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Libro sobre prácticas pedagógicas interculturales es publicado en Chile con el apoyo de la UNESCO

03/02/2020
Santiago, Chile
04 - Quality Education
  • A través de un acercamiento etnográfico a las escuelas, el documento identifica y caracteriza diferentes prácticas docentes desarrolladas en contextos multiculturales y plurilingües, que responden a la diversidad del estudiantado, específicamente de origen indígena, afrodescendiente y/o migrante.
  • Fue editado por el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación de Chile, con apoyo de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO.

La Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO apoyó el desarrollo de este proyecto etnográfico, cuya publicación, Prácticas pedagógicas interculturales, captura las estrategias desplegadas por el profesorado para trabajar en y con la diversidad cultural.

La publicación, lanzada a fines de enero de 2020, es un esfuerzo del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) por responder a los desafíos que supone la diversidad cultural y lingüística, en particular, para el trabajo docente.

“En ausencia de currículos diversificados, de espacios, procesos y materiales educativos atingentes a la diversidad en el aula, la labor de las y los docentes toma una importancia mayor para el desarrollo de competencias interculturales y para el fomento del diálogo como forma de producción de conocimiento y como prerrequisito para aprender a vivir juntos”.

Carlos Vargas, Jefe de la Unidad de Desarrollo Docente de la OREALC/UNESCO Santiago

Además de promover el diálogo y el reconocimiento de las diferencias, la educación intercultural es también una estrategia para fomentar la equidad y la inclusión, principios que se encuentran en la base del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 – Educación 2030. En la Declaración de Incheon, los Estados Miembros se comprometieron a “hacer frente a todas las formas de exclusión y marginación, las disparidades y las desigualdades en el acceso, la participación y los resultados de aprendizaje” y a “realizar los cambios necesarios en las políticas de educación y a centrar [sus] esfuerzos en los más desfavorecidos (…) para velar por que nadie se quede atrás” (UNESCO, 2016, p. 7).

La intención política de no dejar a nadie atrás implica, además de la redistribución de oportunidades educativas, el reconocimiento de las diferencias y la representación y participación de los grupos desfavorecidos en el diseño de estrategias educativas. En el caso de los pueblos indígenas, las personas afrodescendientes y migrantes, esto supone la transformación de la escuela para que pase de ser una institución diseñada originalmente para homogeneizar a una que abrace la diversidad y que la construya no como un lastre para los sistemas educativos, sino como un elemento que enriquece la educación y a las sociedades en su conjunto.

Para ello, el papel de las y los docentes es clave, como los son las orientaciones y experiencias que se puedan compartir en procesos organizados de formación continua y desarrollo profesional. En palabras de Francisca Díaz, directora del CPEIP: “Sistematizar prácticas pedagógicas con orientación intercultural permite favorecer la reflexividad de los docentes y aportar evidencia empírica sobre aquellos aspectos críticos de la enseñanza relacionados con el contexto y las particularidades, características, talentos y necesidades de estudiantes que provienen de culturas diversas y que poseen identidades, saberes y manifestaciones espirituales que requieren de una reflexión-transformación importante de la práctica pedagógica”.

Por su parte, la coordinadora del proyecto por el CPEIP, Carolina Huenchullán, afirmó que esta investigación constituye la primera exploración sistemática sobre la forma en que la comunidad docente de Chile aborda los desafíos para la práctica pedagógica en aulas cada vez más diversas.

 “El carácter multidisciplinario del equipo, la decisión de seguir el camino metodológico de la investigación – acción participativa, y el hecho de que profesores y profesoras, a través de la reflexión sobre su propia práctica y el trabajo colaborativo con los distintos profesionales de la educación que concurrieron en la búsqueda de prácticas auténticas y situadas para un contexto intercultural, permitieron conformar verdaderas comunidades de aprendizaje”, concluyó Huenchullán.

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La Declaración de Incheon y el Marco de Acción para la realización del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (Educación de Calidad) y la Agenda de Educación 2030 conciben la equidad y la inclusión en y a través de la educación como “la piedra angular de una agenda transformadora” y sostienen que “ninguna meta educativa debería considerarse lograda a menos que se haya logrado para todas y todos”