Codificación con repercusiones: formación en tecnología de mujeres talentosas de América Latina

21 marzo 2018

“Queremos formar a mujeres jóvenes para que se conviertan en programadoras informáticas talentosas y cualificadas a escala mundial.”

Conozca a Mariana Costa Checa, una joven empresaria social de Perú, presidenta y cofundadora de Laboratoria, una empresa que, desde 2014, forma a mujeres jóvenes para que adquieran capacidades en codificación y programación informática en América Latina. Mariana participará en la Semana del aprendizaje móvil, evento emblemático de la UNESCO sobre las TIC en educación que tendrá lugar del 26 al 30 de marzo de 2018, en París.

¿Qué la motivó a dar inicio a Laboratoria?

Se nos ocurrió crear Laboratoria cuando regresé a Lima después de haber vivido en el extranjero durante muchos años. Antes de comenzar esta aventura mis dos cofundadoras y yo habíamos creado una agencia de desarrollo web. Gracias a esta experiencia nos dimos cuenta de que había mucha demanda de programadores informáticos y una gran carencia de talentos en este ámbito. También constatamos que existían pocas mujeres en este sector y por ello existía una enorme brecha en materia de género. Incluso en nuestro propio equipo teníamos 10 programadores y todos eran hombres. Quedamos desconcertadas por esta desigualdad en un ámbito que brinda tantas oportunidades de empleo. A diferencia de otros sectores, la esfera de desarrollo de programas es bastante flexible en término de cualificaciones requeridas. Muchas personas capacitadas que trabajan en el desarrollo de la web no tienen necesariamente un título de ciencias informáticas de una escuela prestigiosa. Algunos ni siquiera tienen un título. Se trata de uno de los ámbitos en que no se necesita un título para encontrar un buen trabajo. Teniendo en cuenta estos aspectos tuvimos la oportunidad de crear una empresa social para formar a mujeres jóvenes en este tipo de competencias y, en particular, a aquellas mujeres que no tuvieron acceso a la educación superior por razones financieras.


© Laboratoria

¿Cómo ocurrió todo?

Creamos Laboratoria como un proyecto piloto y deseamos mantenerlo simple y centrado en sus objetivos. Elaboramos un plan de estudio, obtuvimos un préstamo y nos asociamos a dos organizaciones sin ánimo de lucro en dos barrios diferentes de la ciudad para escoger a un grupo de estudiantes con miras a iniciar el programa. Nuestro objetivo era hacer efectiva nuestra idea y probar que realmente éramos capaces de enseñar competencias en materia de codificación a mujeres que nunca habían tenido contacto con la tecnología, así como ayudarlas a construir un futuro mejor. Aprendimos mucho una vez finalizada la primera etapa experimental. Muchas estudiantes han obtenido muy buenos resultados. Contratamos a algunas de ellas en nuestra agencia y colocamos a otras en otras empresas. También nos dimos cuenta de que las agencias de contratación estaban muy interesadas y asombradas por los talentos y comenzaron a unírsenos. Después de la etapa experimental decidimos perfeccionar el proyecto y, en 2015, lo transformamos en un programa de formación intensiva de seis meses con unas mil horas de formación para reforzar no sólo las competencias técnicas de nuestras estudiantes, sino también las competencias personales necesarias en el mundo laboral. Fue necesario un largo proceso de ajuste y perfeccionamiento de nuestro programa para preparar mejor a nuestras estudiantes y hacer de ellas creadoras de programas informáticos competitivas a escala mundial. También trabajamos con agencias de contratación para garantizar la transición gradual después de culminar la formación. Los ingresos medios de nuestras graduadas se triplicaron. Comenzamos en Lima y ya nos hemos instalado en Santiago (Chile), en Ciudad México, en Guadalajara (México) y ahora en Sao Paulo (Brasil). Hemos logrado demostrar que nuestro modelo era sólido en términos de incidencia social y que podía ser reproducido con miras a cambiar la vida de las mujeres jóvenes en toda América Latina. Hasta la fecha, se han graduado más de 580 estudiantes en Laboratoria y han sido contratadas por más de 200 empresas del sector industrial.


© Laboratoria

¿Cuál es la fórmula del éxito para una empresa social?

¡Han sido necesarios muchos años de dura labor! Y aún queda mucho por hacer. Lo más importante para nosotras era hacer hincapié en el aprendizaje. Aprender tanto como fuera posible, siguiendo una metodología para mejorar continuamente nuestro trabajo. Estamos muy comprometidos con la recopilación de datos para dar seguimiento a los resultados del programa y seguir perfeccionándolo. Es ésto lo que nos ha permitido dar seguimiento y mejorar nuestra labor en tan poco tiempo: hemos erigido una cultura del aprendizaje y tratado de atraer a las personas que comparten el mismo estado de ánimo para que trabajen en nuestra empresa. Asimismo, nos empeñamos en llevar a cabo nuestra labor con excelencia, al formar a los mejores promotores juveniles competitivos en el mercado laboral a escala mundial.

 

¿Cómo cubrir la brecha digital y las desigualdades entre hombres y mujeres?

La brecha digital y las desigualdades entre hombres y mujeres son dos cuestiones de gran importancia. Mientras más se transforma la economía y se convierte en más automatizada, somos testigos de la desaparición de numerosos empleos de poca cualificación. Se trata generalmente de empleos en los que las mujeres se encuentran ampliamente representadas. Por el contrario, en las profesiones de alta cualificación, en particular en las que están vinculadas con las tecnologías donde existe una mayor cantidad de posibilidades de empleos, las mujeres se encuentran insuficientemente representadas. Si no actuamos con rapidez para cambiar esta proporción las mujeres se quedarán fuera. Las empresas del sector privado deben saber que la diversidad es un valor añadido, no porque debamos seleccionar una casilla, sino porque sus productos serán mejores si disponen de personas con orígenes y experiencias diversas. Al final, todo ello resultará beneficioso. La responsabilidad, en particular de los establecimientos educativos, es un factor clave. Estos deben proporcionar las competencias adecuadas que resultan necesarias y pertinentes para triunfar en las economías de hoy y del futuro. Es vital analizar las perspectivas de empleo ya que un título solo no sirve de nada. En lo que respecta a los gobiernos, estos deben brindar los medios al sector privado y a la sociedad civil al tomar las medidas adecuadas para apoyar las iniciativas que abordan estas cuestiones e incitan a las empresas a diversificarse con miras a sacar mayor provecho de las tecnologías.


© Laboratoria

¿Qué consejo daría usted a las mujeres jóvenes – y a los jóvenes en general – en las economías altamente conectadas de hoy?

Vivimos una era de oportunidades sin precedentes debido a Internet, la conectividad y las grandes posibilidades de acceso a la información. La capacidad básica más importante es saber aprender por sí mismo, sentir curiosidad por descubrir todo lo nuevo y hacerse cargo de su propio proceso de aprendizaje. En Laboratoria también enseñamos esto a nuestras estudiantes. Cuestionamos la educación en varios aspectos ya que el futuro del empleo todavía está en preparación. Hay que sacar provecho de las oportunidades que brinda el acceso a la información para que podamos definir nuestro propio camino.