El gobierno de la educación de Lima Metropolitana

27/02/2020
11 - Sustainable Cities and Communities

*Artículo escrito por Patricia Correa, especialista del Sector de Educación en UNESCO Perú, para EDUCACCIÓN

Lima Metropolitana tiene 42 distritos y es la ciudad más poblada del país concentrando, según el INEI, a más de nueve millones de habitantes, lo que se traduce en el 28% respecto del total de la población nacional. A la par, dicho espacio geográfico representa para la educación básica el 26,6% de la matrícula, el 24,4% de los docentes, el 15% de las instituciones educativas y el 22% del presupuesto de educación, según información de Escale, correspondiente al año 2017.

Por otro lado, tenemos que en el año 2018 el número de matrículas en centros educativos escolares en Lima Metropolitana superó el 95% en los niveles inicial y primaria. Solo en el nivel secundaria la matricula alcanzó el 88%. Si miramos estos datos en el territorio tendremos que algunos distritos tienen más escuelas privadas que escuelas públicas, indicador de como inercialmente se ha configurado un mapa escolar sin planificación ni visión de la educación que queremos para Lima.

Tal como se refiere en la investigación sobre Jóvenes y Educación en Lima Metropolitana y el Callao, de Sandra Carrillo, Víctor Salazar y Sayuri Leandro: “Lima Metropolitana es una ciudad segregada territorialmente, al igual que muchas ciudades latinoamericanas; sin embargo, en lo educativo este es uno de los factores que explican la segregación escolar, lo que atenta contra la calidad y equidad educativa; así como contra la construcción de ciudadanía y cohesión social (Bonal y Bellei 2018; Murillo 2016; Murillo, Duk y Martinez-Garrido 2018). La educación como un canal para generar desarrollo e inclusión social debe tener en cuenta este fenómeno, dado que la segregación no solo afecta los aprendizajes; sino que empobrece la experiencia de la ciudadanía democrática, al compartir espacios con grupos homogéneos en cuanto a sus niveles socioeconómicos, origen, cultura, etc.”

Estos datos nos permiten aproximarnos a los resultados y a la forma en que se han organizado los servicios educativos en la capital de la República, así como a la forma en que han sido implementados a lo largo de décadas para responder al crecimiento migratorio y garantizar el derecho a la educación en una ciudad que es una clara expresión de la diversidad del país.

Hoy la Dirección Regional de Educación, que depende directamente del Ministerio de Educación, tiene a su cargo la gestión de las escuelas a través de 7 Unidades de Gestión Educativas Local, las mismas que responden a una estructura desde el año 2003, en que se planteó la reforma en aplicación de la Ley General de Educación Nº 28044. En su artículo 4º dispuso la adecuación de la Ex Dirección de Educación de Lima, cambiando su denominación como Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana, de la misma manera que las Unidades de Servicios Educativos pasaron a denominarse Unidades de Gestión Educativa Local, vigente hasta la fecha.

El gobierno y la gestión de la educación en Lima ha sido poco discutida y desarrollada, y es que el proceso de descentralización iniciado en el 2002, tenía a la base una figura sui generis para el gobierno de Lima Metropolitana. De acuerdo al Programa de Gobierno Regional de Lima Metropolitana (PGRLM), la Municipalidad Metropolitana de Lima está dotada de un Régimen Especial que le otorga facultades y competencias de Gobierno Regional en la jurisdicción de la Provincia de Lima, y determina que: “El Concejo Metropolitano de Lima, ejerce atribuciones del Consejo Regional como órgano normativo y fiscalizador. El Alcalde de Lima Metropolitana ejerce atribuciones de Presidente Regional, como órgano ejecutivo. La Asamblea Metropolitana de Lima ejerce competencias y funciones de Consejo de Coordinación Regional, como órgano consultivo y de coordinación.”

Para ello se creó el Programa de Gobierno Regional de Lima Metropolitana, cuya principal tarea es la de promover el desarrollo sostenible de la población mediante una adecuada gestión y coordinación, a fin de cumplir con un proceso de transferencia transparente, eficaz y eficiente de las funciones y competencias sectoriales del Gobierno Nacional. Sin embargo, a pesar de que se avanzó en la ruta planteada, el proceso la transferencia de competencias y funciones en materia educativa la metrópoli limeña no ha concluido.

