Idea

COVID-19: Las Ciudades del Aprendizaje a la vanguardia

08/04/2020

por David Atchoarena, Director del Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida

En todo el mundo, las ciudades están a la vanguardia en el combate contra el COVID-19, tanto en la gestión sanitaria y los servicios sociales al límite de sus capacidades como para hacer frente al cierre de los centros educativos. 

Con más de 1.500 millones de alumnos según los cálculos de la UNESCO – más del 90% de la población estudiantil del mundo – confinados en sus hogares, proporcionar soluciones alternativas a la crisis se ha convertido en una de las prioridades fundamentales para todos los ministerios de educación. Sin embargo, en nuestros sistemas cada vez más descentralizados, los efectos de esta nueva realidad repercuten más en el plano local. Con más de la mitad de la población que vive en las áreas urbanas, las ciudades desempeñan un papel esencial para garantizar que todos los alumnos sigan beneficiándose de un pleno acceso, aun a distancia, a la educación, en particular en las regiones y los hogares más desfavorecidos.

Además de atenuar los trastornos en el aprendizaje, las ciudades están en condiciones para transformar no solo las escuelas, sino también todo el sistema de aprendizaje a lo largo de toda la vida, en recurso preventivo de gran magnitud. Se ha exhortado a las instituciones para el aprendizaje a lo largo de toda la vida a que estimulen los comportamientos, las actitudes y los hábitos que frenen la contaminación. En pocas semanas, dar prioridad a la educación sanitaria de todos los ciudadanos y no solo de los niños, se ha convertido en una prioridad a escala mundial.     

Las comunidades locales y, en el centro, las ciudades, han desempeñado un papel clave para convertir el aprendizaje a lo largo de toda la vida en una realidad mediante los conocimientos prácticos, la experiencia, los fondos y la autoridad de una amplia gama de partes interesadas del sector público, la sociedad civil y las empresas. Hoy en día, al apoyar, poner en marcha y completar la acción de los gobiernos, estas partes interesadas vinculan a numerosos agentes para proporcionar una respuesta coordinada a la crisis, fundamentalmente el aprendizaje a lo largo de toda la vida como objetivo y como instrumento.

Entre los 173 miembros de la Red mundial de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO (GNLC, por sus siglas en inglés), son muchos quienes hacen frente a grandes dificultades debido al COVID-19. Las ciudades del aprendizaje de la UNESCO han demostrado su firme compromiso en favor del aprendizaje a lo largo de toda la vida. De cara a la crisis actual, resulta impresionante la manera en que han intensificado sus esfuerzos mediante la utilización de métodos innovadores.

En gran medida, el aprendizaje en línea y a distancia no estaba en la agenda hace algunas semanas, pero actualmente las colectividades locales han puesto en marcha las clases virtuales y las plataformas de colaboración con una rapidez increíble. Qué plataformas deben utilizarse, cómo ayudar a los docentes a aplicar el aprendizaje en línea, cómo llegar a quienes tienen poco acceso, e incluso ninguno, al Internet desde sus casas, cómo dar seguimiento y evaluar los resultados del aprendizaje, son algunas de las cuestiones clave a las que deben dar respuesta numerosas ciudades del aprendizaje.

En la ciudad del aprendizaje UNESCO de Wuhan (China), primer foco de la epidemia de COVID-19, más de un millón de alumnos de primaria y secundaria asistieron a “clases virtuales” desde febrero. Además de las asignaturas de costumbre, los planes pedagógicos abordan desde ahora temas vinculados con el virus. La ciudad del aprendizaje UNESCO de Turín (Italia) trabajó arduamente para ayudar a los centros escolares a pasar del aprendizaje tradicional cara a cara a la puesta en marcha de un conjunto de actividades pedagógicas en línea. Este cambio verdadero no ha ocurrido sin provocar trastornos: han tenido que dar solución a determinadas dificultades técnicas, así como formar a los docentes, e incluso las escuelas que no tenían anteriormente experiencias en este ámbito han encontrado soluciones. En cambio, las clases a distancia y en línea pueden generar nuevas desigualdades, por ejemplo, para los niños que se benefician con los programas escolares de alimentación. Encontrar nuevos medios para responder a estas necesidades fundamentales forma parte también de los desafíos que las ciudades deben afrontar. De hecho, se trata de una de las prioridades establecidas por la ciudad del aprendizaje UNESCO de Sao Paulo (Brasil) en el marco de su estrategia de gestión.

