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El agua en los hospitales y centros de salud durante la pandemia

23/10/2020
Montevideo, Uruguay
03 - Good Health & Well Being
06 - Clean Water and Sanitation
11 - Sustainable Cities and Communities

El Programa Hidrológico Intergubernamental de la UNESCO, a través de su Oficina Regional en Montevideo - junto a OMS Américas, AIDIS y CODIA - reunió en curso a profesionales, técnicos y responsables de operación, para intercambiar sobre la gestión del agua durante la pandemia dentro de los centros de salud de la región. Asimismo, entrevistó a tres expertos para conocer su mirada sobre esta situación.

Los países de la región de América Latina y el Caribe han reforzado sus centros sanitarios frente a la pandemia por COVID-19. En estos centros contar con agua de calidad, en cantidad y continuidad adecuadas es prioritario; así como tecnologías de saneamiento que permitan la prevención de infecciones dentro del establecimiento. Los equipos necesitan ser eficientes, acompañados por un enfoque cultural que garantice su uso adecuado por parte de todos los usuarios.

Todavía, según datos de la OMS, cerca del 17% de los establecimientos de salud en América Latina y el Caribe no tienen acceso al agua y el 28% no cuenta con redes de alcantarillado para el manejo de las excretas.

A fin de evitar contagios y mantener las condiciones de higiene, en algunos casos significa adecuar las instalaciones ya existentes, y en otros montar centros de salud de emergencia. Las inversiones incluyen capacitación y tecnologías adecuadas a la topografía, el clima o la distancia a las comunidades. Para la operación y mantenimiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales, es recomendable implementar protocolos adecuados, a fin de evitar que los operadores se expongan de manera riesgosa.

Todas estas medidas e infraestructuras contribuyen para disminuir los riesgos de la población de ser contagiada por bacterias y virus, incluyendo los coronavirus. Pero en los establecimientos de salud no solo la ciencia y la tecnología se relacionan con la gestión del agua, sino también aspectos sociales y culturales.

Para conocer los diferentes y complementarios enfoques al respecto, se entrevistó a:

  • Javier Taks (Uruguay), antropólogo y coordinador de la Cátedra UNESCO de Agua y Cultura de la Universidad de la República,
  • Martín Méndez (Guatemala), actual presidente de AIDIS y vicepresidente de AGISA; y
  • Sandra Hug, bioquímica y miembro de AIDIS Argentina.

Sus palabras son un acercamiento a la temática que fue presentada en el curso “Enfoque manejo integral agua y saneamiento en establecimientos de salud durante la COVID-19”, co-organizado por el UNESCO PHI, OMS Américas, AIDIS y CODIA.

La mirada antropológica

 

Sr. Taks ¿Cuáles han sido las principales formas de entender el manejo del agua a lo largo de la historia?

De acuerdo a Fekri Hassan (2011 - Water History for Our Times. Ginebra: UNESCO) podemos encontrar una serie de paradigmas en la gestión del agua, que van desde una mirada espiritual que entiende al agua como el origen de la vida y que transmite su vitalidad al resto de los seres vivos, hasta el paradigma del agua moderna, basado en el trabajo ingenieril y científico, donde el agua es factible de ser gestionada, administrada y domesticada. Otros paradigmas tienen que ver con lo ético y normativo (el derecho de aguas), el paradigma económico que ve el agua como un bien económico, o el paradigma ecológico que la ve como esencial para la reproducción y mantenimiento de los ecosistemas. Si bien hay una cierta relación histórica en el surgimiento y dominancia de los paradigmas, no necesariamente se sustituyen, sino que se superponen y se hegemonizan.

 

¿Cuándo comienza a relacionarse la calidad de las aguas con la salud de la población?

Hay evidencias de dicha relación en los estudios de la Grecia clásica, unos 2500 años antes del presente. Por ejemplo, en los textos de Hipócrates (460-337 BC) sobre su teoría de los humores y la importancia de filtrar y hervir el agua de ingesta.

Los restos de los santuarios de agua y curación, denominados asclepeia, con sus aguas termales y piscinas, anfiteatros y bosques, nos muestran también que no es sólo una relación agua-cuerpos, sino que contempla la salud ambiental de una forma integral.

