¿Cómo el sector de la educación debe hacer frente al consumo de alcohol, tabaco y drogas?

28 junio 2018

Tal vez usted haya observado que el consumo de sustancias psicoactivas comienza a menudo durante la adolescencia, siendo el alcohol, el tabaco y el cannabis las sustancias que con mayor frecuencia consumen los niños y adolescentes. ¿Sabe por qué algunos niños y jóvenes consumen sustancias psicoactivas? ¿Qué consecuencia tienen éstas para su salud, sus rendimientos escolares y sus vidas futuras? Por otra parte, ¿cómo el sector educativo debe y puede hacer frente al consumo de alcohol, tabaco y drogas?

Para dar respuesta a estas cuestiones, le recordamos que existe una publicación titulada “Buenas políticas y prácticas en educación para la salud: Respuestas del sector de la educación frente al consumo de alcohol, tabaco y drogas”. Se elaboró y publicó en marzo de 2017, al final de un proceso de consulta internacional dirigido por la UNESCO en colaboración con la Oficina de las Naciones Unidas contre la Droga y el Delito (UNODC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), miembros del Grupo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles. La publicación se encuentra ahora en francés, español y chino.

¿En qué situación se encuentra el consumo de sustancias psicoactivas entre los estudiantes?

Globalmente, un promedio de un joven de 13 a 15 años de edad consumió alcohol en los 12 últimos meses – dos veces más que tabaco. El tabaco suele ser la primera sustancia consumida por los adolescentes, y uno de cada cuatro estudiantes de 13-15 años que ha fumado cigarrillos alguna vez lo ha hecho antes de los diez años. Los datos sobre el consumo actual de cannabis están disponibles en menos países, pero sigue siendo menos común que el consumo de alcohol y tabaco en general. La prevalencia del consumo de “éxtasis” entre los jóvenes es inferior al 1% en casi todos los países.

Se observa un aumento del consumo de estimulantes de tipo anfetamínico y de nuevas sustancias psicoactivas, aún cuando su prevalencia permanece relativamente baja. Las nuevas sustancias psicoactivas, consumidas en estado puro o preparadas, no reguladas por los convenios de las Naciones Unidas, circulan en el mercado bajo el nombre de ‘‘drogas de diseño’’, ‘‘euforizantes legales’’, ‘‘hierbas euforizantes’’, ‘‘sales de baño’’, ‘‘productos químicos de investigación’’ o ‘‘reactivos de laboratorio’’. Estas constituyen un peligro en particular porque algunos jóvenes las consideran menos nocivas que otras drogas porque están o han estado autorizadas. También son accesibles y se presentan en envases con una marca. Además de esto, en ciertos países, del 70 al 90% de las personas que se inyectan drogas comienzan a hacerlo antes de los 25 años de edad.

¿Por qué algunos jóvenes consumen sustancias psicoactivas y otros no?

No existe una razón única que explique por qué algunos niños y jóvenes son más propensos que otros a comenzar a consumir sustancias psicoactivas – lo que podemos hacer es observar el conjunto de factores que pueden influir en el comportamiento de las personas. Los factores de riesgo a los que se expone un joven, o al contrario, los que le protegen del consumo de sustancias psicoactivas son, en gran medida, los mismos que le exponen a otros comportamientos problemáticos (tales como la violencia, la actividad delictiva, los comportamientos sexuales de alto riesgo y el fracaso escolar). El nivel global de riesgo o de protección en la vida de un menor de edad es un producto de la interrelación entre sus características personales y sus experiencias en las distintas esferas vitales. Por ejemplo, el desapego entre el niño y sus padres durante la infancia puede contribuir a la aparición de problemas tempranos de conducta, lo que a su vez afecta el rendimiento académico y la relación con sus compañeros. Por otro lado, la programación de prevención temprana en la escuela con base científica puede mejorar su capacidad para interactuar con los profesores y los compañeros, evitar más problemas de conducta y mejorar las relaciones con los padres.

¿Por qué el sector de la educación debe hacer frente al consumo de sustancias psicoactivas entre los niños y los jóvenes?

El consumo de alcohol, tabaco y drogas comienza a menudo en la adolescencia. Este consumo está asociado a un conjunto de efectos nefastos para la salud mental y psíquica de los jóvenes, y su bienestar a corto o largo plazo. Vinculado a un conjunto de consecuencias negativos en el ámbito educativo, tales como la falta de motivación en la escuela, el fracaso escolar o el abandono de los estudios, tiene un impacto en los esfuerzos que lleva a cabo el sector de la educación para garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa para todos, así como en la consecución de la Agenda mundial 2030 para el desarrollo sostenible. El sector de la educación tiene, por consiguiente, la responsabilidad fundamental de proteger a los niños y a los jóvenes del consumo de sustancias psicoactivas.

