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Centros Culturales de Honduras debaten sobre el impacto en cultura de la crisis por COVID-19

05/05/2020

La pandemia COVID-19 ha afectado toda la cadena de valor creativo: la creación, producción, distribución y el acceso a la cultura se han debilitado considerablemente, así como la condición profesional, social y económica de los artistas y profesionales de la cultura. Las pequeñas y medianas empresas, que a menudo carecen de los recursos necesarios para responder a una emergencia de esta magnitud, son especialmente vulnerables. Los trabajadores independientes, los trabajadores a tiempo parcial y los trabajadores de espectáculos, que constituyen un gran segmento de la fuerza de trabajo del sector, tienen un acceso limitado o nulo a los mecanismos convencionales de protección social.

En Honduras, el sector está totalmente paralizado como consecuencia de las medidas tomadas por el gobierno para la contención de los contagios: todos los centros culturales, incluyendo museos, casas de la cultura, parques arqueológicos, teatros y cines se encuentran cerrados hasta nuevo aviso y todas las actividades culturales y artísticas también han sido suspendidas.

El 1º de mayo de 2020, más de cien representantes de la sociedad civil del sector cultural de Honduras participaron en una convocatoria nacional organizada por el Comité de Centros Culturales (CCC) de Honduras, en el marco de la emergencia de COVID-19 y de la campaña ResiliArt lanzada por la UNESCO a mediados de abril, para fomentar el dialogo de la sociedad civil. Este mecanismo tiene por objeto reunir a todos los principales centros culturales del distrito central del país para la comunicación e intercambio sobre la situación actual y el impacto de COVID-19 en las instituciones y actividades culturales. Caroline Munier, Especialista de programa para Cultura, participó en representación de la Oficina de la UNESCO Multipaís para Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Uno de los principales desafíos del sector cultural de Honduras es la escasez de datos sobre el propio sector. Una encuesta realizada recientemente por el CCC revela que algunas las principales preocupaciones del sector son fortalecer la organización de los gremios, la protección de sus derechos laborales a través de marcos normativos, y la digitalización como medio para ofrecer contenidos en línea y para acceder a mercados digitales. La crisis sanitaria en Honduras también ha sido una oportunidad para explorar la digitalización de los contenidos culturales, como un medio para continuar con sus actividades y para llegar al púbico a pesar del confinamiento. No obstante, esto también ha puesto en evidencia que la brecha digital existente en el sector y en el conjunto de la sociedad constituye un reto que debe ser abordado.

Las organizaciones representadas en el CCC abogan por el reconocimiento del derecho humano al a cultura, para garantizar la protección del patrimonio cultural tangible e intangible y para el respaldo del sector cultural. Asimismo, consideran que la protección de la cultura es una de las bases del diálogo, el respeto mutuo y la paz; coinciden en que la cultura debe ser vista como uno de los principales agentes de cambio social de cara al futuro y un eje transversal en la formulación de política pública.

La Oficina de la UNESCO en San José quiso aprovechar la oportunidad de esta conferencia virtual para hacer el lanzamiento en Honduras de los debates de ResiliArt. Se trata de un movimiento mundial con una serie de debates virtuales con profesionales clave de la industria y artistas, para crear conciencia sobre el impacto de las actuales medidas de confinamiento en el sector de la cultura. Su objetivo es apoyar a los Estados Miembros en la elaboración de políticas y mecanismos financieros que puedan ayudar a las personas y comunidades creativas a superar la crisis actual. Juntos, a través de los debates virtuales y las iniciativas de los medios de comunicación social, la UNESCO trata de crear un movimiento que lidere el debate mundial de alto nivel sobre el estado de la creatividad y que, al mismo tiempo, capte las experiencias individuales de los artistas y sus voces de resistencia.