Esto nos llevaría a construir un modelo distinto al actual, en el que el Ministerio de Educación es responsable de la gestión educativa de las escuelas de Lima Metropolitana a través de la Dirección Regional de Lima Metropolitana y las Unidades de Gestión Educativa Local, a un modelo en el que el gobierno y la gestión de los servicios educativos estaría a cargo del Gobierno Municipal con competencias regionales. La ciudad de Bogotá, en Colombia, es un buen ejemplo de cómo esta figura mixta del proceso de descentralización en la que un gobierno municipal asume competencias regionales, hace efectiva la posibilidad de brindar servicios educativos pertinentes, sobre la base de una función municipal como el de la articulación para gobernar lo que naturalmente no puede estar separado: el territorio de la escuela

Es en ese sentido que resulta clave preguntarnos por los niveles de satisfacción de la población con el servicio. Reconociendo que las gestiones realizadas desde el 2011 en adelante han hecho un gran esfuerzo para mejorar los servicios educativos en la ciudad, cabe preguntarse ¿cuánto hemos avanzado respecto a los indicadores educativos de Lima Metropolitana?, ¿Es posible avanzar en el logro de los objetivos sin una visión de gobierno de la ciudad?

Sin duda, la capacidad de gestión es tan necesaria como valorada para hacer posible que las decisiones políticas se hagan realidad, respaldada en la evidencia que otorgarán los resultados. Un gobierno que no tiene capacidad de gestión difícilmente logrará que sus propuestas y planes se concreten. Y a la vez, también es cierto que para hacer efectivo este anhelo no solo se trata de gestionar, sino de gobernar. Gobernar con nuevos enfoques e ideas de acuerdo a los escenarios y exigencias de la ciudad.

A decir de la Contraloría General de la República en el estudio del Proceso de Descentralización en el Perú_ “el proceso de descentralización no se realizó tal como lo determinaba la ley; no se utilizó la combinación adecuada de los principios establecidos en la Ley de Bases de Descentralización. Por el contrario, fue un proceso acelerado y a pesar de los distintos esfuerzos, el Estado no ha sido capaz de delimitar las competencias y distribuir funciones de las entidades públicas para una eficiente gestión de los distintos niveles de gobierno. Asimismo, el sistema de acreditación fue más un formalismo que un mecanismo eficiente donde se identificaran de manera adecuada las verdaderas brechas de capacidad que existían en las regiones y municipios”

En tal sentido, Lima Metropolitana tiene varios desafíos por delante, entre ellos, reinventarse como una sociedad educadora: acortar brechas educativas en términos de infraestructura, ampliar la oferta educativa pública, reordenarla, haciéndola más pertinente frente a un sistema excluyente y segregacionista, construida así a lo largo de décadas. Todo ello dependerá de una seria y firme decisión de gobierno.

Gobernar conlleva asumir una responsabilidad pocas veces visibilizada, requiere imaginar la educación que tenemos en un territorio culturalmente diverso. Si observamos en el tiempo, la ciudad de Lima ha ido superando complicadas situaciones, propias de la gestión, convirtiéndose en una institución más moderna y ágil; sin embargo, en el tema educativo, contar con las atribuciones de gobierno regional haría una gran diferencia.

Ello implica la necesidad de avanzar hacia la construcción de un gobierno de la educación para Lima Metropolitana, lo que supone una gobernanza con capacidad para imaginar una educación inclusiva, democrática, con igualdad de oportunidades para todos.

Avanzar en la ruta descentralizada con régimen especial para Lima puede permitirnos construir un buen referente de gobierno a nivel de la Educación en el Perú. Lima tiene las condiciones para ello: una diversidad maravillosa, un territorio que cuenta con centros de investigación, universidades, centros culturales, científicos, artísticos, entre muchos otros.

En este proceso de transferencia de competencias se debe trabajar de forma planificada. Se trata de planificar un proceso de transferencia riguroso y a la vez gradual en términos de competencias y en términos territoriales, como debió ser el proceso de descentralización en el 2007. La oportunidad de concluir con el proceso de transferencias, en el marco del proceso de descentralización, podría abrir un hito para demostrar su verdadero sentido, reafirmando que mirar y sentir la educación, no es solo mirar y sentir la escuela, sino también su entorno.

Estamos pues frente al desafío de pasar de “gestionar” a “gobernar” la educación en Lima Metropolitana. Y gobernar, claro está, requerirá de un proceso planificación, y transferencia gradual, acompañado por una estrategia eficaz de desarrollo y fortalecimiento de capacidades pensada que garantice equipos con visión que imaginen y asuman la responsabilidad política y con capacidad de gestión que hagan posible garantizar el derecho a una educación de calidad para las niñas, niños adolescentes, jóvenes y todos los que habitan nuestra Lima.

Lima, 10 de febrero de 2020

[1] Lima como vamos:Lima y Callao según sus ciudadanos: Décimo Informe Urbano de Percepción sobre Calidad de Vida en la Ciudad. 

 

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