solar automatizado, que consigue extraer agua del suelo con mayor facilidad, una tarea que tradicionalmente han hecho los hombres wayú a mano cargando baldes.

Actualmente este sistema, que tiene dos prototipos instalados, abastece a 1200 personas con 4.000 litros de agua diarios cada uno, aunque su capacidad máxima de extracción se sitúa cerca de los 8.000 litros al día. La anterior forma de extraer el agua, que era con baldes y a fuerza de pulmón, permitía obtener 1200 litros por día a base de un esfuerzo físico desmedido, según compara Lemnec. Se espera que en los próximos meses se concrete el montaje de un tercer ejemplar en la comunidad y sume 600 personas más a la cobertura. “Mejorar la vida de la gente de la comunidad indígena es nuestra mayor recompensa”, indicó el joven.

Esta iniciativa ha sido destacada por diversos institutos colombianos e internacionales. La Fundación Wayuuda obtuvo el título de Segundo Mejor proyecto de pregrado categoría Energías por la Sociedad Colombiana de Ingenieros & ACOFI, y fue también finalista de dos concursos: el Global Impact Challenge Colombia Summit 2018 de Singularity University, y del premio Innovación del Grupo Bolivar Davivienda - Social Skin 2019. Asimismo, este proyecto fue ganador del V Desafío del Agua PAVCO 2019, y ganador del Premio al Talento Joven de la Presidencia de la República 2019.

 

Las fotos que ilustran este artículo han sido cortesía del Sr. Lemnec Tiller

Comprometidos

Lemnec es uno de los centenares de jóvenes que ha participado en Estamos Comprometidos, la iniciativa liderada por UNESCO, Ashoka y Socialab, con el apoyo de Nestlé, que busca promover a jóvenes de América Latina y el Caribe como agentes de transformación para alcanzar la Agenda 2030. Fue seleccionado en la edición de 2019, donde recibió asesorías y participó de charlas virtuales, intercambió ideas con otros emprendedores y participó de una semana de capacitación intensiva en Buenos Aires, donde pudo conocer otros jóvenes agentes de cambio y llevarse más ideas para profundizar su apoyo en la comunidad Wayú.

“Fue una experiencia muy transformadora. Puedo decirte que existe un Lemnec antes de Comprometidos y otro después de Comprometidos. Créeme que esa oportunidad fue gigante. Conocí otros jóvenes emprendedores de Latinoamérica, hice lazos muy fuertes y conocí personas maravillosas”.

En Comprometidos 2020 participan 100 jóvenes de 13 países de la región, entre ellos Lemnec. A partir de agosto y durante los próximos tres meses, los jóvenes recibirán mentorías personalizadas, webinars, charlas, sesiones entre pares y capacitaciones para el mejoramiento de sus proyectos y el crecimiento personal. #ComunidadComprometidos2020.