Uno de los galardonados con el Premio UNESCO de Educación de las Niñas y las Mujeres proporciona educación y capacidades para toda la vida a las niñas apátridas

23 noviembre 2017

“Las niñas tienen derecho a la educación”, afirmó Sompop Jantraka, fundador del Programa de Desarrollo y Educación para las Niñas y Centros Comunitarios de la subregión del Gran Mekong (DEPDC), en el norte de Tailandia, uno de los galardonados de la edición 2017 del Premio UNESCO de Educación de las Niñas y Mujeres.

El premio, auspiciado por el gobierno de China y dotado de 50,000 dólares estadounidenses para cada galardonado, recompensa las contribuciones relevantes en favor de la educación de las niñas y mujeres en el todo el mundo

La prevención mediante la educación

En el norte de Tailandia, el Triángulo de Oro es una región limítrofe con la República Democrática Popular Lao y el Estado de Shan, incorporado a Myanmar, donde muchas personas apátridas luchan por su supervivencia. “No podemos esperar a que un país se vuelva seguro”, afirmó Sompop. Centenares de miles de niños, en su mayoría niñas, no asisten a la escuela. Muchos de ellos comienzan a trabajar desde los 10 años de edad.

“La prevención es importante ya que puede significar un cambio radical en la vida de las niñas”, explicó Sompop. El DEPCD se basa en la prevención y brinda a los niños apátridas, en particular a las niñas, un entorno seguro y un acceso a la educación. “Somos un internado. Disponemos de edificios. Tenemos una casa, un aula, un terreno deportivo”.  Gracias a esta iniciativa, las familias han entendido que el hecho de poner a trabajar a sus hijos a una edad muy temprana no era una solución. Sompop descubrió que muchas de las niñas y los niños que recibieron el respaldo del DEPDC se convirtieron luego en docentes o en jefes de sus aldeas.

Un aprendizaje flexible, una educación para la supervivencia

Habida cuenta de la situación a la que deben hacer frente los niños apátridas en la región, el DEPDC ha elaborado métodos de enseñanza flexibles que pueden ayudar con más eficacia para que los niños adquieran capacidades para toda la vida. Basado en las Flexible Learning Strategies for Out of School Children and Youth (Estrategias de Aprendizaje Flexibles para Niños y Jóvenes no Escolarizados), elaboradas por la Oficina Regional de la UNESCO en Bangkok, el DEPDC proporciona diferentes formas de enseñanza no formal y formaciones profesionales adaptadas a cada situación y a las necesidades de los niños. Además de enseñar lectura, escritura, matemáticas y ciencias, “el plan de estudios se pone énfasis en la seguridad, como salvar su propia vida, como identificar situaciones de riesgo, como vivir su vida en una situación difícil. Es educación para la supervivencia.”

El proyecto proporciona también servicios de asistencia, así como programas de reinserción. Sompop explicó que “los niños [apátridas] necesitan algo más que una educación. Necesitan atención, amor y apoyo”.

Superar las fronteras

La colaboración con el Gobierno y el poder público es fundamental para llevar a cabo las actividades del DEPDC. El Centro trabaja con el poder público y los servicios de inmigración con miras a garantizar que los niños puedan entrar en el Estado y asistir a la escuela. También ha establecido alianzas con las organizaciones nacionales e internacionales.

Recibir este premio ayudará al DEPDC a ser reconocido por su labor y a brindar una plataforma para debatir cuestiones sensibles. Cada día, numerosos niños del otro lado de la frontera trabajan en la calle o atraviesan la frontera para encontrar un trabajo. El premio respaldará la ampliación del proyecto con miras a llegar a estos niños y facilitar su adaptación a otras comunidades, así como también del otro lado de la frontera.

Al comienzo del proyecto, Sompop prestó ayuda y reinsertó a 19 niñas menores expuestas a la explotación sexual. Hoy día, más de 7,000 niñas a lo largo de la frontera de Tailandia han sido inscritas en el Centro, en la Half Day School y en el programa de formación de jóvenes en liderazgo, y más de 100,000 niños y mujeres se benefician indirectamente de los programas y actividades de formación llevados a cabo por el Centro. Casi todos los niños y jóvenes (un 90%) que participan en el proyecto han adquirido capacidades prácticas y sociales sólidas, y se encuentran protegidos de todas las formas de explotación. El DEPCD lleva a cabo también actividades de sensibilización a escala mundial al acoger a 10 grupos de estudiantes internacionales especializados en desarrollo social, derecho y psicología, que colaboran en el proyecto como voluntarios.

Sompop está convencido de que “si cada vez mayor cantidad de personas reconoce la importancia de la educación y de la igualdad de derechos de las niñas, la generación siguiente podrá beneficiarse del desarrollo económico y social de manera sostenible”.

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El Programa de Desarrollo y Educación para las Niñas y Centros Comunitarios de la subregión del Gran Mekong (DEPDC) ha sido galardonado por su “Proyecto de educación y formación para adquirir capacidades para toda la vida a fin de ayudar a las niñas y mujeres apátridas migrantes del Estado de Shan hacia Tailandia”. Este proyecto innovador utiliza la educación y la formación para adquirir competencias para la vida cotidiana para proteger a las niñas y mujeres migrantes contra los riesgos de la trata humana, la explotación sexual o la explotación laboral. También trabaja en favor de la reinserción de las niñas y mujeres que han sido víctimas de abusos de esta índole.