Por su parte, las escuelas deben desempeñar un papel clave al velar por que los niños y adquieran los conocimientos, capacidades y comportamientos necesarios para decidir no consumir sustancias psicoactivas, y por que dispongan de las oportunidades y los medios necesarios para hacerlo. Por ejemplo:

  • En el ámbito escolar, los estudiantes pueden ser sensibilizados antes de que comiencen a consumir sustancias psicoactivas y durante la etapa crítica de la adolescencia.
  • Las escuelas pueden establecer y aplicar políticas con miras a crear un entorno que proteja a los jóvenes del peligro que acarrean tanto las sustancias psicoactivas como su consumo, y que estimule una visión amplia de un modo de vida sano.
  • Las escuelas pueden impartir cursos secuenciales y continuos de pedagogía preventiva en materia de consumo de sustancias pisoactivas para que los educandos adquieran los conocimientos, las capacidades y los comportamientos necesarios para ser capaces de rechazar estas sustancias.
  • Las escuelas pueden brindar o proponer a los alumnos otras alternativas al consumo de sustancias psicoactivas para satisfacer sus necesidades de expresión, de desarrollo social, distracción y toma de riesgos, etc.
  • Los docentes y los restantes miembros del personal escolar pueden servir de ejemplo como adultos positivos y también como tutores.
  • Gracias a los planes de estudio establecidos por los homólogos, las escuelas pueden desarrollar su potencial para ejercer una influencia positiva entre homólogos.
  • Mediante los alumnos, las escuelas pueden sensibilizar a los padres sobre las cuestiones vinculadas con las sustancias psicoactivas y apoyarlos en los esfuerzos que realizan para mantener a sus hijos apartados de estas sustancias.
  • Las escuelas brindan a la comunidad los medios para difundir las informaciones y las estrategias de prevención y para dirigir actividades de promoción en favor de las políticas y los servicios con el objetivo de reducir el consumo de las sustancias psicoactivas.
  • El personal escolar puede aprender a detectar los signos de un consumo eventual de sustancias psicoactivas e intervenir rápidamente para ayudar a los alumnos a recibir tratamiento y asistencia.
  • Las escuelas ofrecen los medios eficaces y eficientes para llegar a la mayor cantidad posible de personas, fundamentalmente al personal escolar, a las familias y a los miembros de la comunidad, así como a los educandos.

¿Cuáles son los principios clave de la respuesta del sector de la educación al consumo de sustancias psicoactivas?

Los ejemplos de buenas prácticas de diferentes países que fueron compartidos durante la manifestación paralela pusieron de relieve algunos principios clave para una educación eficaz en materia de prevención del consumo de sustancias psicoactivas, que han sido ampliamente presentados en la publicación conjunta UNESCO-UNODC-OMS.

  • Basar todas las respuestas en pruebas científicas
  • Fijar objetivos relevantes para la prevalencia y los patrones de consumo de sustancias en un contexto determinado
  • Empezar pronto y abarcar todos los grupos de edad
  • Centrarse en el reforzamiento de las capacidades emocionales y sociales de los niños y adolescentes
  • Reforzar su participación mediante métodos interactivos de enseñanza

¿Cuáles son las contribuciones de la publicación conjunta?

El cuadernillo es el resultado de un proceso internacional de consultas que propició numerosos análisis documentados y una reunión internacional de expertos. Dentro del marco establecido por las Normas Internacionales sobre la Prevención del Uso de Drogas y el informe Salud para los adolescentes del mundo, esta publicación conjunta:

  • Ofrece el contexto y la justificación para la mejora de las respuestas del sector de la educación frente al consumo de sustancias psicoactivas;
  • Presenta políticas y prácticas prometedoras con base científica, e incluye ejemplos prácticos de diversas regiones que han resultado efectivos a la luz de las investigaciones científicas;
  • Subraya cuestiones a considerar a la hora de mantener y ampliar planteamientos y programas efectivos relacionados con las respuestas del sector de la educación frente al consumo de sustancias psicoactivas.

Descargar la publicación Buenas políticas y prácticas en educación para la salud. Cuadernillo 10. Respuestas del sector de la educación frente al consumo de alcohol, tabaco y drogas en inglés, francés, español y chino

Para obtener más información acerca de la labor de la UNESCO en materia de Educación para la salud y el bienestar