Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres

Bonita, una joven promotora del cambio, sirve de inspiración a las niñas y mujeres de Nepal gracias a la educación

24 enero 2019

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© UNESCO/Nirjana Sharma

Bonita es una joven promotora del cambio en Nepal. Participó en el proyecto “Female Champions Fellowship”, una plataforma de aprendizaje intensivo destinada a las mujeres jóvenes que se beneficia del apoyo del Fondo Malala de la UNESCO para el derecho de las niñas a recibir educación. Como integrante de las “campeonas”, Bonita ha contribuido al empoderamiento de las niñas y mujeres en Nepal gracias a su proyecto de educación sobre nutrición. Para ella, la educación de las niñas es una prioridad y por ello trabaja con su comunidad para que todas las niñas de su país tengan la oportunidad de aprender.

En Nepal, todas las niñas no tienen la oportunidad de asistir a la escuela. ¿En qué medida crees que la educación puede transformar las vidas? ¿Cómo transformó la tuya?

Creo que la educación influye en toda la vida de una niña.

Una niña que tiene acceso a una educación de calidad se convertirá en una adolescente segura y consciente de sí misma y de su entorno. Cuando llegue a la edad adulta, podrá tomar las decisiones correctas e independientes sobre su salud, su carrera y su familia (por ejemplo, sobre el matrimonio y la reproducción). Como será una madre que ha recibido educación podrá abrirle el camino a la próxima generación de niñas que, de este modo, podrán tener un futuro mejor.

Me siento privilegiada por haber tenido la oportunidad de recibir una buena educación, sin ningún tipo de discriminación. Es lo que permitió que me convirtiera en una joven promotora del cambio en mi comunidad. La educación me proporcionó los medios para ofrecer a los demás la posibilidad de actuar.

Gracias al Fondo Malala de la UNESCO para el derecho de las niñas a recibir educación, le proporcionas a las niñas y mujeres de Nepal los medios para que accedan a una educación centrada en la alimentación y la salud. ¿Cómo ha repercutido tu proyecto en los jóvenes y en sus comunidades?

Mi equipo y yo misma hemos llegado a centenares de niñas y niños, de mujeres y hombres de Nepal, mediante mi proyecto “Action for Nutrition”. Nuestros programas no solo han mejorado sus conocimientos en materia de salud y alimentación, sino que también han servido para dar rienda suelta a la creatividad, la seguridad en sí mismos y al sentido de responsabilidad de estos.

Manamaya Gurung, una alumna de la escuela Shree Indreshwori, en el distrito de Sindhupalchok, no se sentía cómoda para hablar de la menstruación. Después de participar en nuestro programa educativo, se siente capaz y segura de explicar la higiene menstrual a los visitantes durante la manifestación Swasthya Mela (exposición sobre la salud).

Es realmente gratificante ver que jóvenes como Manamaya se convierten en portavoces de su propia comunidad, al velar por las prácticas en el seno de sus propias familias, grupos de compañeros y miembros de la comunidad en las cuestiones relativas a la salud, la alimentación y la higiene. De la misma manera, después de participar en nuestros programas, los docentes, los padres y las mujeres que trabajan como voluntarios del sector sanitario en la comunidad han adoptado una actitud más responsable ante los problemas vinculados con la desnutrición, el consumo de “la comida chatarra” y la mala higiene.

 

A menudo se habla de la importancia de los modelos femeninos para las niñas y su educación. ¿Como “campeona”, quien te inspiró a convertirte en lo que eres hoy?

Mi madre acababa apenas de finalizar sus estudios secundarios cuando se casó con mi padre. En aquel tiempo, lo que la sociedad esperaba de las mujeres era que abandonaran sus estudios para ocuparse de su familia. Mi madre no renunció a su sueño de obtener un diploma de estudios superiores. Alcanzó su objetivo a pesar de las críticas, los obstáculos y las dificultades.

Desde mi más tierna edad, pude apreciar la perseverancia de mi madre y el apoyo de mi padre. El hecho de haber crecido en este entorno permitió que me convirtiera en la “campeona” que soy hoy. Mi madre me enseñó la determinación y la importancia de la educación. Estoy convencida de que necesitamos modelos como estos en nuestros hogares, escuelas y comunidades para inspirarnos desde nuestra más tierna edad.

¿Cuáles son tus planes futuros como “campeona”?

Gracias a mi proyecto, he dado pequeños pasos para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantizar una educación de calidad para todos, pues queda aún mucho por hacer. También fundé Social Changemakers and Innovators (SOCHAI) con el objetivo de mejorar la salud nutritiva de las mujeres y niñas jóvenes de Nepal y empoderar a las mujeres marginadas proporcionándoles oportunidades económicas.

En los próximos días, planeo extender nuestros programas a todo Nepal gracias al apoyo y la colaboración multisectorial, así como a nivel de las políticas en el terreno. Al integrar la salud, la alimentación, las cuestiones sobre el género, la iniciativa empresarial, la innovación, la tecnología y las infraestructuras en el sector educativo, tengo como objetivo, en el futuro, empoderar a millones de niñas y mujeres.

¿Qué consejos darías a las niñas y a las mujeres de todo el mundo?

La educación es la clave para superar los obstáculos y alcanzar nuestro potencial pleno en la vida. Es, esencialmente, la clave del cambio positivo que esperamos todos en el mundo. Como afirmó Malala, “un niño, un docente, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”. Entonces, cojamos nuestros libros y lápices.