“Cuestionar el pasado puede ayudar a que los estudiantes tomen decisiones fundamentadas para el presente y el futuro”

18/09/2018

Entrevista con Alejandra Romero González sobre la contribución de la educación relativa al Holocausto y el genocidio a la enseñanza de la paz y los derechos humanos en Colombia

Alejandra Romero González trabaja en el departamento de educación del Centro Nacional de Memoria Histórica de Bogotá (Colombia). En diciembre de 2017, la Sra. Romero participó en la segunda Conferencia Internacional sobre Educación y Holocausto (ICEH, por sus siglas en inglés), que tuvo lugar en Washington, DC (Estados Unidos), en compañía de Alejandra Cáceres Sánchez, del Ministerio de Educación Nacional, y Adriana Valderrama López, del Museo Casa de la Memoria de Medellín (Colombia). La conferencia, coordinada por la UNESCO y el Museo Conmemorativo del Holocausto, de Estados Unidos (USHMM), orientó al equipo a que elaborase un proyecto que examinara los métodos por los cuales la educación podría ayudar a los alumnos a afrontar las consecuencias del conflicto armado en Colombia, fortalecer su capacidad de resistir a la violencia y promover la educación relativa a la paz y los derechos humanos en ese país.

¿Cómo puede la educación relativa al Holocausto y el genocidio ayudar a que los estudiantes se enfrenten a las consecuencias del conflicto armado en Colombia?

El estudio del Holocausto y otros crímenes de los nazis puede servir como punto de partida para el debate sobre el conflicto colombiano. Por ejemplo, esos conocimientos pueden ayudar a explicar a los alumnos el proceso que va de la creación de estereotipos a la violencia generalizada. Esos procesos pueden sobrevenir en cualquier lugar y en cualquier época, no sólo en la Alemania en 1939 o en la Colombia de hoy.

En Colombia, muchas personas no quieren hablar de la guerra, porque creen que es peligroso o demasiado doloroso. Es un tema muy sensible, que a menudo está vinculado con experiencias o traumas personales. El debate acerca de los crímenes que cometieron los nazis puede ayudarles a tratar el tema de la guerra y la violencia de un modo que les permita mantener cierta distancia, al tiempo que abordan los problemas esenciales de la persecución selectiva y la violencia de masas.

Aun así, en algunos lugares, como el Centro Nacional de Memoria Histórica, somos cuidadosos a la hora de aplicar la educación relativa al Holocausto en el contexto de la educación para la paz. Es importante que esa educación no se use para impartir lecciones sobre la violencia de masas en otros lugares en vez de abordar nuestro pasado de violencia. Los docentes deben asegurarse de que los alumnos establecen vínculos claros entre ambos sucesos. De este modo, la educación puede generar la comprensión de las consecuencias de las atrocidades y de su repercusión general en la sociedad. Además, puede ayudar a reforzar la resiliencia de los estudiantes a la violencia y a los vectores de nuestro conflicto.

El conflicto armado de Colombia ha sido un acontecimiento muy complejo, librado entre fuerzas guerrilleras, grupos paramilitares y tropas del gobierno. Las perspectivas de los alumnos y sus experiencias personales pueden ser muy diferentes, en función de sus antecedentes familiares, las prácticas culturales en las que se criaron y el lugar donde residen. Por esa razón las lecciones relativas al conflicto deben adaptarse cuidadosamente y han de tener muy en cuenta el contexto. No existe un plan de estudios obligatorio que abarque todo el conflicto, pero estamos convencidos de que cada alumno debería alcanzar a comprender la complejidad de la guerra, por qué se libró y cuáles eran las diferentes posturas de las partes en conflicto. Y lo que es aún más importante, tienen que comprender que la solución a las tensiones existentes no consiste en incorporarse a un grupo armado.

Una vez que los estudiantes estén dotados de este conocimiento, esperamos que se sientan motivados a emprender actividades que contribuyan a abordar las consecuencias del conflicto y a consolidar la paz en sus comunidades respectivas.

¿Qué función desempeña el sistema educativo colombiano en este contexto?

Colombia posee un sistema de educación autónomo. Eso quiere decir que cada escuela decide individualmente los contenidos de sus planes de estudio y sus métodos pedagógicos. Además, hasta diciembre de 2017 las clases de historia fueron remplazadas por cursos más generales de ciencias sociales, que contenían nociones de geografía, política e historia. Esta característica dificultó en grado sumo la tarea de velar por que los estudiantes recibieran la misma enseñanza en materia de historia y política.

