Alfabetización en familia en Mozambique

09 enero 2019

En Mozambique, el analfabetismo entre los adultos asciende al 45 por ciento y afecta dos veces más a las mujeres que a los hombres. El fenómeno es más frecuente en las zonas rurales, donde vive el 57 por ciento de los analfabetos, en comparación al 23 por ciento que reside en las ciudades.

El analfabetismo tiene una repercusión importante sobre la vida cotidiana de las personas. Es una condición que les impide acceder a empleos bien remunerados, a la participación equitativa en la vida comunitaria y a los idearios políticos y sociales. La incapacidad de leer y escribir también perpetúa el ciclo de pobreza intergeneracional y reduce el crecimiento económico a largo plazo.

El Programa de desarrollo de capacidades para la educación (CapED), que es la plataforma de ejecución de la UNESCO para la Agenda de Educación 2030, se esfuerza por hacer frente a este problema. El programa CapED colabora con los gobiernos a fin de elaborar un nuevo plan de estudios para la enseñanza primaria de jóvenes y adultos, que actualmente se aplica con carácter experimental en Mozambique. El programa también fomenta las capacidades de los formadores de docentes, que a su vez pasarán a capacitar a los futuros maestros de esos jóvenes y adultos analfabetos.

El CapED apoya además al Programa de aprendizaje familiar, que elaboró originalmente el Fondo Malala. El CapED enriqueció a este programa mediante la mejora de los contenidos de su manual de aprendizaje y el apoyo a la capacitación de los alfabetizadores para que pudieran usarlo.

El objetivo del Programa de aprendizaje familiar consiste en alfabetizar a las familias analfabetas, dotándolas de nociones de lectura, escritura y cálculo, así como de técnicas de higiene, nutrición y puericultura. El programa también aborda la escasez de educación de la primera infancia en Mozambique, donde sólo el 4 por ciento de los niños menores de cinco años reciben ese tipo de enseñanza. Por lo tanto, el programa dota a los padres de las competencias que necesitan para apoyar el desarrollo inicial de sus hijos y prepararlos para el ingreso en la enseñanza primaria, mediante el aprendizaje conjunto.

El Programa de aprendizaje familiar se aplica actualmente en dos provincias, Nampula y Maputo. Hablamos con algunos vecinos de Nampula que han participado en el programa a fin de recabar sus experiencias. La provincia cuenta con 6,1 millones de habitantes y más de la mitad de los adultos son analfabetos.

[Estudiantes adultos realizan pruebas de alfabetización en la provincia de Nampula]

“Veo una gran diferencia entre los niños que asisten a la escuela y los que no lo hacen.”

María Nhagegue, de 40 años de edad, y su marido Augusto Bernardo, que trabaja de pescador, tienen siete hijos y ambos participan en el Programa de aprendizaje familiar. El programa ha tenido amplias repercusiones sobre su familia, ha incidido en las relaciones mutuas y en los nexos con el resto de la comunidad, ya que con sus nuevas competencias de lectoescritura pueden participar más en las actividades sociales.

Debido a su adversa situación económica, ni Augusto ni María pudieron ir a la escuela durante la infancia. Cuando se les preguntó qué les había aportado el Programa de aprendizaje familiar, Augusto afirmó que ambos están ahora más abiertos a sus hijos. María añadió que “podía percibir los cambios ocurridos en la familia y en relación con el resto de la comunidad”, y explicó que sus relaciones personales habían mejorado. Augusto también analizó cuánto habían mejorado las competencias de sus hijos en lengua portuguesa. “Veo una gran diferencia entre los niños que asisten a la escuela y los que no lo hacen”.

[Maria y su hija Deluzia, pluma en mano]

“No tenemos un local apropiado para estudiar, pero mis alumnos acuden de todos modos.”

También hablamos con Zanaida Ayuba, una mujer de 27 años, madre de cuatro hijos, que es una alfabetizadora capacitada y tiene a su cargo a 24 alumnos del Programa de aprendizaje familiar.

La Sra. Ayuba declaró: “Nuestro reto principal es la carencia de libros para los programas de postalfabetización. Además, no tenemos locales apropiados para estudiar, pero mis alumnos acuden de todos modos”. Según ella, a los estudiantes les gusta adquirir conocimientos de nutrición, higiene y dinámica familiar, y consideran que aprender a leer y hablar portugués es lo más difícil. “Los alumnos emplean los conocimientos [de cálculo] en la vida cotidiana, para comprar en el mercado, pagar el transporte y comprender y gestionar sus machambas [pequeñas parcelas agrícolas]”.

La experiencia que la Sra. Ayuba ha acumulado en la aplicación del Programa de aprendizaje familiar la ha estimulado a cambiar sus propios hábitos y los de sus cuatro hijos. “Ahora me siento más motivada para supervisar y apoyar a mis hijos en los deberes que hacen en casa y en lo que aprenden en la escuela”, señaló.

  • El Programa CapED: Mejorar la calidad de la alfabetización y los programas de educación de adultos, en particular para las mujeres jóvenes de las zonas rurales. Información adicional disponible aquí.