A comienzos del siglo XIX, en el mundo occidental, la higiene personal con agua, se vuelve un principio básico para mantener la salud de las personas en centros hospitalarios y en las urbes. Las sociedades mediterráneas, influenciadas por la filosofía y religión islámica, expanden la relación con el agua, en un sentido también de justicia social, donde nadie podría quedar excluido.

 

Desde el punto de vista de la era del Antropoceno, ¿qué significa la “aceleración del ciclo hidrológico” y el “ciclo hidrosocial”?

Se le llama “aceleración al ciclo hidrológico” al fenómeno de reducción del tiempo de residencia de las aguas en sus distintos estados (líquido, gaseoso y sólido) que estaría relacionado con los eventos hidroclimáticos extremos y que se entiende estaría conectada con la acción antrópica en el manejo de las aguas, con represas, reservorios, mayores bombeos para distintas actividades agrícolas y residenciales, y las consecuencias del aumento de la temperatura media del planeta y el efecto invernadero.

El significado del “ciclo hidrosocial” en la era del antropoceno es más conceptual que descriptivo: permite entender la importancia de no separar naturaleza y sociedad, sino entender la mutua configuración entre las relaciones entre las personas humanas y de ellas con la llamada naturaleza externa. Resalta la prioridad que debemos darle a las relaciones sociales económicas, políticas, culturales para comprender el estado y futuro del ambiente. La solución a los problemas del ciclo hidrosocial (justicia hídrica, prevención de la contaminación, restauración de los ecosistemas acuáticos, por mencionar algunos) no será técnica o financiera o institucional, sino que deberá orientarse a nuevas formas de vida en sociedad, a transformar las relaciones que nos damos los humanos en organizar la producción, el consumo, la vida urbana y el ocio, porque dichas relaciones tienen efectos en las tecnologías y en los paradigma que influyen en cómo transformamos y orientamos los flujos de las aguas. En resumen, las humanidades y las ciencias sociales tienen mucho que contribuir a la hidrología para entender y orientar los ciclos hidrosociales a formas sustentables.

 

¿Cómo impacta la sensibilidad a las diferencias culturales para un mejor manejo de los recursos hídricos?

Es fundamental para prevenir conflictos y desarrollar una “hidropolítica democrática”. Es la base para intentar construir un paradigma y práctica en la gestión de las aguas bajo el principio del derecho humano al agua y el saneamiento construido desde la utopía intercultural.

Este ejercicio podría dar lugar a una cultura del agua que sea cosmopolita, como proyecto futuro de cooperación entre los pueblos a partir de la diversidad y las diferencias, que no desaparecerán, sino que se tendrán que ver representadas y reflejadas, de forma vinculante, en los acuerdos inter y transnacionales de cuidado de las aguas a nivel territorial local y regional pero simultáneamente con mirada planetaria.

La mirada técnica

 

Sr. Méndez Desde el punto de vista de AIDIS, ¿cuál es la situación actual de la infraestructura del sector salud en América Latina y el Caribe para enfrentar la COVID-19?

América Latina y El Caribe tiene en general una red de salud antigua que rebasa los 50 años en muchos casos. Las instalaciones requieren de ampliaciones y mejoras porque la vida útil de la infraestructura cumplió su ciclo, teniendo problemas principalmente en las instalaciones eléctricas, de agua y sanitarias.

La red hospitalaria en su mayoría no cuenta con plantas de tratamiento de agua residual adecuadas, ni una instalación adecuada de un centro de acopio de residuos sólidos hospitalarios infecciosos. El renglón de operación y mantenimiento regularmente no tiene asignados recursos financieros suficientes.

La Organización Panamericana de la Salud ha hecho aportes para tener una mejora en los establecimientos de salud. Han establecido mecanismos de evaluación y monitoreo sobre la prestación de servicios de agua potable, saneamiento e higiene, a través de la guía WASH FIT, que orienta los grupos de trabajo de cada establecimiento de salud, para la elaboración de un plan de acción.

