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Apoyar a los docentes en los esfuerzos que se llevan a cabo para regresar a la escuela después de los cierres vinculados con el COVID-19: conjunto de herramientas destinado a los responsables educativos

19/06/2020

La UNESCO, el Equipo Especial Internacional sobre Docentes y la Organización Internacional del Trabajo han publicado un conjunto de herramientas para ayudar a los responsables escolares a acompañar y a proteger a los docentes y al personal de apoyo de la educación durante la reapertura de las escuelas. Este conjunto de herramientas completa el Marco para la reapertura de las escuelas y el documento de orientación dirigido a los encargados de formular políticas publicados por el Equipo Especial el mes pasado, y plasma las siete dimensiones que el documento de orientación ha identificado mediante un conjunto de preguntas y de consejos prácticos.

Acompañar a los docentes y al personal educativo durante la reapertura de las escuelas

El conjunto de herramientas reconoce la importancia que tiene el contexto local. En numerosos países, la pandemia evoluciona día a día. Las decisiones locales acerca del mejor momento para reabrir las escuelas se basan en un amplio abanico de consideraciones, ya que lo que resulta bueno para una escuela no tiene por qué serlo para otra. En todos los casos, los responsables escolares deberán definir cuáles son las prioridades y reconocer que, en ocasiones, son necesarios determinados compromisos. Para facilitar el distanciamiento físico, por ejemplo, es posible que las escuelas tengan que reducir la cantidad de docentes y de alumnos en sus locales a través de una reapertura selectiva y gradual del regreso en función del año y del grado. Es posible que también deban privilegiar determinados segmentos de población o grupos de educandos, tales como los educandos vulnerables y bajo riesgo y los hijos de trabajadores esenciales. En algunos casos, puede que sea necesario prever un nuevo cierre de las escuelas. Po otra parte, los recursos disponibles pueden ser reasignados para preparar los edificios escolares y los equipos de seguridad, o para preparar mejor a los docentes y al personal de apoyo educativo.

La importancia de la consulta y de la comunicación

Los docentes, el personal escolar y sus organizaciones representativas deben ser llevados a participar activamente en la definición de las políticas y de los planes de reapertura de las escuelas, fundamentalmente en lo que atañe a las medidas de seguridad y sanitarias que protegen al personal en su labor. Una comunicación con los docentes, los educandos y el personal de apoyo educativo acerca de la reapertura puede resultar útil para explicitar las expectativas y poner de relieve el papel que desempeñan en el éxito de los esfuerzos que se llevan a cabo para un regreso seguro e inclusivo, fundamentalmente en materia de bienestar general, y el proceso de reanudación de la enseñanza y el aprendizaje.

Como la decisión de reabrir las escuelas es competencia de las autoridades centrales, será importante comunicar de manera anticipada y regular, en términos claros, con los padres y las comunidades escolares para comprender mejor sus preocupaciones y obtener su apoyo en los planes de reapertura. Los padres querrán saber cuáles son las medidas de protección que se han puesto en vigor para reducir los riesgos sanitarios. También deberán ser informados del compromiso continuo de la escuela con respecto a los principios y objetivos educativos clave. Como a menudo los docentes son personas que representan el primer punto de contacto con los padres, deberán estar listos para que todo el mundo se mantenga permanentemente informado.

Utilizar la experiencia de los docentes en el nuevo entorno de clases

En la mayoría de las situaciones, no se podrá reanudar con la vida de siempre cuando los niños regresen a las aulas. En algunos casos, solo algunos alumnos estarán presentes o habrá turnos dobles. Los calendarios de clases, la evaluación y el conjunto de planes de estudio se adaptarán y habrá que concebir y desplegar cursos de recuperación.

Los responsables escolares deberán garantizar que los docentes dispongan de los medios para tomar las decisiones acerca de la enseñanza y el aprendizaje. Pueden trabajar con ellos para ajustar los planes de estudio y la evaluación en función de los calendarios escolares revisados y de las instrucciones de las autoridades centrales. Los responsables escolares también deben ayudar a los docentes a reorganizar sus aulas con miras a acelerar el aprendizaje y aplicar las medidas de apoyo, respetando a la vez las reglas de distanciamiento físico.

El papel clave del reconocimiento de las dificultades en el aprendizaje y en la formulación de respuestas pedagógicas sigue siendo esencial. Esto es particularmente cierto en lo que respecta a los grupos vulnerables, fundamentalmente a las familias con bajos ingresos, las niñas, las personas con necesidades educativas específicas o en situación de discapacidad, las minorías étnicas o culturales y los alumnos que viven en zonas rurales alejadas y que no tienen acceso a la enseñanza a distancia.

Para gestionar el regreso a la escuela, es importante que los docentes y el personal de apoyo educativo reciban una preparación profesional adecuada para que puedan asumir sus responsabilidades y responder a las expectativas. La formación, el aprendizaje entre homólogos y la colaboración con otros docentes, tanto dentro de las escuelas como en un contexto más amplio, serán esenciales. Un apoyo de este tipo es particularmente importante cuando determinadas dificultades suplementarias pueden tener una incidencia en el tiempo que requieran los docentes para afrontar una enseñanza presencial o a distancia.