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Una influyente red alemana que combate el cambio climático gana el premio UNESCO de educación para el desarrollo sostenible

15 noviembre 2019

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© Markus Scholz/BUE

La rica y dinámica cultura medioambiental de la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo (Alemania) ha sido galardonada con el Premio UNESCO-Japón de Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS).

Financiado por el Gobierno de Japón, el galardón pone de relieve y recompensa los proyectos y programas sobresalientes de EDS que hacen hincapié en la innovación y la capacidad de transformación. Cada uno de los tres ganadores de este año recibirá un cheque de 50.000 dólares estadounidenses, durante una ceremonia que tendrá lugar en la Sede de la UNESCO en París, en el curso de la 40ª reunión de la Conferencia General de la Organización.

La ciudad fue seleccionada por su extenso programa “Hamburgo aprende sostenibilidad y combate el cambio climático a través de la EDS”, que abarca a más de 200 proyectos, iniciativas y eventos ecológicos.

La ciudad portuaria de Hamburgo, situada a orillas del Mar del Norte, es particularmente vulnerable al cambio climático, que causa fluctuaciones meteorológicas e inundaciones. Por ese motivo, ha sido una urbe pionera en la educación de sus 1,8 millones de habitantes en lo relativo a la adaptación al cambio climático y la atenuación de sus efectos. Antes de lanzar el programa que ha sido premiado, la ciudad ya promovía técnicas de ahorro energético, incluso mediante la concesión de subsidios para remozar y aislar viviendas, fábricas y escuelas.

El Jefe de Educación Medioambiental y Educación para el Desarrollo Sostenible del Ministerio de Medio Ambiente y Energía de Hamburgo, Ralf Behrens, declaró: “La red de participantes, proyectos y eventos se inició en 2005, coincidiendo con el Decenio de las Naciones Unidas para la EDS y desde entonces tratamos de vincular estrechamente todas las iniciativas existentes, tanto del sector público como del privado, con el fin de que dialogaran e intercambiaran entre sí. El objetivo final era incorporar la sostenibilidad a todos los sectores de la educación, tanto formal como no formal, y transformar la práctica docente en toda la ciudad”.

En su condición de ciudad hanseática y Estado federal, Hamburgo dispone de un sector educativo autónomo, lo que facilita la flexibilidad en la concepción y ejecución del programa. Bajo la coordinación del Ministerio de Medio Ambiente y Energía de Hamburgo, el programa congregó a unas 140 empresas y participantes de la sociedad civil, en representación de los ministerios de educación, ciencia e investigación y asuntos sociales, así como a miembros de todos los sectores educativos, desde el prescolar hasta la enseñanza superior.

“Una conferencia anual y mesas redondas mensuales congregaron a personas y actividades bajo un mismo techo, y se creó un banco de datos en el que podían publicarse los diferentes proyectos”, dijo Ralf.

Los planes de educación sobre el cambio climático comienzan con los párvulos, mediante el proyecto Kindergarten 21, que ha funcionado durante diez años y ha sido galardonado con un premio a la práctica docente idónea por el Ministerio Federal de Educación y Ciencia.

“Los niños realizan proyectos sencillos que contienen mensajes sólidos y duraderos, por ejemplo, construyen un gran pez con desechos de plástico y luego lo alimentan con más trozos de basura de plástico, a fin de transmitir el mensaje de que se está dañando la vida marina”, afirmó Ralf.

En la actualidad, 63 de las más de 400 escuelas de la ciudad son ‘escuelas climáticas’ y otras 65 son ‘escuelas ecológicas’, designadas así porque cumplen con los criterios relativos a la explicación de lo que hacen en lo tocante a la EDS y el cambio climático, lo que les habilita para solicitar esas distinciones.

En cuanto a la educación superior, el programa promueve el establecimiento de un polo de excelencia climática en las universidades, lo que significa que las siete instituciones de tercer ciclo de Hamburgo pueden colaborar en red y ejecutar proyectos de sostenibilidad, tanto por su cuenta como de manera conjunta. Una de las universidades dispone de una biblioteca que obtiene energía a través de ‘parasoles’. Todas las facultades universitarias de Hamburgo han contraído un compromiso con la sostenibilidad, tanto mediante la investigación como la enseñanza, y en 2012 fundaron el Centro de Competencias de Universidades Sostenibles, con el fin de apoyar la consecución de sus objetivos.

Cada año, los nuevos alumnos –algo más de 25.000—reciben un manual de sostenibilidad y una guía de la ciudad en la que figura toda la información pertinente, desde los mercados de productos orgánicos hasta las rutas para ciclistas. El folleto contiene además vales de descuento para garantizar que los estudiantes frecuenten el comercio ecológico y sostenible, con miras a su mantenimiento y difusión.

“Creemos que este es un momento decisivo para influir sobre los jóvenes, cuando comienzan una nueva vida”, afirmó Ralf.

Desde 2007 la ciudad cuenta también con un Plan de Acción Climática orientado a reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Ese año, Hamburgo se convirtió en la primera urbe alemana que obtenía el título de Ciudad Oficial del Decenio de las Naciones Unidas para la EDS, galardón que luego obtuvo tres veces más. En 2011, fue nombrada Capital Verde de Europa de ese año por la Comisión Europea.

Además, este año la ciudad dio inicio al programa Fondos para el Clima de Hamburgo, con miras a financiar proyectos climáticos de pequeñas dimensiones, tales como actividades en escuelas y guarderías, eventos ecológicos sobre la protección del clima o préstamos de bicicletas para el transporte de mercancías en determinados barrios.

Uno de los éxitos resonantes del programa ha sido el Centro Gut Karlshöhe para la protección del clima de Hamburgo, financiado por el ayuntamiento, que ofrece actividades sobre el cambio climático y las energías renovables, como los mercados de primavera y otoño, o actividades que cada año atraen a más de 65.000 personas de todas las edades.

Con miras al futuro, el programa aspira a lograr una mayor integración de la EDS en el sistema educativo.

“El nivel actual de EDS en todos los sectores de la enseñanza depende mucho de cada escuela y de sus docentes. Queremos asegurarnos de que la EDS es obligatoria y que se incorpora a los planes de estudio”, declaró Ralf.