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La COVID-19 silencia a los jóvenes y obstaculiza su participación

13/01/2021

La COVID-19 ha trastornado la vida de los estudiantes, los docentes y el resto de las personas. Los jóvenes han padecido los efectos de la pandemia tanto en sus estudios como en su participación en la sociedad. Debido al cierre de los centros educativos, no pueden reunirse en los espacios físicos, algo que ha afectado considerablemente la comunicación entre ellos, así como con los docentes y la comunidad. Sin embargo, las nuevas maneras de interactuar, fundamentalmente en línea, han estimulado la innovación y permitido que algunos estudiantes puedan expresarse.

Al mismo tiempo, las perturbaciones provocadas por la pandemia en los ámbitos social y educativo, afectan desproporcionadamente a las personas desfavorecidas, incrementando las desigualdades vinculadas a la brecha digital.   

Según estimaciones de la UNESCO y el Consejo Europeo, el 73% de los niños y jóvenes entre 8 y 19 años escolarizados antes de la pandemia se ha visto afectado por el cierre de las escuelas, y el 13% no dispuso después de ningún acceso a las clases, a los docentes o al aprendizaje, debido a las desigualdades en el aprendizaje en línea y a distancia. Además, el 17% de los jóvenes que tenían un empleo antes de la pandemia pararon completamente de trabajar.

Para aquellos que han tenido acceso a Internet, a los dispositivos y a la infraestructura digital, el aprendizaje se desplazó en gran medida hacia el ámbito virtual, y las redes sociales han desempeñado un papel muy importante al propiciar el intercambio entre homólogos y entre alumnos y docentes en contextos novedosos. No obstante, el estudio demuestra que menos de la mitad de los participantes en la encuesta fueron animados por sus docentes para que participaran en las iniciativas. Y también que las posibilidades de compromiso social y acción comunitaria disminuyeron al menos un 50%.

Estos resultados se abordaron en los debates efectuados durante la conferencia “De la simple expresión a una participación cívica activa de los alumnos: el papel de las escuelas en la era digital”, que tuvo lugar entre los días 23 y 25 de noviembre de 2020, organizada por la UNESCO en colaboración con el Consejo Europeo, la Universidad de Roehampton y la UNODC. La Red del Plan de Escuelas Asociadas a la UNESCO y la Red de Escuelas Democráticas del Consejo Europeo también participaron proporcionando ejemplos y testimonios. El evento de tres días de duración incluyó profundos debates acerca de la ciudadanía activa, en particular en la era digital, la movilización de los jóvenes, el papel de los centros escolares y los derechos humanos, en los que participaron docentes, directores de establecimientos y encargados de formular políticas de numerosos países de Europa, el Oriente Medio y África del Norte.

“Al principio de la pandemia, mis compañeros y yo estábamos un poco confundidos, ya que no sabíamos si el virus era broma o no. Empezamos a pensar en cómo llevar a cabo nuestras actividades en línea”, explicó una estudiante rumana al dirigirse a los participantes. “Este año, hemos tomado conciencia de las oportunidades que nos proporciona el entorno digital”, añadió.

Los alumnos se expresan durante la pandemia de COVID-19

La conferencia brindó también la oportunidad de presentar los resultados preliminares del proyecto de investigación “La voz de los estudiantes durante la pandemia de COVID-19”. Este proyecto es parte de la campaña #LaEducaciónContinúa apoyada por la Coalición Mundial para la Educación de la UNESCO, que congrega a 160 miembros de la familia de las Naciones Unidas, la sociedad civil, el ámbito académico y el sector privado.

El proyecto de investigación, aún en curso, llevó a cabo una encuesta en línea entre los docentes y ha recibido más de 1 000 respuestas de docentes de enseñanza secundaria de Europa, el Oriente Medio y África del Norte. La encuesta incluye cuestiones acerca de la participación de los alumnos en sus escuelas antes y durante la pandemia, en particular a partir del cierre establecido en marzo, que afectó al 96% de los establecimientos participantes. La encuesta, disponible en árabe, francés e inglés, incluye estudios de casos efectuados en Francia, Grecia, Jordania, Líbano, Portugal, Rumanía, el Reino Unido y Túnez en septiembre y octubre de 2020 que recopilaron datos a partir de las respuestas de los alumnos y docentes participantes.

La opinión y la participación de los jóvenes forman parte de los derechos fundamentales del individuo y de los niños estipulados por la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño que establece que cada niño tiene el derecho de expresar su opinión en todos los asuntos que le afectan, en la escuela y fuera de ésta, así como el derecho a la libertad de expresión, de asociación y de acceso a la información.

“Los alumnos deben participar en la vida de sus centros escolares para que sus voces sean escuchadas. Deben defender la libertad y la democracia”, declaró un estudiante tunecino. “Debemos repensar la vida y la escuela en Túnez para contribuir en la elaboración de políticas de desarrollo sostenible. Esto podría determinar la diferencia en lo relativo al futuro.

Aunque se sigan analizando los resultados e informando las intervenciones en el ámbito educativo durante la pandemia y a largo plazo, todavía queda mucho por hacer. A principios de 2021 se publicará los debates efectuados durante la conferencia y los trabajos de investigación asociados a éstos con el objetivo de inspirar las nuevas estrategias de colaboración con niños y jóvenes.