El 27 de diciembre de 2017 se aprobó la ley que restableció la enseñanza obligatoria de la Historia de Colombia, por lo que esta materia pasó a ser una asignatura del plan de estudios de ciencias sociales.

Sigue siendo importante que se estimule a los docentes a abordar en el aula los temas fundamentales, como las atrocidades masivas cometidas por el régimen nazi y la historia del conflicto colombiano. El Ministerio de Educación Nacional ha elaborado varias directivas, pero los docentes no están obligados a ponerlas en práctica. Por lo tanto, tratamos de estimular el interés de los maestros a fin de que hagan más hincapié en la enseñanza de la historia y las conmemoraciones. Queremos asegurarnos de que la gente comprenda que el debate y el cuestionamiento del pasado pueden ayudar a que los estudiantes tomen decisiones fundamentadas para el presente y el futuro.

¿Cómo contribuye su proyecto a la consecución de este objetivo?

Nuestro proyecto trata de desentrañar la dinámica y la lógica de la guerra en Colombia y los nexos entre la educación relativa al Holocausto y el genocidio, y la referente a nuestro propio conflicto. En colaboración con el Museo Casa de la Memoria y el Ministerio de Educación Nacional hemos realizado dos estudios de caso relativos a la contribución de la educación al proceso de consolidación de la paz. En el primero de estos estudios se examinó el caso del campamento para personas desplazadas que se estableció en el antiguo campo de concentración de Bergen-Belsen, tras la liberación de Alemania. El otro estudio se centró en la educación que se imparte actualmente en Colombia. Estas investigaciones nos han ayudado a comparar los dos casos y nos han permitido establecer vínculos importantes entre las experiencias históricas de los campamentos de desplazados y lo que ocurre actualmente en Colombia.

Un vínculo importante es la cuestión de la identidad. El desarraigo y la persecución pueden amenazar gravemente el sentido de identidad de las personas afectadas. La reconstrucción de la identidad desempeñó una función decisiva en el proceso de reconciliación que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Del mismo modo, esa recuperación es parte integral del proceso de consolidación de la paz en Colombia. Otro vínculo es el significado de los lugares. Numerosos campamentos de desplazados se establecieron en antiguos campos de concentración. Los ex prisioneros que habían estado internados en el campo de concentración y permanecieron luego allí como desplazados, tuvieron que darle al lugar un significado completamente distinto. Ese es un reto que también observamos en Colombia.

Las conclusiones del estudio fueron compartidas con los docentes durante dos talleres celebrados en Medellín y Bogotá en agosto pasado. Los maestros asistentes fueron seleccionados en base a su participación previa en las tres instituciones que ejecutaron el proyecto. Durante los talleres, los docentes debatieron sobre el contenido del documento, intercambiaron experiencias relativas a la educación para la paz y sus metodologías favoritas y discutieron las estrategias que deben usarse en el aula para abordar los hechos violentos del pasado, de forma que contribuyan a consolidar la paz. Como parte del trabajo, los maestros elaboraron nuevas metodologías que se pusieron a prueba y se evaluaron al final de cada taller.

Una vez terminados los talleres, prepararemos nuestro propio documento para incorporar los aportes y comentarios recibidos durante las sesiones. Luego presentaremos el documento en una conferencia que tendrá lugar en Medellín, en noviembre próximo. Durante este evento, esperamos llegar a una audiencia más amplia de educadores y estudiantes interesados en el tema, y transmitirles información acerca de la educación relativa al Holocausto y el genocidio en Colombia y en el resto de la región.

¿En qué medida ha beneficiado al proyecto el apoyo de la UNESCO y del USHMM?

El hecho de haber participado en la Conferencia Internacional sobre Educación y Holocausto fue muy importante para nosotros. Recibimos mucha información valiosa de la UNESCO y del USHMM que ahora podremos usar en nuestros programas educativos y en nuestro proyecto. Antes de asistir a la conferencia, no sabíamos realmente cómo aprovechar la educación relativa al Holocausto para nuestros propósitos colectivos. El Ministerio de Educación Nacional y el Museo Casa de la Memoria habían colaborado anteriormente en este tema, pero nosotros nunca habíamos tratado de aplicarlo directamente al proceso de paz de Colombia. No estábamos seguros de cómo adaptar la enseñanza y el aprendizaje de la historia de la Segunda Guerra Mundial al contexto del conflicto armado colombiano. Durante la conferencia, comprendimos cómo podríamos establecer esa conexión.

Tanto la UNESCO como el USHMM nos apoyaron muchísimo en la elaboración del proyecto y nos aportaron información muy valiosa. Esperamos seguir colaborando estrechamente con ambas instituciones en la preparación de nuestra conferencia de noviembre.