Enseñar a los jóvenes a sembrar para el planeta y a cambiar el mundo desde el corazón de Europa

22 marzo 2018

Un proyecto puesto en práctica en una bella e aislada región del campo alemán convierte a los jóvenes en “exploradores en favor del clima” y portadores de un mensaje contundente.

El proyecto “Sustainability Guides and Climate Scouts” (Guías exploradores para la sostenibilidad y el clima) está dirigido desde el International Meeting Centre St Marienthal, en Ostritz, en la región del Land de Sajonia, cerca de la frontera polaca.

Fundado en 1992, el centro organiza unas sesenta actividades anuales en el ámbito de la educación para el desarrollo sostenible (EDS) dirigidas a más de 2.500 familias, jóvenes, adultos y expertos.

El proyecto de guías y exploradores, creado en 1998, acoge a un grupo de alumnos para que participen en cursillos intensivos que combinan los estudios con las actividades prácticas al aire libre, y sacan provecho de los senderos de exploración forestal y del centro de protección de la naturaleza de los que dispone.

Hasta la fecha más de 1.100 jóvenes han participado en el proyecto, incluidos 680 jóvenes provenientes de medios sociales desfavorecidos y que han tenido dificultades durante su aprendizaje, y poco acceso a la EDS, en general. La ubicación geográfica del centro es idónea para congregar a alumnos de Alemania, Polonia y República Checa. También se está poniendo en marcha un nuevo proyecto modelo que abre también las puertas de la EDS a los refugiados.

Uno de los aspectos más estimulantes del proyecto es el programa “Plant for the Planet”, mediante el cual los niños han plantado unas 34 hectáreas de bosque y llevado a cabo unas treinta iniciativas con miras a ahorrar energía y a proteger los recursos hidráulicos a pequeña escala.

“Tenemos que transmitir dos mensajes: nosotros enseñamos la paz y la protección medioambiental. Estamos en el lugar ideal en el corazón de Europa para unir a jóvenes que normalmente no se hubieran conocido y enseñarles que somos seres humanos y que debemos respetarnos unos a otros, y respetar también al planeta”, afirmó Georg Salditt, responsable del proyecto.

La labor que llevamos a cabo con los refugiados provenientes de Siria, Afganistán, países africanos y de otras partes tiene también un doble objetivo.

“Queremos estar seguros de que, si deciden vivir aquí, sepan hasta qué punto proteger el medio ambiente es importante, pero también de que sean portadores de este mensaje en caso de que tengan la posibilidad de regresar a sus países o se marchen a otros países”, explicó Georg.

El centro no es sólo un modelo de durabilidad en sí mismo, con su propio programa de gestión del medio ambiente, sino que cuando los niños terminan sus talleres, saben cómo transformar sus propias escuelas. El centro vincula muy estrechamente la teoría y la práctica. En ciertas escuelas se han designado a representantes para el medio ambiente y los alumnos han introducido prácticas cotidianas de ahorro de energía en la calefacción y ventilación, así como de ahorro de papeles y desechos.

En el marco del proyecto, los jóvenes se informan también sobre los efectos del cambio climático en las sociedades, tales como la erosión de los suelos, los fenómenos meteorológicos extremos y el éxodo rural, así como sobre la economía y el medio ambiente, en particular en lo relativo a la degradación de los bosques. A los jóvenes les motiva recibir con rapidez información sobre los logros alcanzados en materia de ahorro de energía y de conservación de los recursos hidráulicos, así como sobre las novedades acerca de la superficie de bosques plantados.

Otro aspecto esencial es que los niños participan en talleres de comunicación para aprender a intercambiar y a difundir lo mejor posible lo que han aprendido durante las jornadas de puertas abiertas en las escuelas o en las instancias públicas.

Para Georg uno de los aspectos más satisfactorios de su labor es tener ante sus ojos la transformación que se ha llevado a cabo.

“Pudiera parecer una tontería, pero los alumnos me escriben uno o dos años después de haber realizado el taller para contarme que estos cinco días cambiaron sus vidas, no sólo en términos de la relación con el medio ambiente, sino también como experiencia humana. Algunos nunca habían conocido a alguien de otro país. ¡Y hasta tuvieron que plantar un árbol!”.

Ya se está preparando un nuevo proyecto.

“Y estamos trabajando en un proyecto cuyo objetivo es proteger a las abejas y los insectos. A todo el mundo le gusta la miel y las abejas, de modo que creemos que tendrá mucho éxito”, afirmó.