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EICTV: donde todos hablan juntos el lenguaje común del cine

03/11/2020

© Cortesía Alejandro Yero      

 

 

Desde muy temprano, durante su época de estudiante de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, comenzó a expresar su vocación por la realización audiovisual. Su paso por el curso regular de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, moldeó al cineasta en ciernes, para convertirlo en una de las voces más contundentes de la realización documental en Cuba hoy. Su tesis de graduación en la Escuela de Cine, Los viejos heraldos, fue considerada por la crítica cinematográfica el mejor documental cubano exhibido en el país durante 2018 y obtuvo un Coral en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano. Luis Yero es hoy el Coordinador de la Cátedra de Documental, de la Escuela que lo formó como realizador audiovisual. De su paso como estudiante por allí comparte vivencias y visiones. 

 

Llévanos a uno de tus días en la EICTV…

 

La EICTV es como una especie de convento, y sus estudiantes, una tropa excéntrica de devotos monaguillos. El plan académico imponía una rutina rigurosa de trabajo y clases, que a veces, podía extenderse hasta las 10 de la noche.

 

Despertaba sobre las 8 y media de la mañana. La mañana transcurría en un aula, o en una sala de proyección, o filmando, o editando, o escribiendo en el cuarto, dependía del taller que tuviésemos en ese momento.

 

¿Cómo cambio tu manera de ver el arte y la vida, (muy probablemente) tu paso por la escuela?

 

El principal cambio fue el de entender que uno debe ser rabiosamente sincero consigo mismo. Entender quién eres, de dónde vienes, cuáles son tus más profundos e inconfesables deseos. Aprender de tus miedos y cinismos. Y tener el valor, el rigor y la sinceridad de compartirlo, con la esperanza de que resuene en los demás, en alguien al menos. También, la importancia de jugar, de cuidarse, de autodestruirse (y destruir) cuando te envuelva el hastío. Estar atento y encontrar siempre la forma de sobrevivir. Hace unos meses escribí en mis apuntes que dirigir es una cuestión de impulsos. Hay que cuidar y escuchar atentamente esos impulsos. Siempre ser generoso, y entender que la crueldad (la propia, la de los demás) a veces resulta inevitable, aunque nunca justificable, y que uno debe prepararse. Ya lo decía Bergman, hay algo intrínsicamente maligno entre nosotros. Ser justo, ser frágil, ser valiente, estar atento. Siempre jugar.

 

 Mirando hacia atrás qué es lo que más agradeces de lo que viviste allí.

 

Las películas, los amigos, los amantes, tener tiempo para crear, enloquecer, perderme, sanar, descubrir. Cierta educación sentimental.

 

La escuela ha apostado por una manera de ver el cine que provoca que sus graduados produzcan un tipo de obra con rasgos comunes, aun en su diversidad. ¿Qué hace a la escuela diferente de otras academias de cine?

 

Su estilo de vida y aprendizaje, su vocación política, su compromiso con nuestras realidades. Gente de medio mundo construyendo, aprendiendo, jugando, perdiéndose, reconciliándose, haciendo el amor, siendo generosos entre ellos. Gente de las favelas, de megaciudades, de pueblitos remotos, de familias obreras, de familias intelectuales, de familias aristócratas, de ciudades junto al mar o en las montañas o en el desierto o en los trópicos o cercanas a la Siberia. Todos juntos hablando el lenguaje común del cine, o cierta idea del cine. Suena a fantasía hippie, pero para nada lo es. Ya te respondía en la primera pregunta: un convento riguroso de excéntricos y devotos monaguillos.

 

Has tenido una carrera muy exitosa, ¿Cuánto de lo que aprendiste allí hay en ese éxito?

 

Detesto la palabra “éxito”. Para mí es solo cuestión de trabajar con rigor. Y a veces, me canso. Una de las cosas que aprendí allí: descansa cuando lo necesites.

 

Desde su fundación, la EICTV ha graduado a más de 1000 estudiantes de 60 países del mundo. La escuela de todos los mundos, como también se le conoce, formará parte de las instituciones que conformen el Polo Regional de Formación Cultural de Transcultura: integrando a Cuba, el Caribe y la Unión Europea mediante la cultura y la creatividad. Transcultura es un programa implementado por la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, con el apoyo financiero de la Unión Europea.