En un momento en que los sistemas sanitarios tienen cada vez más dificultades para absorber los efectos de la epidemia, es vital suavizar la curva de propagación del virus para reducir la presión de los hospitales. Las municipalidades movilizan a los ciudadanos mediante campañas de información para garantizar una educación en materia de salud, ya que cada individuo debe asumir con urgencia un cambio radical en su comportamiento. Todos los habitantes, en todas las ciudades, deben desempeñar un papel, y la educación es esencial para esto. Es primordial entonces invertir en las iniciativas de aprendizaje a lo largo de toda la vida durante este periodo de crisis.

La ciudad del aprendizaje de la UNESCO de Shanghai (China) ha enseñado de este modo a sus ciudadanos, mediante diferentes canales, cómo y dónde comprar máscaras de protección y cómo recibir en casa los alimentos, y les ha proporcionado consejos sobre la manera de llevar a cabo otras tareas domésticas de cara a la epidemia. Se les pidió a los docentes que se comunicaran con los padres y los alumnos, y que colaboraran en enseñar a los ciudadanos cómo mantenerse en buena salud y cuidar a los demás. La ciudad del aprendizaje UNESCO de Kashan (Irán) inició programas televisivos para enseñar a los iraníes a prevenir la propagación del virus, comenzando por las prácticas idóneas de higiene en casa. Esta idea queda resumida con el lema “Cada casa es un centro de salud”.

El vínculo entre educación y salud demuestra la importancia de la intersectorialidad, que se encuentra en el centro del aprendizaje a lo largo de toda la vida, e indica que la sociedad civil y el sector privado tienen, junto a las municipalidades, un papel importante por desempeñar, para brindar oportunidades de aprendizaje a escala local. 

En la República de Corea, la ciudad del aprendizaje UNESCO de Osan moviliza a la sociedad civil para reforzar a las comunidades de cara al virus: una amplia red de voluntarios ha seguido las orientaciones oficiales para fabricar miles de máscaras de protección que han sido distribuidas a las personas vulnerables. En Italia, el proyecto Torino City Love, bajo la égida del Torino City Lab y desarrollado en colaboración con las empresas locales, estimula las soluciones creativas frente a las dificultades a las que han tenido que hacer frente la población y las empresas durante la crisis. Asimismo, presenta a toda la ciudad como un laboratorio gratuito experimental de soluciones innovadoras, poniendo a disposición locales, infraestructuras, redes y conocimientos prácticos para poner a prueba y generalizar las innovaciones.

El seguimiento de las consecuencias de la crisis en la educación a nivel local, la documentación de las respuestas políticas de las ciudades en materia de aprendizaje a lo largo de toda la vida, el intercambio de experiencias y prácticas idóneas, son solo algunas de las funciones que garantiza la red mundial de ciudades de aprendizaje de la UNESCO para reforzar la resiliencia. Los seminarios Web semanales en la red dedicados al COVID-19 proporcionan un espacio de información y de solidaridad. Ninguna ciudad posee todas las respuestas a los desafíos que debemos afrontar, pero podemos encontrarlas todos juntos sumando nuestras experiencias y conocimientos. Cuando el aprendizaje a lo largo de toda la vida fue adoptado como concepto fundamental del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) relativo a la educación, el objetivo que se persiguió no era solo la educación, sino también el desarrollo, ya que sus efectos se hacen sentir en los restantes ámbitos que abarcan los ODS. Hoy en día, de cara a la crisis del COVID-19, las ciudades aplican un método con dos componentes parecidos. En todo el mundo, los miembros de la Red demuestran que las ciudades del aprendizaje pueden convertirse en ciudades resilientes.  

Más información