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Foro Político de Alto Nivel: la educación es responsabilidad de cada cual

16 julio 2019

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© UNESCO

Los gobiernos, los donantes, las organizaciones internacionales, los jóvenes y los docentes se han unido en un llamamiento para acelerar la acción con miras a lograr una educación de calidad relevante, equitativa e inclusiva, durante una manifestación organizada por la UNESCO, el Grupo de Amigos de la Educación y el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida y el Comité de Dirección ODS-Educación 2030, el 15 de julio de 2019, paralelamente al Foro Político de Alto Nivel celebrado en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

“La educación es un derecho fundamental y la piedra angular de la Agenda 2030 en su conjunto”, afirmó Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, inaugurando el evento. “Es urgente que actuemos conjuntamente y que intensifiquemos nuestros esfuerzos para invertir más en educación. Los gobiernos tienen la responsabilidad en primer lugar, pero la sociedad civil y los agentes multilaterales e internacionales deben aunar esfuerzos para alcanzar este objetivo común”, afirmó al declarar que la UNESCO continuará colocando a la educación en la primera fila de sus prioridades y cumpliendo con su función de coordinación y seguimiento a escala mundial.

Los representantes gubernamentales han dado ejemplos de la manera en que el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 relativo a la educación influye las políticas nacionales, al demostrar su relevancia en todos los contextos. La Sra. Iselin Nybo, Ministra de la investigación y de la educación superior de Noruega, puso de relieve las medidas destinadas a reducir el abandono escolar en el segundo ciclo de la enseñanza secundaria, a facilitar el aprendizaje a lo largo de toda la vida y a integrar el desarrollo sostenible en todas las asignaturas escolares y en todos los programas universitarios. Para alcanzar los ODS y construir sociedades mejores, hizo un llamamiento a garantizar la “democratización de los conocimientos” para lograr que los frutos de la investigación puedan compartirse ampliamente.

Asimismo, Argentina se centró prioritariamente en “no dejar a nadie rezagado” al tomar medidas concretas a todos los niveles, desde la inversión en la educación de la primera infancia y las escuelas con resultados deficientes, hasta las innovaciones en la enseñanza y en las trayectorias más flexibles para acceder al mercado laboral, explicó Óscar Ghillione, Viceministro de educación del país. Argentina, que acogió la primera conferencia de ministros de educación del G-20 en 2018, se esfuerza también en “colocar a la educación en el centro del debate mundial”, afirmó.

Urge actuar, habida cuenta de la “crisis latente de la educación”. Para solucionar este problema, Jaime Saavedra, director del Polo de Expertos en Educación de la Banca Mundial, hizo un llamamiento a perseguir un “nivel de compromiso político completamente diferente”, advirtiendo que “son muchos los niños que se encuentran en dificultades de aprendizaje”, como lo demuestran las evaluaciones que muestran que más de la mitad de estos son incapaces de comprender una historia simple. “Es algo moralmente inaceptable”, afirmó.

Para acelerar los progresos, Stefano Manservisi, Director General de la cooperación internacional y del desarrollo en la Comisión Europea, subrayó la necesidad de “articular los niveles mundial y local de manera más eficaz y de evitar la competencia nefasta.”La acción mundial puede ayudar a movilizar y a mantener el compromiso nacional, mientras que la repercusión debe medirse a escala local haciendo del apoyo a las políticas y los planes públicos el punto de partida del progreso.

El profesor Kaz Yoshida, copresidente del Comité de Dirección ODS-Agenda 2030, exhortó al país a dar más atención a la naturaleza de los vínculos existentes con los otros objetivos para acelerar los progresos. “Debemos ir más allá del sector educativo para reforzar el diálogo con los otros sectores y partes interesadas”, expresó.

Esto cobra aún más veracidad en los contextos muy desfavorecidos. Maggie MacDonnell, galardonada del Premio internacional de docentes de la Fundación Varkey por la labor realizada en las aldeas autóctonas del Canadá ártico, ofreció una visión general de los que significa enseñar en las comunidades que han sido estructuralmente oprimidas durante generaciones, luchando contra la pobreza, la inseguridad y altas tasas de suicidio. “¿Cómo construir la confianza en sí mismo? Debe enseñarle a sus mentes, a sus cuerpos para devolverles la esperanza, ayudarlos a soñar de nuevo y a convertirse en una generación de agentes del cambio.” 

La formación de los docentes es una prioridad esencial para alcanzar el ODS 4, declaró Robert Napier, presidente de la Unión de Estudiantes de Europa. Si no es menos cierto que las políticas inclusivas para que nadie quede rezagado son necesarias, previno que por otra parte “las mayores amenazas para la educación son la privatización y la comercialización. La educación responde a las necesidades del mercado en lugar de basarse en las competencias necesarias para favorecer el desarrollo sostenible.” También hizo hincapié en la dimensión social de la educación superior, al hacer un llamamiento a reorientar las políticas en materia de equidad, inclusión y aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Como moderadora del evento, Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación de la UNESCO, insistió durante el cierre de este en la urgencia, la responsabilidad, la solidaridad y el compromiso político de acelerar la acción mundial en favor de la educación.