Oped

Ciencia y sociedad: una alianza que debemos forjar

25/09/2020
Montevideo, Uruguay
11 - Sustainable Cities and Communities
17 - Partnerships for the Goals

Si algo positivo ha dejado la cruel pandemia de la COVID-19 fue la oportunidad de unir a estos dos actores. Que la ciencia pueda demostrarle al público qué es lo que hace, cómo lo hace y de qué manera colabora con el bien común de las comunidades. Es imprescindible que también las personas reconozcan como propio su derecho a la ciencia. Que se empoderen de la ciencia. Igual que lo hacen con la salud, la educación o la vivienda

A lo largo de la historia, la ciencia ha demostrado ser, una y otra vez, un motor transformador, impulsor del progreso y fiel aliado de la evolución de la humanidad. Tales cualidades, tan honestas pero, al mismo tiempo, grandilocuentes, han generado, tal vez sin buscarlo, una distancia que alejó al grueso de la gente de nuestra actividad. La población de a pie, aquellos que si bien interactúan diariamente con conquistas científicas, no visualizan en ellas el cercano rol que ha tenido esta disciplina en sus vidas, la mayoría de las veces la observa como una quimera inaccesible.

Si algo positivo ha dejado la cruel pandemia de la COVID-19 fue la oportunidad de unir a estos dos actores. En definitiva, que la ciencia pueda demostrarle al público qué es lo que hace, cómo lo hace y de qué manera colabora con el bien común de las comunidades. Pero esta ecuación no se resuelve si solo una de las partes -la ciencia- hace el esfuerzo por arrimarse a la otra -la gente-. Es imprescindible que, en este caso, también las personas reconozcan como propio su derecho a la ciencia. Que se empoderen de la ciencia. Igual que lo hacen con la salud, la educación o la vivienda.

¿Cómo conseguir, entonces, que la población abrace este derecho que, hasta ahora, probablemente no reconocía como tal? Ese es el desafío central que trae la nueva normalidad. Es una obligación moral que debemos asumir todos los científicos del mundo. Es nuestra tan esperada oportunidad. ¿Cómo le explicamos a la gente que la ciencia es suya y que ellos son la clave de todo proceso científico?

Con este enorme desafío entre manos, UNESCO ha dado el primer paso. Los países miembros en la Conferencia General nos encomendaron la redacción de una Recomendación sobre Ciencia Abierta, en un proceso que dura dos años, para lo que hemos lanzado una encuesta online durante el primer semestre del año. Posteriormente convocamos la primera Consulta Regional de Ciencia Abierta, el 23 de septiembre de 2020. Con la participación de más de 50 expertos y referentes regionales, la Consulta, que fue transmitida en vivo por YouTube con una audiencia que superó las 2000 personas, se articuló en torno a tres ejes: Acceso Abierto, Datos Abiertos y Ciencia Ciudadana. Los ricos aportes y comentarios allí realizados, reflejo de la larga tradición de la región en la materia, alimentarán el primer borrador de la propuesta.

Se espera que en el proceso de redacción de la Recomendación, podamos definir colectivamente los valores y principios compartidos de la ciencia abierta, se establezcan medidas concretas sobre el acceso y los datos abiertos, con propuestas para acercar a los ciudadanos y con compromisos que faciliten la producción y divulgación de los conocimientos científicos en todo el mundo.

Tenemos todo por delante, solo falta consolidar nuestros esfuerzos para que aquella ecuación arroje un resultado positivo.

 

Lidia Brito

Directora de la Oficina Regional de Ciencias
de la UNESCO para América Latina y el Caribe -
UNESCO  Montevideo