Conmemoración de los 20 años de la destrucción de los dos Budas de Bamiyán, Afganistán

11/03/2021

La trágica destrucción de los Budas de Bamiyán en marzo de 2001, que se difundió por todo el mundo, hizo que se reconociera a nivel mundial la necesidad de proteger el patrimonio cultural en peligro.

Los nichos vacíos de los gigantescos Budas del Valle de Bamiyán, en Afganistán, son un recordatorio perpetuo de nuestro deber de proteger el patrimonio cultural, y de lo que las generaciones futuras pueden perder si no lo hacemos. En la actualidad, estos nichos están inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial como parte del sitio "Paisaje Cultural y vestigios arqueológicos del Valle de Bamiyán".

Aunque la destrucción del patrimonio y el saqueo de artefactos han tenido lugar desde la antigüedad, la destrucción de los dos Budas de Bamiyán representó un importante punto de inflexión para la comunidad internacional. Un deliberado acto de destrucción, motivado por una ideología extremista que pretendía destruir la cultura, la identidad y la historia, la pérdida de los Budas puso de manifiesto cómo la destrucción del patrimonio podía utilizarse como arma en contra de las poblaciones locales. Puso de manifiesto los estrechos vínculos existentes entre la salvaguardia del patrimonio y el bienestar de las personas y las comunidades. Nos recordó que defender la diversidad cultural no es un lujo, sino que es fundamental para construir sociedades más pacíficas.

Desde la destrucción de los Budas de Bamiyán, las autoridades afganas y la comunidad internacional, incluida la UNESCO, han trabajado incansablemente para salvaguardar el rico patrimonio cultural y natural de Afganistán, que atestigua milenios de intercambios entre diferentes culturas y pueblos. En 2003, el Paisaje Cultural y los vestigios arqueológicos del Valle de Bamiyán fueron inscritos simultáneamente en la Lista del Patrimonio Mundial y en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, en vista de la extrema fragilidad de los nichos, la falta de un marco de gestión y la preocupación por la seguridad y protección.

Desde entonces, gracias a una sólida y duradera cooperación internacional, se han invertido más de 27 millones de dólares en la conservación y estabilización del bien del Patrimonio Mundial de Bamiyán, la potenciación de las comunidades locales, la revitalización del patrimonio cultural inmaterial y la construcción de un Centro Cultural para Bamiyán dedicado a la creatividad, entre otras actividades. Los socios internacionales han seguido participando en este empeño mediante proyectos operativos, en particular seis fases sucesivas de un proyecto de estabilización de los nichos que corrían peligro de derrumbarse. Después de más de 15 años, se ha completado la consolidación del nicho oriental de Buda, mientras que se está trabajando urgentemente para salvaguardar el nicho occidental, gracias a la financiación de Japón. Esta cooperación se ha extendido también a otros siete lugares del valle de Bamiyán, entre los que se encuentran cuevas cubiertas de murales, notables expresiones de las influencias india y china a lo largo de las Rutas de la Seda, y la fortaleza de Shahr-e Gholghola, que marca el origen del asentamiento de Bamiyán. Estos esfuerzos cuentan con el apoyo financiero y técnico de Japón e Italia. La UNESCO también ha tenido el placer de asociarse con la Unión Europea, Alemania, la República de Corea, Suiza y otros países en su trabajo sobre Bamiyán.

Una conferencia internacional celebrada en 2017 destacó la necesidad de realizar más estudios sobre cualquier posible reconstrucción de los Budas. La UNESCO y Springer han publicado recientemente “The Future of the Bamiyan Buddha Statues: Heritage Reconstruction in Theory and Practice” (El futuro de las estatuas de Buda de Bamiyán: la reconstrucción patrimonial en la teoría y en la práctica), una colección de artículos científicos sobre esta cuestión extremadamente compleja. Cuando nos referimos a la reconstrucción del patrimonio, cada caso es único, y esta situación exige un enfoque con un profundo respeto por las comunidades locales. La UNESCO y sus socios han seguido trabajando en este tema, especialmente a través de la "Conferencia Internacional sobre Reconstrucción: Los desafíos de la recuperación del patrimonio mundial", celebrada en Varsovia en mayo de 2018, que dio lugar a la Recomendación de Varsovia sobre la recuperación y reconstrucción del patrimonio cultural.

Trágicamente, desde Bamiyán, hemos presenciado una nueva destrucción intencionada del patrimonio cultural en Siria, Irak, Libia, Malí y otros lugares. Sin embargo, la comunidad internacional no ha permanecido en silencio ante estos actos de violencia. Tras lo ocurrido en Bamiyán, los Estados miembros de la UNESCO adoptaron el 17 de octubre de 2003 la Declaración de la UNESCO relativa a la destrucción intencional del patrimonio cultural. Tras la destrucción de sitios del patrimonio cultural en Tombuctú en 2012, la comunidad internacional reconoció la destrucción intencional del patrimonio cultural como un crimen de guerra. En 2016, la Corte Penal Internacional declaró a un acusado culpable de crímenes de guerra por dirigir la destrucción de mausoleos en Tombuctú en 2012, la primera sentencia de este tipo dictada por el tribunal. En los últimos años, la UNESCO, incluso a través de su Fondo de Emergencia del Patrimonio, ha apoyado los esfuerzos de reconstrucción y de preparación y respuesta ante emergencias en más de 60 países.

Al cumplirse 20 años de la destrucción de Bamiyán, en la UNESCO reiteramos nuestro apoyo al pueblo afgano y reforzamos nuestro compromiso de permanecer junto a los pueblos de todo el mundo para salvaguardar el patrimonio cultural como la encarnación de nuestra humanidad común.

Ernesto Ottone R.
Subdirector General de Cultura de la UNESCO