Educación integral en sexualidad para prevenir la violencia por razones de género

13 marzo 2018

La UNESCO, el FPNU y ONU Mujeres presentaron la edición revisada de las Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad en un evento organizado el 13 de marzo con ocasión del sexagésimo periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas. El evento da seguimiento al Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, y hace un llamamiento firme invitando a todos a la reflexión, a actuar y adoptar una estrategia inclusiva en las cuestiones relativas al género.

Prevalencia de la violencia por razones de género

Cada año, unos 246 millones de niños son víctimas de alguna forma de violencia por razones de género, fundamentalmente de maltrato, acoso, violencia psicológica y acoso sexual en la escuela o de camino de ésta. El 25% de los niños han padecido alguna forma de violencia física y el 36% de maltrato psicológico.

La educación de los jóvenes es la única solución sostenible y verdadera contra la violencia por razones de género. No obstante, una educación integral en sexualidad de calidad, basada en datos empíricos y adaptada a las diferentes edades resulta necesaria.

Contrariamente al argumento que exponen a menudo quienes se oponen a la educación en sexualidad, la educación integral en sexualidad va más allá de las cuestiones relativas al sexo. Una educación impartida de manera adecuada promueve la salud y el bienestar, el respeto de los derechos humanos y la igualdad de género, y permite que los niños y adolescentes lleven una vida segura y productiva. La educación en la sexualidad muestra, en particular, que todas las formas de violencia por razones de género son nefastas y constituyen una violación de los derechos humanos.

Los niños y adolescentes no sólo aprenden cómo reconocer toda forma de violencia por razones de género y renunciar a ella, sino también a identificarla y a prevenirla, a no cometer actos de violencia y a encontrar ayuda. También adquieren capacidades esenciales para la vida como la empatía, la negociación, tomar decisiones fundamentadas y desarrollar el pensamiento crítico, incitándolos a cuestionar las normas sociales y culturales que sustentan la desigualdad de las estructuras de género y de poder, y que muy a menudo conllevan a la violencia.

La importancia de la educación integral en sexualidad

A pesar de las pruebas fehacientes y convincentes de las ventajas de la educación integral en sexualidad incorporada a los planes de estudio, son pocos los niños y adolescentes que sacan provecho de ésta. Con el objetivo de contribuir a cambiar esta situación, la UNESCO publicó las Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad revisadas en su totalidad.

Las Orientaciones técnicas elaboradas en colaboración conjunta con ONUSIDA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ONU Mujeres y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ayudan a los responsables del sector educativo, de la salud y otras autoridades competentes a desarrollar y poner en práctica los programas y los materiales de educación en sexualidad.

El documento aboga por la educación integral en sexualidad, como instrumento para ayudar a los jóvenes a superar los desafíos importantes que plantean los problemas vinculados a la sexualidad y a la salud reproductiva, en particular en la etapa de la pubertad. Entre estos retos figuran el acceso a los métodos contraceptivos, los embarazos precoces, las infecciones de transmisión sexual (ITS), el VIH y el SIDA.

¿Qué aprenden los niños?

Las Orientaciones técnicas van aún más lejos. Proporcionan un conjunto de conceptos clave, temas y objetivos de aprendizaje que figuran en la publicación para guiar la elaboración de planes de estudio adaptados a los contextos locales y dirigidos a los educandos de 5 a 18 años y de más edad.

Las Orientaciones incluyen conceptos tales como la violencia y las maneras para protegerse, divididas en lecciones sobre el consentimiento, la vida privada y la integridad física. A los educandos de 5 a 8 años de edad esto los ayuda a describir las situaciones a un padre, tutor o adulto de confianza, en el caso en que sean víctimas de alguna forma de violencia. A los educandos de más de 15 años los dota de nociones más complejas relativas al consentimiento.

Las Orientaciones técnicas sugieren que se enseñe la tolerancia, la inclusión y el respeto. Asimismo, ofrecen una orientación a los jóvenes educandos para que traten a todas las personas con dignidad, y para que los educandos de más edad aprendan a comprender conceptos más amplios como el acoso y la intimidación, reconociendo el derecho de cada cual a abordar estos temas y demostrando cómo contrarrestarlos.

Todo joven educando comienza a entender que nuestras ideas y estereotipos relativos al género pueden tener un efecto en la manera en que tratamos a los otros, y aprende a definir la violencia por razones de género. En los primeros años de la adolescencia, un niño aprende a identificar todas las formas de violencia por razones de género, tales como el acoso sexual, la violencia doméstica, la violencia homofóbica y la violación. Al alcanzar la edad adulta, este niño será capaz de reconocer la violencia por parte de un compañero íntimo y sabrá cómo salir de una relación de abuso.

¿Qué hacer ahora?

Las escuelas pueden desempeñar un papel esencial para erradicar la violencia por razones de género. Como lo explican las Orientaciones técnicas, las escuelas deben aplicar políticas de tolerancia cero en materia de acoso sexual y de intimidación, fundamentalmente en cuestiones de estigmatización y discriminación basadas en la orientación sexual y la identidad de género.

Los gobiernos también deben actuar. Las Orientaciones técnicas apoyan a los diferentes gobiernos para que garanticen un acceso a la educación integral en sexualidad a todos los niños y adolescentes basada en los hechos, integrada a los planes de estudio, conscientes de que esto es vital para los esfuerzos más amplios que se llevan a cabo para erradicar el acoso y las agresiones sexuales.

Se necesita tiempo para que una cultura cambie. Afortunadamente, hablar contra las incidencias de la violencia por razones de género, como el acoso sexual y el maltrato, se ha convertido en algo, no solamente aceptado, sino corriente.

Gracias a la educación integral en sexualidad, la próxima generación de niños y adolescentes estará en mejores condiciones para ayudar a construir una sociedad inclusiva en donde exista la igualdad de género.