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Más mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas mejoraría el desarrollo económico de la región

28/09/2020
05 - Gender Equality
09 - Industry Innovation and Infrastructure

ONU Mujeres y UNESCO Montevideo explicaron las ventajas de vincular expertas a los sectores de la innovación, con el fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible

29.3%

de mujeres son investigadoras a nivel mundial

3%

de premios Nobel en ciencias han sido otorgados a mujeres

La Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) y la Oficina Regional de Ciencias para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) presentaron el pasado 15 de septiembre el informe Las mujeres en Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) en América Latina y El Caribe. El trabajo recopila y analiza las principales experiencias e iniciativas implementadas en la región y, a la vez, presenta una serie de recomendaciones para promover la inclusión de mujeres y niñas en estos sectores.

Durante la jornada ambas organizaciones justificaron la necesidad global de incorporar más mujeres en STEM para el desarrollo de las economías de la región y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Dar a las mujeres igualdad de oportunidades en carreras STEM ayuda a reducir la brecha salarial de género, mejora la seguridad económica de las mujeres, garantiza una fuerza de trabajo diversa y talentosa, y evita los sesgos. No solo las mujeres necesitan las oportunidades, sino que sus comunidades y países requieren urgentemente de su contribución para encontrar nuevas soluciones a los problemas que como sociedad enfrentamos”,

explicó María Noel Vaeza, Directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.

Lidia Brito, Directora de la Oficina Regional de Ciencias de América Latina y el Caribe de la UNESCO, agregó que para disminuir la desigualdad de género en ciencia se deben atender al menos tres factores:

“El primer factor es el acceso a la educación científica de calidad; el segundo tiene que ver con el avance en la carrera científica; y el tercero se vincula con el derecho a las ciencias en general: si queremos una mejor ciencia, precisamos también de la mirada de las mujeres”.

El evento, cuya apertura fue conducida por Mireia Villar Forner, Coordinadora Residente de Naciones Unidas en Uruguay, contó con la participación de Beatriz Argimón, Vicepresidenta de Uruguay, quien afirmó que “no hay sector de la sociedad donde las mujeres no puedan estar”.

Asimismo, en el panel moderado por la periodista especializada Daniela Hirschfeld, el informe fue comentado por Paola Vega Castillo, Ministra de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones de Costa Rica, y las investigadoras Sandra López-Verges, del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Panamá) y Pilar Moreno, del Laboratorio de Virología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar) e Instituto Pasteur (Uruguay). También formaron parte del panel Cecilia Flores, fundadora de WeeBe y primera argentina ganadora de la Female Founders Competition de la Fundación Melinda Gates para impulsar el liderazgo de las mujeres en la tecnología, y Susana Ayarza, líder regional de  Women @Google.

Los datos

El informe, elaborado por el consultor internacional, Alessandro Bello, resalta que, a pesar de los notables avances logrados en las últimas décadas, a nivel mundial sólo el 29.3% de mujeres son investigadoras y solo 3% de los premios Nobel en ciencias han sido otorgados a mujeres. En algunas ocupaciones, como ingeniería e informática, en las que los ingresos son mayores, el porcentaje de participación de las mujeres es aún más bajo.

Para la región de América Latina y el Caribe, en 2017, del total de investigadores en ingeniería y tecnología, solo el 36% eran mujeres en Uruguay; el 26%, en Colombia; el 24%, en Costa Rica; el 17%, en El Salvador; en Honduras el 21,5%; y en Bolivia y Perú alrededor del 19%.

Contar con más mujeres en STEM traería beneficios para su desarrollo profesional y autonomía económica: una persona que trabaja en STEM gana dos tercios más que aquellas empleadas en otros campos, según el documento. De la misma manera, su participación apoyaría el crecimiento de las economías regionales y aseguraría que los servicios y productos desarrollados no estén distorsionados por carecer de la perspectiva del 50% de la población.

El documento propone avanzar en planes de acción de género en STEM, acompañados de estrategias y políticas nacionales adecuadas para atraer a las niñas y a las mujeres a las profesiones STEM, y profundizar la colaboración con el sector privado.

Por otro lado, aunque reconoce la gran cantidad de iniciativas que se han llevado a cabo en América Latina y el Caribe para aumentar la participación de las mujeres en estos campos, urge a los gobiernos a crear acciones sistemáticas y sostenidas en el tiempo que garanticen un mayor impacto.