 

¿Cómo fue su experiencia en la construcción de 2 hospitales durante la atual emergencia sanitaria y cómo han gestionado sus aguas?

En general cuando es un hospital temporal se utilizan instalaciones que se puedan adecuar para ello, y un tema importante es velar porque se tenga acceso al agua, entonces lo que hay que hacer y evaluar es la cantidad que se va usar, porque en tiempos de COVID-19, el consumo aumenta. Este es el caso del Hospital de Parque de la Industria ubicado en la zona urbana de la Ciudad de Guatemala. En hospitales nuevos se han tenido que construir pozos nuevos, para que el hospital tenga su propia agua. Se consiguió una donación para la perforación y equipamiento del mismo, y se tiene contemplado dotar de sistema de cloración para tener un agua segura, y en los puntos de consumo un tratamiento del agua para que sea apta para consumo humano. Este es el caso del Hospital ubicado a 75 km de la Ciudad de Guatemala en la Costa Sur en el Departamento de Escuintla.

 

¿Cuáles son las recomendaciones que tiene AIDIS para la comunidad técnica y de toma de decisiones?

En el caso de normativas, en muchos lugares es necesario revisarlas y actualizarlas ya que la pandemia por COVID-19 nos ha obligado a tomar otras consideraciones, como el tratamiento, el aumento de caudal, el uso del agua y disposición final. Son variantes que tenemos que estudiar, y en lugares en donde no hay normativas tomar en consideración las normativas y protocolos que recomienda la Organización Mundial de La Salud / Organización Panamericana de La Salud.

 

¿Cómo aporta el intercambio de conocimientos al desarrollo y diseño de nuevas normativas relacionadas al agua potable y al saneamiento?

Es bueno que se divulgue lo que se hace en otros países para mejorar el estándar de servicio de agua, aplicando normas de diseño adecuadas. En el área rural, hace falta desarrollar e implementar tecnologías para reducir brecha, y de igual manera difundir conocimiento entre países y buenas prácticas. Esto ayuda a elevar el nivel de servicio en los sistemas que ya existen.

La mirada en campo

 

Sra. Hug, ¿cómo ha impactado la pandemia en su país en relación al agua?

Soy de Argentina, de la zona central del país, donde el mayor impacto se ha evidenciado en la falta de servicio en los barrios informales de las ciudades. Otro impacto importante ha sido en las comunidades rurales y de pueblos originarios del norte del país, que habitualmente sufren se falta de agua, y en el caso de la pandemia han sufrido mayores consecuencias aún de las habituales.

La falta de agua en barrios informales afectó en muchos casos la posibilidad de preparación de alimentos en centros de asistencia alimentaria. Esto ha tenido gran incidencia en la nutrición, por lo que requirió de especial atención por parte de los responsables de la coordinación de entrega de agua.

 

¿Qué conocimientos ha adquirido intercambiando con otros profesionales?

Mi perfil habitual es actuar como puente, entre salud y ambiente; entre control de calidad y producción; entre ingeniería y salud y viceversa. Aprendí mucho en cuanto a sistemas de agua y saneamiento dentro de las instituciones de salud, las que habitualmente transito, pero desde el lugar de prestación profesional de salud (en mi rol como bioquímica clínica, me ocupo de cultivo de agentes infecciosos y determinación de terapia antibiótica posible, en infecciones bacterianas humanas).

Sobre el Programa Hidrológico Intergubernamental de la UNESCO en América Latina y el Caribe

El Programa Hidrológico Intergubernamental (PHI) es el programa de cooperación científica intergubernamental a través del cual la UNESCO realiza aportes en materia de investigación científica, educación y creación de capacidades relativas a la gobernanza y gestión de los recursos hídricos y apoyo a la toma de decisiones.

En América Latina y el Caribe, a través de sus Grupos de Trabajo y las actividades realizadas por los Centros y Cátedras UNESCO relacionadas con agua, el PHI fomenta el intercambio entre expertos y la producción de materiales técnicos de referencia, que han acompañado a los técnicos y tomadores de decisión en su trabajo durante la pandemia por COVID-19.