Compromisos sólidos en materia de educación durante la cumbre de las Naciones Unidas sobre el clima en Madrid

16/12/2019

La educación es esencial para comprender los retos que engendra el cambio climático y para tomar las medidas en consecuencia. Durante la cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático COP 25 que tuvo lugar en Madrid (España) este año, entre los días 2 y 13 de diciembre de 2019, la UNESCO y sus asociados organizaron un conjunto de eventos paralelos para aumentar el nivel de las ambiciones en materia de educación sobre el cambio climático y estimular a los países a asumir compromisos sólidos en favor de la educación en sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) contempladas en el Acuerdo de París.

Lo más destacado de estas actividades fue un evento de alto nivel sobre “la Acción para el empoderamiento climático”, organizado conjuntamente por el Secretariado de la CCNUCC y la presidencia de la COP, durante el que los ministros de Educación y el Medioambiente, los líderes juveniles y los agentes de la sociedad civil presentaron sus compromisos y llamamientos a elevar el nivel de las ambiciones.

En la apertura de este evento, el Sr. Miguel Clüsener-Godt, director de la División de Ciencias Ecológicas y Ciencias de la Tierra de la UNESCO, recordó que “el cambio climático exige una acción a diferentes niveles: una acción política, transformaciones económicas e invenciones tecnológicas. Pero, sobre todo, tal y como los jóvenes nos lo recuerdan constantemente en todas las partes del mundo, los cambios climáticos exigen una transformación total de nuestros modos de vida colectivos de pensamiento y acción. La educación es esencial para lograr un cambio importante y ayudar a todos – responsables políticos, jefes de empresas, ciudadanos comunes – a aprender a pensar y actuar de manera diferente.

Martin Frick, director principal de la coordinación de políticas y programas del Secretariado de la CCNUCC (UN Climate Change) subrayó la importancia de integrar la educación en las políticas de lucha contra el cambio climático, en particular en las contribuciones determinadas a nivel nacional que se están estudiando para 2020, y de impulsar la educación sobre el cambio climático en un sentido más amplio, “y no solo para los jóvenes”: los jóvenes de todo el mundo están realmente “invirtiendo la pirámide de la educación, y son ellos quienes educan a sus padres y abuelos”, afirmó.

En su declaración de apertura, Jonh Kerry, “Visiting Distinguished Statesman” en la Fundación Carnegie para la Paz Internacional y ex Secretario de Estado de Estados Unidos, declaró que “ningún país del mundo ha logrado” reducir sus emisiones de carbono e incidir en los cambios climáticos. “Está claro que la educación es esencial: los niños aquí presentes no deberían decirnos a nosotros, los adultos, lo que tenemos que hacer. Es algo vergonzoso para nosotros, los adultos”, afirmó. “La acción en favor al empoderamiento climático es esencial para poder ganar la guerra contra el cambio climático. Creo que podemos ganar.”

El papel esencial que desempeña la educación sobre el cambio climático

Lorenzo Fioramonti, ministro italiano de Educación, de la Universidad y la Investigación reafirmó la urgencia de la aplicación de la educación sobre el cambio climático y asumió un compromiso muy sólido con respecto a Italia: a partir de septiembre de 2020, Italia será el primer país del mundo en que las clases sobre el cambio climático serán obligatorias en las escuelas. “El desarrollo sostenible constituirá la base de todo lo que los niños aprenderán en las escuelas”, declaró. E hizo un llamamiento a un cambio muy grande y radical, prometiendo que Italia desempeñará un papel de primer orden en esto. “Debemos hacer que no se considere a la educación como un instrumento secundario”. 

Mary Goretti Kitutu, ministro del Agua y el Medioambiente de Uganda, evocó los esfuerzos desplegados por su país con miras a estimular los cambios de actitudes y comportamientos, mediante la incorporación de las cuestiones relativas al cambio climático en los planes pedagógicos de la educación primaria en Uganda, la creación de materiales pedagógicos, la asignación de subvenciones en favor de la acción climática, y de otros medios. Asimismo, destacó la necesidad de movilizar fondos para apoyar la aplicación del programa educativo. 

“Necesitamos un cambio total de paradigma y la educación debería dar inicio a este cambio. Ha llegado el momento de actuar, y la acción debe comenzar en las escuelas”, declaró María Isabel Celaá Diéguez, ministra española de Educación y Formación Profesional, al prometer que de aquí a 2025 todos los estudiantes españoles habrán adquirido los conocimientos teóricos y prácticos en materia de desarrollo sostenible.

Cuatro jóvenes provenientes de Zimbabwe, Samoa y Chile recordaron a los gobiernos la necesidad de actuar con urgencia. Julieta Martínez, de Chile, hizo un llamamiento a las personas presentes a “demostrar que nuestras acciones se armonizan con nuestros discursos. La crisis medioambiental es también una crisis social. ¡Debemos convertirnos en la acción!”. La estrella de cine china Zheng Shuang que milita en nombre de Youth Voices for Climate Action y de Youth4Climate, propuso ayudar a transmitir el mensaje sobre la educación y a trabajar con los jóvenes de todos los países: “Ha llegado la hora de actuar”. Hubo otros compromisos sólidos por parte de los alcaldes de las ciudades y de docentes, mediante Educación Internacional, la confederación mundial de los sindicatos de docentes.

Ayudar a que los países tomen medidas

La UNESCO se comprometió a seguir apoyando a los países en la aplicación de los artículos en materia de educación presentes en los acuerdos internacionales sobre el cambio climático, y a ayudarlos a integrar la educación en sus contribuciones determinadas a nivel nacional, así como a generalizar el enfoque holístico sobre la acción climática, puesto a prueba ya en 260 escuelas de la Red de Escuelas Asociadas de la UNESCO (RedPEA) de 25 países durante los dos últimos años.

Otros eventos de la UNESCO durante la COP vinculados con la educación fueron una mesa redonda organizada por la Alianza de las Naciones Unidas para la Educación, la Formación y la Sensibilización sobre el cambio climático de la cual la UNESCO es miembro. La Organización presentó las prácticas idóneas que existen en el mundo entero en materia de educación climática y abordó las necesidades, desafíos y posibilidades existentes para intensificar la acción e invertir en la educación, la formación y el desarrollo de las competencias en materia de cambio climático. La UNESCO participó en un conjunto de eventos educativos a lo largo de toda la conferencia. En un puesto dedicado a estas cuestiones, los delegados de la COP pudieron encontrarse con especialistas de educación de la UNESCO y obtener las informaciones y los documentos que abordan la educación sobre el cambio climático. 

La conferencia sobre el clima constituyó también una oportunidad para que la UNESCO publicara un nuevo estudio sobre los logros de los países en el ámbito de la educación sobre el cambio climático. Un estudio que demuestra que todavía existen grandes diferencias entre los compromisos de los gobiernos y su aplicación.

La UNESCO trabaja en favor de la educación sobre el cambio climático en el marco de su programa de Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS): la EDS proporciona a las personas, las comunidades y al mundo entero la comprensión, las competencias y las actitudes necesarias para que se comprometan a configurar las sociedades ecológicas, con bajos niveles de emisión y resilientes al clima. La educación, así como la formación, la sensibilización del público, la participación de este, su acceso a la información y la cooperación internacional en materia de cambio climático, se encuentran específicamente mencionadas en el artículo 6 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre los cambios climáticos y en el artículo 12 del Acuerdo de París. A los dos artículos se les conoce comúnmente como “Acción para el empoderamiento climático”. La UNESCO colabora con 12 agencias de las Naciones Unidas para ayudar a los países a aplicar estos artículos.