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Educación a través de WhatsApp: garantizar que las niñas continúen su aprendizaje de manera segura durante el confinamiento en Zimbabwe

16/03/2021

© Rumbie Marime/World Vision

“Quiero convertirme en magistrada, pero tengo miedo. Las niñas casadas no podrán regresar a la escuela. Es algo que también pudiera ocurrirme”. Con 14 años de edad, Coventry teme cada vez más que la obliguen a casarse después de haber visto cómo dos de sus amigas se casaron durante el confinamiento.

En Zimbabwe, la pandemia de COVID-19 provocó el cierre de todas las escuelas primarias y secundarias antes de que finalizara el mes de marzo de 2020. Muchas de estas permanecieron cerradas durante más de seis meses, y algunas no volvieron a abrir hasta noviembre. En algunas comunidades, según lo informado, más de las dos terceras partes de las niñas habían abandonado sus estudios a finales de 2020 cuando las escuelas volvieron a abrir, y esto debido a un embarazo precoz o no deseado o a un matrimonio.

World Vision, asociado de la Coalición Mundial para la Educación de la UNESCO, apoya la educación de las niñas en el país mediante su proyecto Mejorar las capacidades en lo relativo al género, la transición y el rendimiento escolar (IGATE*), financiado por el UKAID.

Cuando las escuelas cerraron, el IGATE proporcionó a los docentes y a la red de voluntarios comunitarios pequeñas cantidades de créditos telefónicos, y los organizó en grupos de WhatsApp mediante los que compartieron cada día actividades y materiales de aprendizaje.

“Me preocupé por el aumento de los matrimonios precoces en mi comunidad”, explicó Eleanor Moyo, una voluntaria comunitaria”. “Un cuarto de las niñas de la escuela secundaria más próxima y dos niñas en edad de asistir a la escuela primaria se casaron”.

Moyo, quien sobrevivió al maltrato cuando era adolescente, dedica su tiempo a ocuparse de las niñas de su comunidad y a incitarlas para que continúen sus estudios. “He ayudado a que dos niñas en edad de asistir a la escuela primaria que se habían casado regresen a la escuela”. Se enorgullece de hacer lo máximo para combatir las prácticas sociales nefastas que frenan la educación de las niñas.

Los grupos de WhatsApp y otros voluntarios comunitarios como Moyo han contribuido a proteger a las niñas de los matrimonios precoces y otras amenazas contra su educación. Los grupos han funcionado como un sistema de alerta al ayudar en la prevención de la cantidad creciente de matrimonios de adolescentes y matrimonios precoces, y han sensibilizado a los docentes en lo relativo a las políticas de inclusión.

Los grupos de aprendizaje por WhatsApp también proporcionaron su apoyo a niñas como Coventry. “Cuando vuelvo a la escuela, puedo ser más fuerte y estudiar más porque me siento más segura que aquellas que no han participado en los grupos de aprendizaje”.

Coventry termina rápido sus quehaceres domésticos para poder participar en los grupos. Se siente privilegiada porque sus padres desean que aprenda, ya que los padres de algunas de sus amigas no permiten que sus hijas participen en los grupos de aprendizaje debido a las tareas domésticas que deben llevar a cabo.

Para ayudar a reducir el abandono escolar debido a los matrimonios y embarazos precoces, el IGATE ha creado otros grupos de WhatsApp dirigidos a los líderes religiosos y comunitarios, y directores de establecimientos, con miras a debatir cuestiones como el embarazo entre las adolescentes y la violencia basada en cuestiones de género.

“Recientemente, planificamos una reunión con las partes interesadas a escala local para incitar a las niñas embarazadas a volver a la escuela, apoyándonos en una ley de enmienda sobre la educación”, recuerda con orgullo Moyo.

 

La sensibilización con respecto a la nueva ley en materia de educación, que prohíbe la exclusión de las niñas embarazadas y de las madres jóvenes de la escuela y proporciona orientaciones para proteger el derecho a la educación de las niñas, ha sido una etapa crucial en la promoción de la continuidad pedagógica de estas.

Con la reapertura de las escuelas y las restricciones del confinamiento en disminución, la utilización de Whatsapp para la movilización de las redes de campeones locales del aprendizaje y de la seguridad de las niñas ha reforzado las estructuras de soporte. En septiembre de 2020, unas 6000 niñas ya habían recibido un aprendizaje alternativo, fundamentalmente por WhatsApp o mediante los voluntarios comunitarios. El IGATE tiene como objetivo beneficiar a más de 30 000 niñas marginadas de Zimbabwe.

Gracias a la labor de Moyo y otros voluntarios comunitarios, se espera que la mayor cantidad posible de niñas vuelva a la escuela y continúe sus estudios a pesar de las experiencias vividas durante la pandemia. La tecnología y las redes de apoyo utilizadas durante el confinamiento se utilizan para garantizar que las niñas marginadas sigan sus estudios en 2021 y más allá de esta fecha.

Durante el pico de la pandemia, más de 1500 millones de educandos de todo el mundo fueron afectados por la interrupción de su educación debido al cierre de las escuelas vinculado a la pandemia de COVID-19. En el marco de la Coalición Mundial para la Educación de la UNESCO, se creó el programa emblemático Igualdad de género para proteger los logros alcanzados en materia de igualdad de género y educación, así como promover el empoderamiento de las niñas y las mujeres en la educación y mediante esta.

*Este artículo fue redactado por Janelle Zwier-Marongedza, directora del programa IGATE, World Vision Zimbabwe. IGATE es un proyecto del consorcio dirigido por World Vision en colaboración con CARE International, la Open University del Reino Unido, la Organización para el Desarrollo de los Países Bajos SNV, la Unión para el Desarrollo de la Iglesia Apostólica de Zimbabwe África y el Foro de Mujeres Emthonjeni.